



CORAZN HERIDO
(The patient nurse)





Diana Palmer






Debido al comportamiento de Ramn                                                                                     hacia Noreen en el pasado, l era el ltimo
Hombre sobre la tierra al que ella acudira
Para que le salvara la vida, ahora que estaba
Enferma. Pero Ramn se haba propuesto
Arreglar las cosas con Noreen, y demostrarle
Que el pasado no tena ya ninguna influencia
Sobre su relacin.
Podra un medico acostumbrado a cuidar a
sus pacientes cuidar de alguien que poco a poco
le estaba robando el corazn?.












                                                      Escaneado por:  Misantla
       
       Mientras recorra el pasillo en direccin a la unidad de cardiologa del hospital Saint Mary, oy los comentarios que se hacan a sus espaldas y no pudo evitar 
sonrerse. Aquella maana acababa de ser entrevistado para la televisin local sobre sus hbitos en la sala de operaciones. El entrevistador haba descubierto que 
al doctor Ramn Cortero le gustaba or la msica del grupo de rock Desperado durante las operaciones a corazn, abierto que realizaba y por las que era mundialmente 
conocido. Las enfermeras y el resto del personal del rea de cardiologa donde trabajaba haban pasado el da bromeando acerca de ello. Formaban un buen equipo, 
as que no le molest. De hecho, muchos de sus compaeros eran tambin seguidores de Desperado, el grupo originario de Wyoming.
       El doctor Cortero era moreno y muy atractivo. Con sus brillantes ojos negros buscaba ala esposa del paciente al que acababa de implantar una vlvula protsica 
en el corazn.
       La mujer no estaba en la sala de espera de la segunda planta, junto a los quirfanos, donde se supona que deba estar. Por equivocacin, la enfermera la 
haba enviado a la sala de espera de la entrada del hospital, y cuando telefone all, no pudieron encontrarla. Era una mujer de mediana edad cuyo marido haba sido 
ingresado en el hospital con problemas en una vlvula cardiaca y su estado se haba complicado a causa de una neumona. Haba requerido un gran esfuerzo por parte 
de Ramn, adems de alguna que otra oracin, para salvar la vida de aquel hombre. Ahora tena buenas noticias para su esposa, pero no poda encontrarla.
       Se abrieron las puertas del ascensor y all estaba ella, acompaada por su joven hijo, algunos familiares y una de las monjas del hospital. Tena los ojos 
hinchados de tanto llorar, y reflejaban su desesperacin. 
       
       -Todo ha ido bien -dijo sin ms prembulos-'-. Tiene un corazn fuerte. 
       
       -Gracias a Dios -murmur la mujer abrazando a su hijo-. gracias Dios mo! y gracias a usted, doctor Cortero. 
       
       Extendi la mano y se la estrech. -De nada -contest Ramn con una dulce sonrisa-. Me alegro de que pudiramos ayudarlo. 
       
       Junto al cirujano estaba el cardilogo. Fue l quien recibi a la mujer ya su hijo cuando llegaron a la unidad de cardiologa, y les explic el procedimiento 
de cauterizacin as como la colocacin de la vlvula. Fue l quien los reconfort y les dio esperanzas. La mujer le estrech a l tambin la mano y le dio las gracias. 
       
       El doctor Ben Copeland se encogi de hombros. 
       
       -Para eso estamos -dijo sonriendo-. Su esposo est en la unidad de cuidados intensivos al 
       final del pasillo. Hay una sala de espera al  lado. Esperen all hasta que puedan verlo. 
       
       Tras dar las gracias una vez ms, se fueron acompaados de una enfermera. 
       
       -En ocasiones ocurren milagros -coment Ben-. No cre que ese hombre sobrevivira cuando le trajeron. 
       
       -Yo tampoco. Es cierto que en ocasiones tenemos suerte -dijo Ramn-. Me gustara irme a dormir, pero todava estoy de guardia. Imagino que t te irs a casa- 
       
       .Suspir y se estir, haciendo que Ben sonriera. 
       -qu suerte tienen algunos -volvi a decir Ramn. 
       
       Haciendo un gesto de despedida con la mano dej a Ben y se march para visitar a otros dos pacientes. Haba realizado tres operaciones de urgencia aquel domingo. 
Se encontraba muy cansado. Pero era una agradable sensacin de cansancio. Se detuvo satisfecho ante una ventana para contemplar la gran cruz en la fachada principal 
del hospital. Muchas veces, sus oraciones eran escuchadas. Como la de aquella noche. 
       
       Visit a sus pacientes, dej escritas algunas instrucciones y se cambi de ropa. Cruz la calle hacia el Hospital O'Keefe para ver a otro tres pacientes a 
los que haba operado. Adems, de camino a su casa tena que ir al Hospital Universitario Emory en Decatur para dar el alta a uno de sus pacientes. 
       
       Hechas todas las visitas, se dirigi a la soledad de su apartamento. Aunque era amplio y espacioso, no era el tipo de casa de un hombre adinerado. Prefera 
la sencillez que haba conocido de nio en su barrio de La Habana. Tom un libro, Cuentos de Po Baroja, y sonri melanclico. Haba una dedicatoria en la primera 
pgina que se saba de memoria. Para Ramn, de Isadora con todo mi amor. Era de su esposa quien haba muerto  de neumona dos aos antes. Haba fallecido mientras 
l se encontraba operando a un diplomtico, a miles de kilmetros de distancia. 
       
       Era irnico, pensaba, que la nica vez que haba sido imprescindible en su propia casa, no haba estado all. Dej a lsadora con su joven prima Noreen, que 
era enfermera. Confiaba en que Noreen pudiera cuidarla. Pero ella la dej sola y cuando Ramn volvi a casa de su viaje se encontr que ya no estaba all para estrecharla 
entre sus brazos. Desde un principio haba culpado a Noreen del fatal desenlace. A pesar de que ella quiso dar una explicacin, l se neg a escucharla. 
       
       Dej el libro, acariciando la cubierta. Baroja, un famoso novelista espaol de comienzos del siglo veinte, era mdico adems de escritor. Era el favorito 
de Ramn. Las historias de aquella coleccin describan la vida de Baroja en el barrio de Madrid donde los antibiticos fueron descubiertos. Haba historias de dolor, 
tragedia y soledad, pero sobre todo de esperanza. La esperanza era el motor de Ramn. Cuando todo a su alrededor pareca ir mal, tena una gran fe en que un milagro 
pudiera ocurrir en cualquier momento. Esa misma noche haba ocurrido uno para aquel hombre en la unidad de cuidados intensivos. Se senta contento; se notaba que 
aquel  matrimonio se quera mucho, como l e Isadora. Al menos al principio. 
       Suspir y se dirigi a la cocina. Abri la nevera. 
       
       -Oh, oh -dijo al ver su escaso contenido-. Eres un cirujano cardiaco conocido en todo el mundo, seor Cortero, y esta noche tienes para cenar pollo de plstico 
congelado y brcol crudo. Qu bajo has cado! 
       
       El repentino timbre del telfono le hizo levantar la cabeza. Tericamente estaba de guardia hasta la medianoche, y poda ser que le necesitasen. Tom el auricular. 
       
       -Cortero -contest identificndose rpidamente. 
       
       Hubo una pausa. -Ramn? 
       
       Su cara se endureci. Conoca aquella voz perfectamente, por lo que aquellas dos slabas fueron suficientes para reconocerla. 
       
       -S, Nonreen -dijo framente-. Qu es lo que quieres? 
       
       -Mi ta quiere saber si vas avenir a la fiesta de cumpleaos de mi to. 
       
       Aquellas palabras le sonaron extraas. Ella nunca se haba llevado bien con sus tos. Y me; nos despus de la muerte de lsadora. 
       
       -Cundo es? 
       -Ya sabes cuando es. Suspir enfadado. 
       
       -Si no estoy de guardia el domingo que viene, ir. Estars all? -dijo jugueteando con un papel. 
       
       -No -contest ella-. Le llev su regalo hoy.
       
       Estarn fuera de la ciudad hasta el prximo fin de semana, as que me pidieron que te llamara. 
       
       -Est bien. -Entonces le dir a mi ta que irs -aadi, y colg. 
       
       El apret con fuerza el auricular. Nunca podra olvidar que la muerte de Asadora se podra haber evitado de haber estado Nonreen en la casa. Alimentaba su 
rencor con odio, manteniendo vivo el dolor por la prdida de Isadora. 
       Trataba de convencerse de que Nonren nunca haba querido a su prima. La odiaba y no poda disimularlo. Odiar a Nonren era su nico consuelo, su seguridad. 
Le reconfortaba. 
       Ella le evitaba. Trabajaba en el Hospital Oque- efe, enfrente del Hospital Saint May, donde l realizaba la mayora de las operaciones. Ella era una de las 
enfermeras de la unidad de cuidados intensivos. En ocasiones, l tena pacientes en esa unidad a los que visitaba. Incluso all su presencia le resultaba molesta. 
Nonren era inteligente y tena el talento suficiente para haber llegado a ser mdico, pero por alguna razn ni siquiera lo haba intentado. Nunca se haba casado. 
Tena veinticinco aos, era madura y sensata, pero no haba ningn hombre en su vida. Tampoco haba ninguna mujer en la vida de Ramn. 
       
       Volvi a la cocina y prepar caf. No necesitaba dormir mucho, y el trabajo era toda su vida. No saba que habra sido de l desde que perdi a Asadora si 
no hubiera sido por el trabajo. 
       Sonri al recordar con tristeza la rubia y elegante belleza de Isadora, sus alegres ojos azules, 
       
       
       Su calida sonrisa. Noreen teniaa el cabello rubio oscuro y los ojos grises, pero no haba nada en ella que llamara especialmente la atencin. lsadora era 
preciosa, reposada y con exquisitos modales. Su familia era muy rica. Noreen no necesitaba trabajar para vivir ya que era la nica heredera de la fortuna Kensington. 
Pero aparentemente no tena acceso al dinero ya que, incluso cuando no trabajaba, sus ropas,eran vulgares. Tenia un apartamento, pero el nunca la .' haba visto 
pedir un centavo a sus tos.  
       
       Noreen se haba mostrado misteriosa desde que l conoci a lsadora seis aos antes. lsadora  era alegre y extravertida, siempre encantadora y  divertida. 
Noreen haba sido siempre muy discreta. No tena vida social. Ya entonces era estudiosa y reservada, y su profesin la era todo para ella. 
       
       Ramn frunci el ceo. Era extrao que una- mujer tan minuciosa hubiera sido negligente  con su propia prima. Noreen estaba siempre  muy atenta a la que haca 
en el hospital, donde  en ocasiones era reprendida por cuestionar rdenes mdicas que a ella no le parecan apropiadas.' 
        Tal vez senta celos de lsadora. Pero an as, cmo poda haber dejado a una mujer seriamente enferma sola en un apartamento durante  dos noches? 
       
       Uno de los compaeros de Ramn haba hecho algn comentario acerca de Noreen poco tiempo despus del funeral, sobre la dramtico que haba sido, todo aquel 
asunto, especialmente para Noreen. El contest que nada de Noreen le preocupaba y no quiso escuchar ms. Ahora se preguntaba a qu se haba referido aquel hombre. 
Pero de eso haca ya tiempo y aquel colega viva ahora en Nueva York. 
       Dej de pensar en todo aquello. Tena cosas ms importantes de las que preocuparse que de 
       Noreen. 
       El domingo por la tarde, aprovechando que no estaba de guardia, acudi a ver a Hal Ken- sington, el padre de Isadora, llevndole un reloj de oro como regalo 
de cumpleaos. Mary Kensington le recibi en la puerta, vestida con un caflan de seda con estampado de leopardo, con el pelo rubio, tan parecido al de isadora, recogido 
en un moo. 
       
       -Ramn, jqu alegra verte! -dijo ella con entusiasmo, tomndolo del brazo-. Siento haberle tenido que pedir a Noreen que te llamara para invitarte. Saba 
que nunca podra encontrarte. Ya sabes que estoy muy ocupada con mis obras de caridad. 
       
       -No te preocupes -dijo l. Ella suspir. 
       
       -Noreen es una cruz que todos debemos soportar. Por suerte slo la vemos en Navidad y en Pascua, y nicamente en la iglesia. 
       
       -Pero vosotros la criasteis -dijo Ramn mirndola con curiosidad. 
       
       -Y supones que debera sentir algo por ella -puntualiz con irona-. Ella era la nica hija del hermano de Hal, as que cuando sus padres murieron nos vimos 
obligados a hacernos cargo 
       de ella. No tuvimos otra eleccin. Se convertir en una solterona, ya lo vers. Viste como si viniera del centro de acogida local. Nunca la invito a mis fiestas. 
Es tan deprimente... Siempre ha sido as, incluso cuando era una nia. Isadora era diferente, tan dulce y cariosa. Ella lo fue todo desde el momento en que naci. 
Claro que Noreen pas mucho tiempo con mi madre hasta que muri. Noreen era una carga. y todava lo es. 
       
       l sinti una extraa sensacin de pena por aquella pobre nia que tuvo que irse a vivir con unas personas que no la soportaban. 
       
       -No la aprecias? -pregunt l. 
       
       -Querido, quin podra apreciar a esa mujer? -dijo indiferente-. Supongo que estoy orgullosa de ella, pero no puedo olvidar que por ella perdimos a Isadora. 
Todos la echamos tanto de menos. 
       -
       S -contest l. 
       
       Hal estaba sentado en su silln favorito. Su calva reflejaba la luz de la lmpara que colgaba sobre su cabeza. Estaba leyendo una revista natica. 
       
       -iRamn! jMe alegro de que hayas venido! -dijo dejando la revista aun lado y ponindose de pie para estrechar la mano de su yerno. 
       
       -Te he trado un regalo -dijo, y le dio el pequeo paquete. 
       
       iQu amable! -exclam al contemplar el reloj-. Era justo lo que quera. Tengo un reloj deportivo, pero ste me lo puedo poner para ir al club natico. Gracias. 
       -Me alegro de que te guste. 
       
       j: -Noreen le ha regalado una cartera -dijo mary con desagrado .
       
       -De piel de avestruz -aadi Ha1, meneando la cabeza . Esa chica no tiene ningn gusto. 
       Ramon record el lugar donde viva Noreen  y  la ropa que sola llevar. Daba la impresin de que no tuviera mucho dinero y nunca peda nada a sus tos pero 
una cartera de piel de avestruz era cara. Se preguntaba a habra tenido que renunciar para comprar a su to aquel regalo que tanto le desagradaba, Ramn saba lo 
que era ser pobre. El siempre  haba agradecido cualquier regalo  que haba recibido, por sensillo que hubiese sido. 
       
       Se detuvo pensando en el regalo que Noreen le haba hecho a  Isadora, cuando se cas, un florero de cristal.  Isadora lo coloc en un rincn  ms, entusiasmada 
por una mantelera de lino irlandes que le haba regaslado otra amiga. Un enfermero que acompa a Noreen a la  fiesta de compromiso coment que haba renunciado 
a un abrigo que necesitaba para comprar aquel elegante regalo a su prima. Isadora la oy se sonroj e inmediatamente tom el florero entre sus manos y le dio las 
gracias. Ya era demasiado tarde, Noreen mantuvo la cabeza alta con orgullo, sin derramar una l+grima. Pero sus ojos reflejaban gran tristeza. derramar una lgrima. 
       
       -Me oyes Ramn? -pregunt Hal-. Te deca  que deberamos salir a navegar algn fin de semana.
       Me encantara en cuanto tenga tiempo- contest ramn, sin mucho entusiasmo.
       
       No se encontraba cmodo entre ese tipo de personas que elegan a sus amigos por sus cuentas bancarias y su posicin social. Ramn haba sido aceptado porque 
era un prestigioso cirujano. Pero el Ramn Cortero que sali de Cuba Con sus padres cuando tena diez aos no hubiera sido bien aceptado como yerno. Lo saba ahora 
mejor que entonces. 
       
       Se qued el tiempo suficiente para tomar la tarta y un caf, servido en delicada porcelana, y se despidi. Una vez fuera, se gir para mirar la gran mansin. 
Era tan indiferente y superficial como las personas que vivan en su interior. Se preguntaba qu sera lo que le estaba pasando para sentirse tan incmodo con loS 
padres de Isadora, quienes se haban portado tan bien despus de la muerte de ella. Condujo de vuelta a su apartamento en el Mercedes plateado del que estaba tan 
orgulloSo. No recordaba haberse sentido tan vaco desde el funeral. Probablemente sera el cansancio y la necesidad de salir de vacaciones. 
       
       Debera tomarse una semana libre y viajar. Poda ir alas Bahamas y pasar unoS das en la playa. ESo le animara. Mir a su alrededor. Los altos edificios 
estaban iluminados. Aquel resplandor le trajo ala memoria recuerdos de Isadora. Recordaba perfectamente el da en que entr en una habitacin y ella estaba regaando 
a Noreen por no coloCar un jersey en el cajn apropiado. Noreen no dijo ni una palabra para defenderse. Orden la ropa y sali de la habitacin, sin mirar a Ramn. 
       
       Isadora ri segura de s misma y murmur lo dificil que era encontrar buen servicio. Le pareci un comentario muy desagradable por parte de ella hacia su 
prima y as se lo dijo. Isadora rompi en carcajadas. Pero a partir de entonces Ramn observ que Isadora y sus padres trataban a Noreen ms como un sirvienta que 
como un miembro de la familia. Incluso cuando tena exmenes le hacan encargarse de escribir invitaciones y de preparar cenas y fiestas. 
       
       Ramn en una ocasin haba sealado que los exmenes requeran mucho estudio y concentracin y tanto Isadora como los padres de sta se le quedaron mirando 
sorprendidos. 
       
       Ninguno de ellos haba ido a la universidad, y no tenan la menor idea de lo que estaba hablando. Los encargos para Noreen continuaron exactamente igual. 
No fue hasta que se fue a vivir sola aun apartamento, despus de la boda de Isadora, cuando los Kensington buscaron  una persona para ocuparse de las tareas de la 
casa.
       "
       Regres a su apartamento y se prepar una taza de caf. Le molestaba pensar tanto en Noreen, especialmente en el cumpleaos de Hall Haba habido fiestas para 
los cumpleaos de Hall y Mary antes, pero rara vez Noreen era invitada a estas celebraciones. Era como si su existencia fuera ignorada por su familia, hasta que 
la necesitaban para hacer algo, como cuidar a Isadora cuando tena catarros y otras dolencias. 
       Eso le hizo recordar la neumona de Isadora y la negligencia de Noreen y volvi a enojarse. Este hecho de que sus tos y su prima no la hubiese tratado todo 
lo bien que era de esperar, no era motivo para dejar que Isadora muriera. A pesar de los defectos de su esposa, la haba querido mucho. 
        Pas seis das en las Bahamas, disfrutando de la soledad en una isla remota. 
       Dio largos paseos a la orilla del mar recordando con dolor los das felices que pas con 
       Isadora en su luna de miel. Todava la echaba de menos, a pesar de su tormentosa 
       relacin
       
       Ahora se vea ms canas que antes, y senta el peso de los aos. Debera volver a casarse y tener un hijo. Isadora no haba querido tener hijos y l no la 
haba presionado. Siempre pens que tendran tiempo de tenerlos.  La puesta del sol era especialmente intensa Pareca un lienzo pintado con fuertes colores y oscuros 
reflejos, difuminndose en el horizonte. 
        Disfrut del susurro de las olas que llegaban a sus pies desnudos. jQu desagradables eran esos  momentos sin alguien con quin compartirlos!  Estaba solo. 
Cunto le gustara tener al lado a  una amante esposa y unos nios jugando a su  alrededor. Tal vez debera ir pensando en el futuro en lugar de quedarse anclado 
en el pasado.  Dos aos haban sido ms que suficientes para  lamentarse 
       
       Volvi al trabajo y se ocup de mas asuntos que antes, justo despus de una complicada operacin en el hospital O'keefe fu llamado al  pabelln de cardiologa 
para visitar a un paciente por el que la enfermera de noche estaba preocuada. Tena tres pacientes en aquel hospital, dems de los del Saint Mary y del Emory. 
       
       
       
       No le agrad descubrir de qu enfermera se rataba. Noreen vesta con unos pantalones blancos de enfermera y una larga chaqueta de colores. Llevaba un fonendoscopio 
alrededor del cuello y tena el pelo recogido en un moo. Ramn la mir con frialdad. 
       
       -No pens que esta noche estaras trabajando -dijo l. 
       
       -Trabajo cuando tengo que hacerlo. Qu estas haciendo t aqu, en O'Keefe? -pregunt ella. 
       
       -Tengo un paciente que ser operado aqu un estoy en la plantilla de tres hospitales, y ste es uno de ellos. 
       
       -Ya recuerdo -dijo ella metiendo sus manos en los bolsillos de la chaqueta-. El Seor Harris est vomitando. Parece que no tolera la medicacin 
       -
       Dnde est su historial? ...Ella se acerc ala puerta de la habitacin del aciente, lo tom y se lo entreg. 
       -Estas nuseas comenzaron durante el ltimo turno? por qu no se hizo nada? -pregunt Ramn. 
       -Algunas enfermeras trabajan turnos de doce horas -le record Noreen-. Yesta tarde .ingresaron tres nuevos casos, todos ellos graves. 
       -Eso no es excusa. 
       -S, seor. Puedes hacer algo? 
       
       Escribi algunas instrucciones y entr para examinar al hombre, que estaba muy plido. 
       Sali con gesto disgustado. 
       -La sonda le fue quitada anoche, y se la han vuelto a poner esta maana. Por qu? 
       -No haba orinado en ocho horas. Es el procedimiento habitual. 
       La mir fijamente. 
       -Ha estado vomitando y apenas ha bebido lquidos. Cuanto ms tiempo tenga puesta la sonda, mayor riesgo de infeccin existe. Quiero que se la quiten, y no 
se la pongan a menos que se queje. Est claro? 
       -S, seor -respondi ella. -Quin le quit la sonda? 
       Ella le mir sonriendo, pero no contest. 
       -No importa --dijo l, sabiendo que ni con tortura conseguira sonsacrselo. 
       El observ su cara ovalada. Estaba plida e hinchada, pero tena las mejillas coloradas. Frunci el ceo. Nunca se haba dado cuenta antes de ello, pero era 
un sntoma que sola ver en sus pacientes de corazn. 
       -Los celadores estn muy ocupados -dijo Noreen-. Me gustara que tuviramos a alguien a su lado que pudiera darle hielo picado. Eso si lo tolerara. 
       -No tiene familia? -pregunt movido por la preocupacin de ella. 
       -Un hijo, en Utah -contest ella-. Est en camino. No llegar hasta maana. 
       -jQu duro! -  Mucho. 
       De pronto vio que la esposa de uno de sus pacientes iba con un vaso de plstico por el pasillo 
       -A dnde va esa mujer? 
       Noreen sonri, iluminndosele los ojos. 
       -La celadora jamaicana, la seorita Hawk, le dijo dnde estaba la mquina del caf y la del hielo. Desde entonces intenta no molestar. Incluso busca ella 
misma las toallas y las mantas cuando las necesita, sin pedrselo a nadie. 
       -Yeso no es extrao? 
       -Hay esposas de otros pacientes, que se asoman a la puerta y nos piden que demos agua a sus maridos cuando tienen sed, es decir cada cinco minutos. 
       -Es lo que suelen hacer las enfermeras -le record Ramn. 
       -Las enfermeras solan tener ms tiempo, menos pacientes, menos papeleo y menos demandas de las que preocuparse -dijo Noreen y se dio la vuelta. 
       l frunci el ceo y busc su cara. 
       -Te encuentras bien? -le pregunt preocupado. 
       -Estoy cansada, como los dems. Gracias por venir a ver al seor Harris. 
       -Hazme saber si tiene ms nuseas. -S, seor. 
       Ella se mostraba corts, pero fra y distante. Los ojos oscuros de l se encontraron con los 
       ojos grises de Noreen. 
       -No te caigo nada bien, verdad? -pregunt l como si acabara de darse cuenta. 
       Ella ri irnica. 
       -No debera preguntar eso yo? 
       
       Ella se gir y volvi al trabajo, olvidndose de l. 
       
       Ramn sali del pabelln. Estaba inquieto, y no saba el porqu. Se supona que las vacaciones eran para relajarse. En l pareca que haban tenido el efecto 
contrario. 
       
       Noreen trataba de controlar los latidos de su corazn, evitando mirar al atractivo hombre al que le haba entregado su corazn en secreto mucho tiempo atrs. 
El nunca lo haba sabido. y nunca lo sabra. 
       
       Isadora haba llevado a aquel hombre a casa y le haba partido el corazn a ella. Aquellos ojos oscuros, su sonrisa sensual... Haba mantenido aquel secreto 
durante seis dolorosos aos, los cuatro del matrimonio de Ramn y los ltimos dos en los que haba soportado toda clase de acusaciones. Su corazn debera haber 
estallado ya, pero todava lata, a pesar de que cada da lo senta ms dbil. 
       
       Llegara el momento en que no tuviera tiempo de llegar ante un mdico. Pero no le importaba. Su vida estaba llena de sacrificios y obligaciones. No haba 
recibido cario desde que murieron sus padres. Se haba sentido perdida viviendo en la gran casa en la que haba sido aceptada con desagrado. Haba sido la doncella 
de Isadora y la secretaria de su ta. Se haba sentido muy sola en la vida, profundamente enamorada del marido de su prima, y era demasiado org.ullosa para mostrarlo. 
.. El ahora la odiaba, acusndola por algo que no haba sido culpa suya. Incluso muerta, l todava amaba a Isadora. Noreen abandon aquellos pensamientos y se concentr 
en sus tareas,  tratando de olvidarse de l y del pasado. Aceptaba su suerte, como siempre lo haba hecho. 
       
       Noreen volvi a la soledad de su apartamento y dese tener un perro o un gato que le hiciera compaa. En su edificio no se permita tener ninguna mascota. 
Era una agradable casa antigua de estilo sureo, con viejas cae- ras y pintura descascarillada en las paredes. Pero para sus cuatro residentes era su hogar, incluso 
con un pequeo garaje en la parte trasera. 
       
       Por suerte, Noreen y un estudiante de medicina eran los nicos que tenan coche. Haba una parada de autobs en la esquina y all, en el centro de la ciudad, 
todo estaba a un paso. De todas formas Noreen disfrutaba de la libertad que su coche le proporcionaba. Era pequeo y viejo, pero funcionaba bien gracias a un mecnico 
que viva cerca y que lo arreglaba cuando era necesario. A pesar de que contaba con un buen sueldo por su trabajo en el hospital, tena problemas para llegar a fin 
de mes. 
       Nunca careci de cosas materiales cuando vivi con sus tos, pero no recibi cario. Aqu, en su apartamento, con sus escasas posesiones, era por fin independiente. 
La falta de amor y de compaa no era nada nuevo para ella. De vez en cuando se preguntaba si su ta se habra preo- cupado de contratar una secretaria y personal 
de servicio, tras su marcha. Ella nunca haba va- lorado los servicios de su sobrina. Ni siquiera lo haba pensado. 
       
       Se pregunt por el motivo por el que Ramn se haba mudado a un nuevo apartamento tras la trgica muerte de Isadora. No habra podido soportar volver al lugar 
donde su, amada esposa pas sus ltimas horas con vida. El pensaba que haba sido culpa de ella. Noreen haba intentado una y otra vez explicarle lo que sucedi 
pero, apesadumbrado y dolido, l no se lo permiti.  Quizs prefera mantener la mala opinin que  de ella se haba hecho la primera vez que se conocieron.  
       
       Record con dolor la primera vez que lo vio.  llegando en un Jaguar a la mansin de sus tos. Su negro pelo brillaba bajo el sol. Su altura y su cuerpo adtico 
enfundado en un traje gris. le daban un elegante e impecable porte. Sus negros ojos haban provocado que el corazn de Noreen se detuviera un instante. Nunca en 
su vida haba tenido una sensacin como aquella. Se sonroj y Ramn se ri casi con burla ante su momentnea debilidad. Fue, record con dolor. como si l se hubiese 
percatado del temblor que senta ella en sus piernas. Quizs l estuviera - acostumbrado a ese tipo de reacciones, aunque  se mostr sorprendido. Ramn se gir tras 
la  breve y rpida presentacin hacia su adorada  lsadora.  
       -No te creas que t ha prestado la menor atencin -le dijo Isadora aquella noche, a pesar de los ojos con los que lo miraste. Puedes imaginarte a un hombre 
como l dndose la vuelta para mirarte? -aadi rindose. 
       
       -S que te pertenece, Isadora. 
       
       -Pues que no se te olvide. Voy a casarme con l. 
       
       -y l ya lo sabe? -pregunt Noreen secamente sin poder evitarlo. 
       
       -Por supuesto que no -murmur-. Pero lo har. 
       
       Y lo hizo, dos meses ms tarde. 
       
       Dos das antes de la boda, mientras Isadora comentaba con su madre los ltimos arreglos de su traje de novia, Ramn se detuvo ante la puerta de la cocina, 
donde Noreen estaba sacando unas galletas del horno, y le pregunt por qu no participaba en los preparativos de la boda. 
       
       -Quin? Yo? -dijo Noreen. 
       
       Haca calor debido a la temperatura que desprenda el horno. Estaba haciendo unos dulces con los 
       que acompaar el caf de la tarde. 
       
       Ramn examin la ropa que llevaba puesta Noreen. 
       
       -Nunca te pones algo que no sean vaqueros y camisetas? -pregunt haciendo un gesto con la mano. 
       Ella apart la mirada. 
       
       -'-Son cmodos para trabajar en casa -contest ella. 
       
       Senta que l la observaba mientras colocaba las galletas en una fuente de porcelana. 
       
       -A Isadora no le gusta cocinar -dijo Ramn. 
       
       
       -Imagino que no te importa que lo haga otra persona -replic incmoda al tenerle tan cerca-. De todas formas, Isadora es demasiado bonita como para perder 
el tiempo en tareas domsticas. 
       -Tienes celos de ella porque es bonita y t no? 
       
       El tono de burla de su pregunta hicieron que los ojos grises de ella se humedecieran. No le contest. Pareca que l haca florecer en ella unos sentimientos 
desconocidos. Record como se qued all parada mirndolo, con la cara sonrojada por el enojo y el calor, con mechones de su pelo rubio oscuro cayendo del mono. 
       -Gracias por recordarme las cualidades de las que carezco. Imagino que no me crees capaz de mirarme al espejo. 
       
       Los ojos de l brillaron por primera vez y se qued observndola, haciendo que el corazn de Noreen latiera con ms fuerza. 
       
       -As que no eres un cero a la izquierda, verdad? 
       -No, no lo soy -contest Noreen en el perfecto castellano que haba aprendido en el colegio- y no eres nada caballeroso. 
       l levant las cejas asombrado ante su res- puesta. 
       
       -Me sorprendes -murmur hacindola sonrojar de nuevo. 
       
       Por qu? Porque hablo espaol? Esta vez l sonri sin irona. 
       
       -Isadora no lo habla. Al menos por ahora. 
       
       Pretendo ensearle algunas palabras. Esas que se usan en la intimidad. 
       A pesar de los aos transcurridos, le segua pareciendo curioso como l se haba recreado contndole sus sentimients hacia Isadora. Haba sido as desde 
el principio. Y fue incluso peor cuando la pareja celebr su primer aniversario. 
       
       Noreen nunca supo con seguridad por qu la haban invitado a la fiesta. No pensaba ir, pero Ramn envi un coche para recogerla. 
       
       Hall y Mary Kensington le dieron una cariosa bienvenida frente a sus invitados, pero despus la ignoraron. Isadora pareca enfadada al verla all y la llev 
aparte aprovechando una momentnea ausencia de Ramn. 
       
       -Qu ests haciendo aqu? -le pregunt furiosa, agarrndola fuertemente del brazo-. Yo no te he invitado a mi fiesta de aniversario. 
       
       -Ramn insisti en que viniera -contest Noreen bajando la voz-. Mand un coche para re- cogerme. 
       
       Las delicadas cejas rubias de la otra mujer se  arquearon. -Ya veo -murmur soltndola del brazo-. 
       
       Est muy extrao desde que invit a Larry a cenar a casa cuando l estaba fuera, operando a a!- 
       
       guien en Nueva York. Qu espera de m si nunca est en casa? Que me quede sentada esperando 
       
       No te hagas ilusiones, cielo -dijo mirndola con desagrado-. Te ha hecho venir para darme celos. 
       
       -jEso es un locura! Yo no le gusto. No me hace ningn caso. 
       
       -No entiendes nada, verdad? Eres una cra  Noreen
       
       -Qu es lo que no entiendo? 
       
       De repente entr Ramn en la cocina. 
       
       -Qu ests haciendo escondida aqu en la cocina? ~pregunt a Isadora-. Tenemos invita- dos. 
       -Es cierto -dijo su esposa mirando a Noreen-. Debera haber invitado a Larry. 
       
       La mirada de Ramn se volvi furiosa. Isadora regres con sus invitados, dejando a Ramn con Noreen para que soportara su mal humor. y tuvo que soportarlo. 
       
       -Vaya, aqu tenemos a la mujer ms trabajadora del mundo dijo mirando con desprecio los 
       tejanos de Noreen-. No tenas otra ropa que ponerte? 
       
       -No quera venir -contest ella-. T me obligaste. 
       
       -Slo Dios sabe por qu -dijo volviendo a mirarla de arriba abajo. 
       
       No supo qu decirle. Se senta fuera de lugar. El se acerc y ella retrocedi. La expresin en  la cara de l no dejaba lugar a dudas. Ella tuvo que contener 
sus emociones para que aquello no diera lugar a mayores. 
       
       -Te resulto repulsivo? -dijo acercndose ms a ella-. Es sorprendente como una mujer como t rechaza una proposicin de un hombre, aun que aborrezca a ese 
hombre. 
       Noreen sinti un escalofro y se cruz de brazos 
        
       
       f-Eres un hombre casado. 
       
       No hizo ningn otro movimiento hacia Noreen. Busc con su mirada los ojos de ella, tra- 
       tando de obtener las respuestas que Noreen no poda darle. 
       
       -Eres una criada para todo. Cocinas, haces las tareas del hogar. No te cansas nunca de tanto sacrificio? 
       
       -Me gustara irme ahora -dijo Noreen tragando saliva con fuerza. 
       
       -Adnde te gustara ir?  Lejos de m? 
       
       -Ests casado con mi prima -dijo entre dientes, luchando contra la irresistible pasin que la consuma. 
       
       -Ya s que estoy casado -contest l"... Esa bonita y encantadora mujer con cara de santa y un cuerpo estupendo es toda ma. Otros hombres se mueren de envidia 
por lo que tengo. 
       
       lsadora, brillante y preciosa... 
       
       -S ella es... encantadora -dijo Noreen. La furia de l la haba intimidado. Aquellos ojos negros la miraban penetrantes. Ella odiaba, lo saba. Pero no saba 
el porqu. Nunca le ha- ba, hecho nada para que as fuera. 
       El se apart de ella, con la cortesa y la elegancia que le caracterizaban. 
       
       -Crec en un barrio de La Habana. Mis padres hicieron muchos sacrificios para que yo pu- diera ir a la universidad, para poder huir de la pobreza. Cuando 
vinimos a los Estados Unidos, nuestra posicin y riqueza aument, pero nunca he olvidado mis orgenes. Una parte de m desprecia a estas personas dijo haciendo un 
gesto con la cabeza en direccin al saln-, felices en  su club de campo, ignorantes de lo que la pobreza puede hacer en una persona. 
       
       -Por qu me ests diciendo todo esto? -le pregunt Noreen. 
       
       -Porque t tambin has conocido la pobreza "-Contest sorprendindola. 
       
       Ella no pensaba que l supiera nada acerca de su vida. 
       
       -Tus padres eran granjeros, no? Ella asinti con la cabeza. 
       
       -No se llevaban muy bien con ta Mary y to Hal -le confi-. A pesar de lo que pueda pare- cerle a otras personas, he estado viviendo en una especie de orfanato 
desde que murieron. 
       
       Ramn saba a lo que se refera. 
       
       -Y un orfanato hubiera sido mucho peor? Aquella pregunta se la continuaba haciendo 
       todava. Fue como si l hubiera sabido cmo haba sido su vida con los Kensington, con el hermano y la cuada de su padre, y con lsadora. Era imposible que 
l pudiera entenderla. 
       Por otro lado, se preguntaba si Isadora era capaz de comprenderle, y de entender cmo la infancia que l haba pasado le haba marcado. El nunca negaba su 
ayuda a nadie. Era el hombre ms generoso que Noreen haba conocido. 
       
       Isadora odiaba ese aspecto de su personalidad                                                                     -
       Ramn da dinero a la gente de la calle, 0s lo podis creer? -coment Isadora el da de Na- vidad despus de su segundo aniversario-. Hay una fila interminable 
de ellos. Son la escoria. No deberas dar dinero a ese tipo de personas. 
       
       Noreen no dijo nada. Ella misma contribua con 1o que poda para dar de comer a las personas sin hogar, incluso como voluntaria en sus das libres. 
       
       Un da durante las vacaciones, coincidi con Ramn quien serva la comida con un delantal sobre su traje. 
       
       -No te sorprendas tanto -le haba dicho l al ver la expresin de su cara-. Mucha gente del hospital viene aqu a ayudar cuando puede. 
       
       Estuvo sirviendo sopa a su lado durante una hora a aquellas personas, que se apretaban en el pasillo para conseguir un plato de comida caliente. Se le saltaron 
las lgrimas cuando una mujer con sus dos hijos pequeos le sonri en agradecimiento por su nica comida del da. 
       Ramn puso sus manos sobre las de ella y le dio un pauelo. 
       
       -No lo hagas-Ie susurr l en castellano. 
       
       -No te imagino llorando -dijo ella mientras se secaba la cara con el pauelo blanco impeca- ble, que ola deliciosamente. 
       
       -Ah, no? -pregunt sonriente. Ella le mir con curiosidad. 
       -Me preocupo por mis pacientes. Me afecta mucho cuando pierdo a alguno. No soy de pie- dra -dijo l. 
       
       Ella volvi la vista a la sopa y se eoncentr en servirla. 
       
       -Dicen que los latinos son muy apasionados en todo lo que hacen -dijo Noreen sin pensar. 
       
       -En casi todo -replic l en un tono que la hizo estremecerse. 
       
       Le devolvi el pauelo pero l no quiso tomarlo. 
       
       -Ponlo bajo tu almohada ...dijo Ramn-. Quizas te ayude a soar con que el vaco de la. vida desaparece. 
       La expresin de sorpresa en el rostro de ella e hizo percatarse de la crueldad de su comenta- io. 
       
       -Te pido perdn -dijo Ramn y tom el pauelo, guardndolo en el bolsillo de la chaqueta. 
        
       A travs de los aos haba habido otros incidentes. En una ocasin, Isadora la haba lla- nado para que la llevase a la ciudad, ya que Ramn no le haba permitido 
usar su Jaguar. 
       
       La asistenta que abri la puerta, apenas la dej atravesar el umbral de la casa. Se oa una tensa conversacin procedente del saln. 
       
       -Yo me gasto lo que quiero! -gritaba Isadora a su marido-. Me merezco algunos caprichos ya que parece que no tengo marido. Pasas todo el da en el hospital 
o en la oficina. Nunca comemos juntos !Nunca dormimos untos!  
       
       -Isadora! -la llam Noreen para evitar que la: discusin fuera a ms en su presencia. :;: 
       
       -Qu est haciendo ella aqu? -oy que Ramn preguntaba furioso al verla aparecer por la puerta del saln. 
       
       -Me va a llevar al centro comercial, ya que t no lo haces -y mirando a Noreen aadi-: bueno, vmonos. No te quedes ah parada. 
       
       La mirada de Ramn delataba lo que estaba pensando de ella y de su ropa. Era extremadamente pulcra en el hospital, pero fuera de all, segua vistiendo como 
una granjera. 
       
       -Honestamente Norie, no tienes otra cosa que ponerte? -le pregunt Isadora enfadada. 
       
       -No necesito nada ms -contest, evitando mencionar que su sueldo apenas le daba para pagar el alquiler y la gasolina de su coche. 
       
       -Qu ahorrativa eres! -dijo Ramn. 
       
       Isadora le mir, tom su bolso y su jersey de cachemir. 
       
       -Deberas haberte casado con ella! Sabe cocinar, limpiar y lleva ropa vulgar. Seguro que in- cluso le gustan los nios! 
       
       Noreen se sonroj. 
       
       -Y cmo sabes t como viste la gente de la calle? -pregunt Ramn a su esposa-. Ni si- quiera los miras! 
       
       -Deberan meterlos a todos en la crcel. Noreen recordaba a la mujer con sus dos hijos pequeos a los que sirvi sopa, y se dio media vuelta mordindose la 
lengua para no decir nada. 
       
       -Gstate lo que te de la gana -dijo Ramn a su esposa. 
       
       Isadora arque las cejas, sorprendida. 
       
       -Pero qu manera de hablar es esa? -grit-. No solas hablarme as antes! 
       
       -No tena motivos para hacerlo. 
       
       Isadora se march, haciendo un gesto a Noreen para que la siguiera. 
       Una semana antes de su muerte, Isadora sufri una bronquitis. Ramn haba prometido a un amigo cirujano a Pars a una importante conferencia internacional 
sobre nuevas tcnicas en las operaciones a corazn abierto. Isadora deseaba ir, pero Ramn no se lo permiti ya que la presin en la cabina del avin poda ser peligrosa 
para alguien con una infeccin en los pulmones. 
       
       Isadora estuvo enojada y de mal humor, pero Ramn la ignor. Busc a Noreen en el pabelln cardiaco del Hospital a-Keefe y le pidi que se quedara con Isadora 
y que la cuidara en su ausencia. 
       
       -La bronquitis se le pasar pronto -le dijo l con gesto severo-. Promteme que si empe- orara, no te separars de su lado. 
       
       -Lo prometo -le asegur ella. 
       
       -y si es necesario llvala al hospital. Tiene los pulmones muy daados de tanto como 
       
       fumaba. Adems sufre de asma -aadi-. Una neumona podra ser fatal. 
       
       -La cuidar. 
       
       Ramn la mir a los ojos. 
       
       -No os parecis en nada -le haba dicho sonriendo. 
       
       -Gracias por recordrmelo. Algo ms que aadir antes de que me vaya? 
       
       -No era un insulto -dijo l sorprendido. 
       
       -Por supuesto que no -contest ella con irona-. S que no puedes soportarme, pero aun- que no lo creas me preocupo por mi prima. La cuidar. -Eres una enfermera 
excelente. 
       
       -No necesitas ser amable conmigo. Ya te he dicho que me quedar junto a ella -y se di me- dia,vuelta para volver a su trabajo. 
       
       El agarr su brazo y la hizo girar. Sus negros ojos centelleaban. 
       
       -No soy amable para obtener favores. y menos contigo. 
       
       -:Est bien -dijo tratando de soltarse. 
       
       El no se haba percatado de cun fuerte estaba agarrando el brazo de ella. 
       
       -Hazle entender por qu no puede ir en avin. A m no me hace caso. 
       
       -Lo har. Pero deberas estar contento de que Isadora quiera ir contigo. 
       
       -En la conferencia tambin estar su amante -dijo l con expresin severa-. Por eso quiere ir. 
       Noreen se qued de piedra. 
       
       -No lo sabas? No la satisfago. Necesita ms de un hombre cada noche y yo llego muerto del hospital cada noche. 
       
       -Por favor -susurr ella avergonzada-. No deberas contarme esas cosas. 
       
       -Por qu no? A quin ms puedo contrselo? No tengo amigos, ni hermanos y mis pa- dres murieron. No ha habido ninguna persona cercana a m, hasta ahora, 
Yesa persona eres t, Noreen. 
       
        Solt su brazo, y se fue, dejndola paralizada. Ella odiaba. Lo haba visto en su cara y en sus  ojos. No saba por qu la odiaba tanto. Quizs lsadora le 
haba contado algo... 
       Noreen se fue al apartamento del matrimonio aquella misma noche, segura de que Ramn ya se habra ido. Encontr a la sirvienta llorando muy nerviosa ya Isadora 
sentada bajo la lluvia del fro mes de febrero en la terraza, vistiendo un vaporoso camisn. 
       
       Haba estado all desde que su marido se fue. Haban tenido una fuerte discusin a gritos en su habitacin y, justo cuando l se march, ella haba salido 
a la terraza bajo la lluvia. Se negaba a volver al interior del apartamento. Estaba tosiendo y tena fiebre. . 
       
       Noreen sali a la terraza y Con ayuda de la sirvienta la arrastraron al interior. La cambiaron la ropa mojada, haciendo que el corazn de Noreen latiera Con 
ms fuerza debido al esfuerzo. Mientras recuperaba el aliento, la sirvienta le dijo que tena que irse. 
       
       Noreen no pudo negarse ya que no cesaba de llorar. Examin a su prima. Le costaba respirar, estaba inconsciente y tena la fiebre muy alta. Decidi llamar 
a una ambulancia. 
       Cuando tom el auricular, no haba lnea. Furiosa, se dirigio al piso de arriba a casa de loS vecinos y de repente su vista se nubl. Estaba muy asustada, 
y su corazn lata desbocado. 
       
       En el vestbulo busc los ascensores, pero no funcionaban. Se dirigi a las escaleras y se agarro Con fuerza a la barandilla. Tena que subir, deba intentarlo. 
Tena el horrible presentimiento de que los pulmones de Isadora no resistiran. Poda morir. .. Haciendo un gran esfuerzo, Comenz a subir. Su respiracin se haca 
pesada, y sinti dolor en el pecho. 
       
       Nunca supo exactamente lo que ocurri  despus. Tropez y perdi la conciencia a la vez. 
       Al llegar al hospital, trat de explicar a la enfermera que deba regresar junto a su prima. 
       Pero aquella mujer sonri y le puso una inyeccin. 
       Antes de que Noreen fuera dada de alta, la sirvienta haba encontrado a Isadora muerta, y lo que era peor, Ramn haba vuelto a casa. Noreen lleg al apartamento 
en el momento en que el personal de la ambulancia sala con el cuerpo de Isadora. 
       Ramn la mir con profundo desprecio. -Deja que te explique -le rog llorando al comprender lo que haba pasado-. No ha sido culpa ma. Deja que te diga... 
       
       -jSal de mi Casa! Te odiar por esto hasta que me muera. 
       
       Nunca te perdonar! 
       
       La dejaste morir! 
       
       Se qued all parada, dbil, mientras l se iba tras la ambulancia, plido y con el rostro desencajado. Ms tarde, en el velatorio, Noreen trat de hablar 
con sus tos, pero ni siquiera la miraron. Ramn pidi que fuera expulsada y que no se le permitiese la entrada. 
       
       Tampoco permiti que acudiera al funeral. Fue dada de lado desde aquel momento hasta haca poco tiempo, cuando sin motivo alguno, sus tos la invitaron a 
tomar caf justo el da antes del cumpleaos de su to. 
       
       Todo aquello le era constantemente recordado por los padres y el marido de Isadora. Se percat de que nada iba a hacerles cambiar de opinin, por lo que termin 
aceptando que haba sido culpa suya. El trabajo en el hospital se haba convertido en su vida. Nunca ms pedira nada a su familia. Ni siquiera perdn. 
       
       La maana haba sido interminable y Ramn estaba agotado. Haba realizado una laboriosa operacin para implantar una vlvula y tena otra para despus de 
comer. Deba haber sido su da libre, pero estaba sustituyendo a uno de los cirujanos del a'Keefe que estaba enfermo. 
       
       Con la bandeja en las manos en la cafetera del hospital, busc una mesa libre. Todas esta- ban ocupadas. El nico sitio que encontr estaba en la mesa que 
ocupaba Noreen. 
       Ella volvi la vista a su plato, furiosa consigo misma por sonrojarse al sentir su mirada. El se fue aun rincn de la cafetera y se sent en el suelo. La 
observaba, y ella se dio cuenta. Si pudiera odiar a aquel hombre. Si al menos no le importase lo que l pensaba de ella. 
       
       Dej caer los cubiertos cuando le vio acercarse y Ramn, sin preguntar, tom una silla y se sent frente a ella. 
       
       l se percat de su sorpresa y sonri. Extendi la servilleta sobre su regazo, tom el tenedor y comenz a comer un plato de ensalada. 
       
       -No te gusta comer en el suelo? -pregunt divertida. 
       
       Sus miradas se encontraron durante un instante. 
       
       -Lo haces tan bien remarc ella. -El qu? -pregunt l. 
       
       -Ignorarme. Supongo que te irrito desde el da en que nos conocimos. 
       
       -No digas tonteras -murmur l y tom un sorbo de caf-. Cre que tu hora de almuerzo era a las doce y media. 
       
       Ella cruz sus largas piernas. 
       
       -Es cierto. Pero tampoco se supone que hoy estuvieras aqu. 
       
       -Intentas evitarme, verdad? 
       
       -Por supuesto que te evito. Es lo que t quieres. No hace falta que lo digas -dijo ella con la vista fija en el caf. 
       
       Ramn observaba el perfil de Noreen. No era tan bonita como Isadora. Era delgada y tena buen tipo. No se poda decir que su pelo fuera rubio, pero tampoco 
era castao. Sus ojos eran ms grises que azules. Nunca iba maquillada. De hecho pareca no preocuparle su aspecto, aunque tena buena apariencia. Poda ser bastante 
atractiva si fuera bien peinada y vestida. Se qued mirando fiamente el moo que recoga  sus cabellos. Nunca la haba visto con el pelo  suelto.
       . 
       Ella sinti la mirada de l recorrindola y se puso colorada. 
       
       -Puedes dejar de mirarme? Ya s que piensas que soy una asesina, pero no tienes que mirarme tan descaradamente en pblico. 
       
       :-No he dicho nada -dijo l frunciendo el ceno. 
       
       Ella sonri. Sus ojos reflejaban desilusin y soledad. 
       
       -No. Nunca dices nada. Eres latino, pero ya no lo pareces. Nunca tienes arrebatos de furia ni gritas con toda1a fuerza de tus pulmones. No tienes por qu 
decir nada. Tus ojos ya lo dicen todo. 
       
       -y qu te dicen? -Que me culpas por lo de Isadora. Que me odias. Que cada maana cuando te despiertas deseas que hubiera muerto yo en lugar de ella. 
       
       El se mantuvo callado. Tena los ojos brillantes. 
       
       -Aunque no lo creas, hay momentos en que deseara haber estado en su lugar. Ninguno de vosotros parece darse cuenta de que yo tambin la quera. Crec con 
Isadora. Poda ser cruel, pero cuando quera era encan tadora. La echo de menos. 
       
       -Dejarla morir en el apartamento sola, es una extraa manera de mostrar tu preocupacin por ella. 
       
       Se arrepinti de haberle dicho aquellas palabras, pero ya era demasiado tarde. 
       
       Noreen baj la cabeza y cerr los ojos. Se senta extenuada, como en los ltimos das. Le costaba respirar. Puso las manos sobre su regazo y trat de mantener 
la calma. Ramn era un gran doctor y le sera imposible disimular su estado de salud ante l. Poda decir algo a direccin... 
       
       Alz la cabeza tras unos segundos, plida. -Tengo que irme -anunci y se puso de pie lentamente sujetndose en la silla. 
       
       -Has dormido algo ltimamente? -Quieres saber si mis remordimientos me dejan dormir? 
       
       Pues s, s me dejan. Si hubiera podido, habra salvado a Isadora. 
       
       Se la vea muy decada, como si no comiera o no durmiera. 
       
       -Nunca me has explicado qu pas exactamente. 
       
       Aquello sorprendi a Noreen. 
       -Lo intent. Intent explicroslo a ti ya mis tos. Pero nadie quiso saber mi versin de la historia. 
       
       -Quizs yo s quiera orla ahora. 
       
       -Dos aos despus es demasiado tarde -dijo tomando su bandeja-. Entonces te lo hubiera explicado encantada. Pero ya no importa. No importa lo que vosotros 
pensis de m. 
       
       La mirada fra de ella se cruz con la de Ramn y trat de controlar la agitacin que l provocaba en su interior. 
       
       Se dio media vuelta y se fue a dejar su bandeja. Sali de la cafetera y se dirigi a los ascensores. 
       
       Los ojos negros de Ramn la siguieron. Senta un arrepentimiento amargo. Pareca que no poda dejar de herirla. Era lo ltimo que ella necesitaba. La vea 
moverse con dificultad ltimamente. Daba la impresin de que no tena otra preocupacin que no fuera el trabajo. 
       
       En el hospital siempre corran rumores acerca de romances y rupturas, pero nunca haba odo nada acerca de Noreen. No sala con nadie. Cuando viva en casa 
de los padres de Isadora, siempre estaba con algn libro de medicina estudiando. Se gradu con altas calificaciones y no era de extraar. 
       
       Mientras beba su caf, record la primera vez que la vio. Conoci a lsadora en una cena para recaudar fondos y el flechazo fue inmediato. El acompaante 
de lsadora fue llamado por su jefe para una reunin surgida a ltima hora y Ramn se ofreci para llevar a aquella belleza rubia a su casa. Ella acept de inmediato. 
       
       Viva en una enorme casa a las afueras de Atlanta, en una zona lujosa. Sus padres estaban en el saln viendo la televisin cuando se los present. Ellos no 
prestaron demasiada atencin, hasta que lsadora les explic a qu se dedicaba y lo famoso que se estaba haciendo por ello. 
       
       Noreen estaba en la casa. Se encontraba sentada en un gran silln junto a la chimenea con un libro de anatoma en las manos y unas grandes gafas sobre la 
nariz. Todava recordaba la cara que puso cuando vio que lsadora y l se acercaban a ella. Aquellos ojos grises, clidos, grandes y luminosos eran misteriosos. La 
dej impresionada; pudo apreciarlo en su cara y en su pequea mano al estrechrsela. Pero l slo tena ojos para lsadora. Noreen se retir sonriendo tmidamente. 
       
       En las siguientes semanas, cuando l visitaba a Isadora, Noreen destacaba por su ausencia. 
       
       No fue invitada a participar en la boda. El se senta avergonzado por la manera tan desagradable en que se comportaba lsadora con su prima. Pareca disfrutar 
buscando formas de ridiculizar a Noreen, de hacerla sentir inferior. 
       
       lsadora era bonita y sociable. Pero no era tan interesante como Noreen. Aquella envidia dio lugar a una cruda discusin antes de su viaje a  paris justo antes 
de la muerte de Isadora.
       
        Cerr los ojos y se estremeci al recordar lo que haba dicho. Haba culpado a Noreen por lo que pas, pero la culpa tambin haba sido suya. 
       
       El ruido de las personas de su alrededor le devolvieron a la realidad. Mir el reloj y se apresur para volver al trabajo.  
       Noreen estaba ansiosa por llegar a su apartamento tras la jornada laboral. Cada minuto se  senta ms dbil, mareada y sin respiracin y sus latidos eran 
irregulares, lo que le tena muy  preocupada. 
       I 
       Se meti en la cama. Antes de que se diera cuenta, se dumi sin preocuparse de cenar.  
       
       Por la manana se sentia mejor y su corazon pareca latir con ms fuerza. Tena que ir a trabajar. Si perda el trabajo, se quedara sin seguro  mdico y dependa 
de ello el poder someterse a  la operacin que necesitaba. Era muy cara, pero  si no lo haca no vivira demasiado. Saba que tena una vlvula mal, se lo haba 
dicho el especialista. Pero saba que otras personas haban vivido  muchotiempo con el mismo problema con cuidados y supervisin mdica. De momento apenas haba 
sentido molestias desde la muerte d  Isadora.  Se tom un zumo de naranja, recordando a isadora y lo mucho que intent ayudarla. Ramn quera saber todo eso ahora, 
pero no le  contara nada. Ya no representaba nada en su  vida, ni quera que as fuera. Ya haba pagado un  alto precio por sus sentimientos. No volvera enamorarse 
de l otra vez. La soledad era ms segura. 
       
       A veces Noreen se preguntaba cul habra sido el motivo de la discusin que lsadora y Ra- mn tuvieron aquel da y que hizo que ella se sentara all, bajo 
la lluvia. Haba tomado antibiticos para la bronquitis. Ms tarde Noreen descubri que el frasco estaba vaco, escondido  entre el colchn y el somier. 
       
       lsadora se haba enfadado con Ramn por- que l no quera llevarla a Francia. O al menos Ieso era lo que ella le haba dicho. La sirvienta no haba dicho 
nada de la fuerte discusin que  tuvieron antes de que l se fuera. Ramn dijo  algo acerca de un amante. A pesar del empeo  de lsadora de aparentar que su matrimonio 
era perfecto, Noreen se haba dado cuenta de que tenan problemas. 
       
       Era curioso cmo Ramn idealizaba su matrimonio, ahora que lsadora se haba ido para siempre. 
       
       Noreen se preguntaba si lsadora haba tenido realmente intencin de morir, o si sencillamente no se haba percatado de la seriedad de su neumona, que fue 
la causa de su muerte. Quizs no saba que si sus pulmones se encharcaban, poda ser fatal. A pesar de vivir con un cirujano desde haca cuatro aos, no pareca 
haber aprendido mucho acerca de enfermedades y medicinas. 
       Ramn no supo que lsadora deliberadamente se expuso al fro ya la lluvia. La sirvienta, vctima de la histeria tras encontrar el cuerpo de lsadora, se fue 
y nunca ms volvi ni siquiera para recoger su ltima paga. Noreen no la haba  vuelto a ver.
       
       
       
        As que todo lo que Ramn saba era que Noreen haba dejado a Isadora sola y que sta haba muerto y ni l ni los padres de Isadora haban dejado a Noreen 
que se explicase.   DoS aos despus de la tragedia, seguan culpndola por ello. 
       
       A pesar de sus diferencias, Isadora y Noreen haban crecido juntas. Pero loS Kensington haban mantenido a Noreen al margen de sus vidas. Haba sido una Sorpresa 
que su ta la invitara a su casa para tomar tarta unos das antes del cumpleaos de su to. La conversacin haba sido superficial y Noreen se sinti incmoda. Seo 
guramente la invitacin se debi a que loS amigoS de sus tos haban comenzado a murmurar  acerca de cmo la evitaban. No se le ocurra otra  razn para haber sido 
invitada. Su ta siempre  haba odiado ser el centro de las habladuras. 
       
        Noreen se fue a trabajar y su turno pas sin grandes complicaciones, pero estaba preocu  pada a causa de su respiracin.  
       Solicit una cita al cardilogo del hospital de Macon para esa misma tarde. 
       
       Le realiz varios anlisis y escuch su corazn. Era un hombre amable, alto y sonriente 
       
       -Eres enfermera. No sabes distinguir cuando  un corazn no est funcionando bien? -le pre gunto. -Claro que s. Pens que era el cansancio.  -Y lo es. Pero 
esa vlvula no est bien. 
       
       Debes operarte y pronto. No quiero asustarte, pero si, empeora de pronto podras no llegar al hospital.  Te das cuenta? 
       
       Claro que lo entenda. Pero cmo poda decirle que en ocasiones lo vea como el nico re- medio para no soportar las acusaciones de Ramn? 
       
       Se mora por culpa de un amor no correspondido, pensaba para s misma, por tener el cora- zon roto en ms de un sentido. 
       
       -Quiero hablar con el cirujano Myers y que ponga fecha para la operacin -dijo el doctor-. 
       
       Tu prima estaba casada con el doctor Ramn Cortero
       
        Es el mejor cirujano en estos asuntos. Por qu no puede operarte l? 
       
       -No sabe que estoy mal y no quiero que lo sepa.
       
       -Por qu no?  -Porque me odia. Puede que dijera algo a la direccin sobre mi estado de salud y que yo perdiera mi trabajo. Y no puedo permitrmelo. Mi seguro 
mdico es primordial ahora mismo. No puedo dejar que se conozcan mis problemas de salud. ' 
       
       -Pero .no pueden echarte.
       
       Podran. Y no los culpara. 
       
       . Una enfermera debera estar perfectamente para ser capaz de cuidar a los pacientes de la unidad de cuidados intensivos. Por eso insist en que hubiera alguien 
ms durante mi turno, por si acaso. Pero no les. dije el porqu, claro. 
       
       .-Te ests arriesgando demasiado. Podras morir 
       
       -Todos moriremos antes o despus -dijo y se  puso de pie. 
       
       -No esperes demasiado. Te aprecian mucho en el hospital. Tengo pacientes que me lo cue~ tan todo sonri levantndose y aadi. 
       
       
       Nunca le explicaste a Cortero por qu no estabas con su esposa cuando muri. Por qu no? 
       
       -Porque no quera escucharme. Y ahora ya no importa, es agua pasada. Y es mucho ms sencillo si contina odindome, y no me preguntes ms. 
       
       -No lo har, pero promteme que te ocuparas de tu corazn pronto. 
       
       -S lo har -suspir-. Pero todo ese tiempo  que estar sin trabajar... No s de qu vivir. ; 
       
       -Hay asociaciones que pueden ayudar. Tus  tos contribuyen a mantener un ala entera de pe- diatra del Saint Mary. Seguro que ellos pueden  ayudarte 
       
       Ella ri y se encogi de hombrosde -Ellos me odian mas que Ramon. si muero en la mesa de operaciones nadie lo sentir.  Le dio las gracias por su tiempo y 
se fue. 
       
       Guard las recetas mdicas que le haba pedido  para ayudar a estabilizar su corazn y conseguir  as ms tiempo antes de la operacin. En tres semanas ms 
tendra ahorrado el dinero suficiente para pagar los dos prximos meses de alquiler. 
       Si su seguro cubra el ochenta por ciento de la factura del hospital, como se supona, podra  arreglrselas econmicamente.  
       -Qu mal aspecto tienes'! -le dijo Brad  Donaldson cuando volvi al pabelln.  Brad era un celador, uno de los mejores. 
       
       Haba empezado a trabajar en el Hospital O'Keefe  a la vez que Noreen, cuatro aos atrs. 
       
       Era el  nico amigo de verdad que tena, aunque era solamente eso, un amigo. Brad estaba enamorado de una joven doctora que trabajaba en urgencias. Tenan 
en comn que ninguno de los dos era correspondido en su amor, aunque Brad no saba de quin estaba enamorada Noreen. 
       
       -Me siento fatal. 
       
       -Ests muy plida -le dijo mirndola con ms  atencion. 
       -Lo s. Me pondr mejor. El doctor me ha dado algo que estabilizar mi ritmo cardiaco. 
       
       Cuntame todo. - Ella sonri y neg con la cabeza. . -No, es mi problema. Deja que yo me ocupe  de solucionarlo. 
       
       -Me preocupas -murmur-. Por qu ser que las enfermeras nunca admits que tambin os enfermis? 
       
       -Porque somos muy fuertes -contest sonriente-. Vamos. Hay que repartir comidas y tra- tamientos. Los mdicos estn a punto de comenzar sus rondas. . 
       
       Una paciente fue ingresada en la unidad un hora antes de que terminara el turno de No- reen. La trajeron en una camilla y, tras conectarla a los aparatos 
de oxgeno y suero, ley el informe para ver que medicacin haba ordenado el mdico. Era uno de los pacientes de Ramn. 
       
       La anciana mujer abri los ojos. Estaba plida' y asustada. 
       Noreen puso su mano sobre la frente de la enferma y suavemente le acarici el pelo. ... 
       
        
       -Est en cardiologa. La vamos a cuidar muy bien. Me llamo Noreen. Cualquier cosa que  necesite, apriete este botn -dijo mostrndoselo Hay algn familiar 
con usted? 
       
       -No, no tengo familia. 
       
       Cerr los ojos y suspir. 
       
       Noreen sinti lastima por ella. As estara ella despus de su operacin: sola, sin siquiera algun amigo para acompaarla. Iba a operarse en Macon, para estar 
segura de que Ramn no se enterara. As que tampoco estara Brad. 
       
       -Tengo la boca seca -dijo la anciana. 
       
       -Le traer hielo -dijo Noreen-. Adems es hora de su medicacin. Se la traer tambin. 
       
       -Gracias -dijo la mujer. 
       
       -Es mi trabajo -respondi con una dulce SOl risa-. Volver en un momento. 
       
       En la maquina de hielo, se encontr a la esposa de otro de los pacientes. 
       
       -Ya no le hago falta -le dijo a Noreen sonriendo,-. Como ahora ya puede valerse por si mismo, soy una mera distraccin de sus programas de televisin. 
       
       Noreen se qued pensativa. 
       
       -Quiz podra ayudar a una paciente nueva  tomar un poco de hielo para saciar su sed. No tiene familia. 
       
       -Me encantara. Pobrecilla -dijo la mujer- Somos tantos en mi familia que lo nico que ha cemos es molestar a Saul. No sabe que alegria, nos da verle sentado 
en la cama sonriendo Pens que le bamos a perder. 
       
       -Es un hombre fuerte. La seora Charles estar encantada de que le haga compaa. 
       
       -Ser un placer. Me ayudar a mantenerme  ocupada. 
       
       Se fue con Noreen quien le present a la en- ferma. De inmediato se hicieron amigas. 
       
       Noreen regres al mostrador de las enferme- ras, donde se tom un caf mientras introduca los datos de la seora Charles en el ordenador. 
       
       Brad se acerc a ella. 
       
       -Crees que deberas tomar tanta cafena? -le pregunt en voz baja. 
       
       -Supongo que no debera. 
       
       -Tienes que cuidarte -dijo l, poniendo su mano sobre el hombro de ella. 
       
       Ramn, que llegaba por el pasillo, viola familiaridad con que Brad se inclinaba sobre Noreen y el modo en que le sonrea. Aquello le molest. 
       
       Se detuvo frente al mostrador y mir a Noreen. 
       
        -Quiero ver a la seora Charles inmediatamente, si no interrumpo nada -dijo mirando a Brad, quien se ruboriz. 
       
       -Est aqu -le mostr Noreen conducindole a la habitacin de la paciente. El comentario de Ramn haba sido cruel e injusto. Trabajaba tanto como l. Brad 
slo estaba siendo amable. Claro que Ramn la tena por una asesina, una persona sin sentimientos a la que nadie poda tratar con cario. 
       
       La anciana sonri con dulzura al ver a Ra- mn. 
       
       -Gracias -le dijo extendindole la mano-. Usted salv mi vida. 
       -
       Un placer -contest l, estrechndole la mano-. Lo mejor que puede hacer ahora es des- cansar. Le he recetado medicacin por si siente dolores. Tmela si 
la necesita. En un par de das podr empezar a andar. Tiene familia? 
       
       Ella neg con la cabeza. No. Pero la seora Green me ayuda a comer 
       
       Fue idea de esta encantadora joven. 
       
       -Vas progresando -dijo mirando a Noreen.  Noreen ignor el comentario mientras arre glaba las sbanas de la cama. -Si nos necesita, llmenos. 
       
       -Estoy bien. Todos ustedes se estn portando muy bien conmigo. 
       
       -Es un placer con alguien tan encantador como usted -le dijo Noreen sonriendo. 
       
       Ramn, tras examinar a la paciente, se despidi alegremente de ella y sali de la habitacin. 
       
       -Como te has atreido a poner a mi paciente a cargo de una visita? -pregunt enfurecido. 
       
       El corazn de Noreen lata sin ritmo. Tena que controlarse antes de contestar. 
       
       -El marido de la seora Green est apunto  de ser dado de alta y no necesita la ayuda de su  esposa. Ella quera hacer algo y yo no tengo  tiempo para estar 
dando cucharadas a todos los  pacientes cada cinco minutos. S cual es mi trabajo, no necesito que me lo recuerden. 
       
       Adems  la seora Green se ofreci voluntariamente, no  tuve que pedrselo.  
       
       La explicacin de ella era razonable, pero el enfado de l estaba causado por la intimidad 
       que haba visto entre ella y Brad. Incluso estaba furioso de que aquello le molestara. -Yo espero que el historial de mis pacientes sea actualizado constantemente. 
Si hay un cambio en su estado quiero que se me notifique al momento, aunque sean las tres de la madru- gada. 
       
       -S, seor. Tena arritmia -dijo ella leyendo el informe. 
       
       -S, esper demasiado tiempo para operarse. Ha sido una operacin muy delicada. Hay que mantenerla en observacin. 
       
       -Lo har. 
       
       Estaba comenzando a preocuparse de lo importante que era el tiempo en una operacin de vlvula. Se le estara haciendo a ella demasiado tarde? Aunque ella 
era ms joven que la seora Charles, tambin tena arritmia. 
       
       mir la colorida chaqueta que ella llevaba sobre su uniforme blanco. Era la nica nota de color que se le permita a las enfermeras. 
       -Te encuentras bien? -le pregunt-. Tus latidos... 
       -Es por tenerle tan cerca, seor -susurr para que nadie ms pudiera or y aadi en tono de burla  jEs tan excitante! 
       
       El murmur algo en castellano que ella no pudo entender, y se fue. Noreen suspir aliviada y se pregunt como l se habra percatado de los latidos de su 
corazn. 
       
       Su deteriorada condicin y la tensin del trabajo la tenan extenuada. Dos das ms tarde, no poda ni mover la cabeza, mucho menos acudir a trabajar. Llam 
para decir que estaba enferma debido a un fuerte catarro y que no ira a trabajar, y prometi estar bien en dos das, ya que el siguiente era su da libre. As podra 
recuperarse. Confiaba en que. se debiera a tanto trabajo y no a que su corazn hubiera empeorado. 
       
       Brad la visit y le llev comida. Estaba tan dbil que a duras penas lleg a la puerta, y de vuelta a la cama se qued sin aliento. Brad la sigui. 
       
       -Esto te matar si no te operas pronto. -Necesito ahorrar el sueldo de tres semanas 
       ms -le explic-. As podr pagar la renta mientras est convaleciente. 
       
       -Cmo es que tu familia no se da cuenta de que no ests bien? 
       
       Porque nunca me ven. Slo tengo a mis tos. Mis padres murieron en un accidente automovi lstico hace aos. 
       
       -Si ellos te criaron, por qu no se preocupan por ti? 
       
       -Creo que antes de que muriera Isadora s que lo hacan aadi con tristeza- Me gustara poder cambiar el pasado. Pero es imposible. 
       
       -Es una lstima -y cambiando de tema aadi-. Quieres comer algo? Te he trado sopa y bocadillos. 
       
       -Gracias. Lo tomar para cenar ms tarde. No me apetece tomar nada ahora. 
       
       -Djame avisar al mdico. Ella neg con la cabeza. 
       
       -Todava no. Estar mejor por la maana. y no tengo que volver al trabajo hasta dentro de dos das. Seguro que en este tiempo... 
       
       -Al menos qudate en la cama. No hagas ningn esfuerzo. 
       
       -No lo har. 
       
       Brad se qued un rato ms y despus volvi al hospital. 
       
       Ella se sinti mas sola que nunca cua11do l se fue. 
       
       No cen nada. Durmi durante unas horas, y aunque se senta mejor por la tarde, todava no estaba recuperada. 
       La maana en que se reincopor al trabajo, llova con fuerza. Al salir a la calle oy un extrao sonido, y al mirar hacia el suelo, encontr un pequeo gato. 
Tena fro y estaba temblando. Estaba en los huesos. 
       
       -Pobrecito! -dijo tomndolo entre sus manos. El gato se dej acariciar. Ella lo mir sonriente. En los apartamentos no le estaba permitido tener mascotas. 
Pero seguro que aquel  pequeo gato.
       
       Lo meti bajo su abrigo y volvi a subir a su  apartamento. Se detuvo en el rellano de la escalera para recuperar el aliento. Le dio leche y los restos de 
la cena del da anterior. Lo dej dentro de una caja en la cocina y cerr la puerta. Si la echaban, buscara otro apartamento. No poda  dejar a aquel animal bajo 
la fra lluvia.  
       
       ISera su compaa pens con alegra,al meterse en su coche. No pudo arrancarlo. Ultima- mente el motor no andaba muy bien, pero haba pensado arreglarlo 
despus de la operacin, ya  que no poda permitrselo en aquel momento. 
       
       ISe fue al trabajo en autobs. y Fue el da ms largo de los que recordaba. Coment con sus compaeros que haba tenido un fuerte catarro y casualmente dos 
enfermeras  ms estaban en casa por el mismo motivo, por lo que tuvo que trabajar el doble. No poda haberle ~ ocurrido en peor momento.  
       
       -Esto es ridculo -dijo Brad al verla apoyarse  contra una pared para descansar-. A este 
       ritmo, te vas a desplomar en cualquier momento.  
       
        -Tengo que trabajar -le contest plida 
       
       Adems ya he faltado dos das. -Tienes peor aspecto que el otro da en tu apartamento -dijo l obsevndola-. Qu voya hacer contigo? 
       
       -que no tienes otra cosa que hacer? -pregunto ella.  
       
       -Era exactamente lo que iba a preguntar ahora -dijo una voz profunda detrs de ellos 
       
       Se giraron y vieron a Ramn Cortero mirndolos y con un historial en la mano. 
       
       -Alguno de vosotros trabaja aqu? Quiero saber por qu mi paciente no tom la medicacin de las cinco. 
       
       Noreen se qued pensativa. Se senta mental y fsicamente agotada. -Qu paciente? 
       
       -El seor Hayes. y son las ocho. 
       
       -He estado muy ocupada. Lo siento. Me asegurar de que la tome inmediatamente. 
       
       -Voy a revisar los historiales de mis otros pacientes, para asegurarme de que no ha habido otros olvidos. 
       Se fue detrs de ella. 
       
       -No ha sido culpa de Brad -comenz a decir Noreeen. 
       
       -Ya me doy cuenta -dijo Ramn-. A todos los hombres les gusta que coqueteen con ellos. 
       
       -No estaba coqueteando con l. 
       
       -Llmalo como quieras. Esperar hasta que le des, la medicina al seor Hayes. 
       
       El tena razn. Haba estado distrada yeso poda traer serias consecuencias. Si no hubiera tenido que hacer dos turnos seguidos despus de estar dos das 
en cama, no le habra pasado aquello. 
       
       Le dio la dosis al seor Hayes y repas los otros historiales. Todo estaba correcto, salvo que haba olvidado tomar una muestra de orina de la seora Green. 
       
       -No dir nada de esto -le dijo Ramn al terminar su ronda-. Pero un error ms y voy direc- tamente a hablar con el director. No pondr en peligro a mis pacientes 
por la incompetencia de una enfermera. 
       
       -No soy incompetente! 
       
       -Tontea con Donaldson en tu tiempo libre. -No estaba... 
       
       l no se detuvo a escuchar sus explicaciones. Se march presuroso de all. 
       
       Noreen tuvo que aguantar las lgrimas. Ramon pareca odiarla cada da ms. Nada poda hacer que cambiara de opinin respecto a ella. 
       
       Brad sali de la habitacin de un paciente tras darle su medicacin. 
       
       Ya se fue? -pregunt mirando a su alrededor. 
       
       Ella afirm con la cabeza. 
       
       -No s que voy a hacer. Comet un gran error. Alguien pudo haber muerto. 
       
       -No pasa nada por tomar la medicina algo ms tarde -dijo tratando de animarla-. Yo debe- ra haber prestado ms atencin. Se supone que mi misin es ayudarte. 
Venga, anmate. No pasar nada. 
       
       La rode con su brazo. 
       
       -Eso espero -aadi y mir el reloj-. Una hora ms y podr irme a casa. 
       
       -Ve a ver al mdico. Te arriesgas demasiado. -Creo que eso har-dijo encogindose de 
       hombros  Al fin y al cabo el dinero ,no es tan importante. Te gustan los gatos? 
       
       -Soy alrgico a ellos. Por qu? -No, por nada. 
       
       Tendra que preocuparse de buscar un sitio para el gato. Quizs algn compaero del hospi- tal pudiera ocuparse de l. 
       Termin de trabajar. Fuera, todava segua lloviendo y haca fro. En su cabeza no cesaban de repetirse una y otra vez las duras palabras de Ramn. Ramn 
regres al pabelln media hora despus de que Noreen se hubiese marchado a casa. Examin al paciente que recibi la medicacin con retraso y vio que todo iba bien. 
Estaba molesto consigo mismo por el modo en que le haba hablado a Noreen. No eran normales en ella esos despistes. Se preguntaba qu sera lo que le estaba ocurriendo. 
       
       Brad acababa de dar la medicina al ltimo paciente, cuando vio que Ramn le estaba esperando  
       
       -Por qu se retras Noreen con las medicinas? -le pregunt. 
       
       -Porque ha estado enferma los dos ltimos das, en cama, y hoy tuvo que hacer dos turnos seguidos ya que otras dos enfermeras se pusieron tambin enfermas. 
       
       -Entiendo. 
       
       -Debera prestar ms atencin a Noreen -dijo Brad mirndole a los ojos. 
       
       -Qu quieres decir? 
       
       Brad quera contrselo pero Noreen le haba pedido que guardara el secreto. 
       
       -No importa. No quiero meterme en asuntos ajenos -se dio media vuelta y se fue. 
       
       Ramn se march a casa. Saba que no podra dormir hasta que se disculpara con ella. Suspir resignado y se dirigi a casa de Noreen. 
       Ella no pudo disimular la sorpresa que le produjo verlo en la puerta de su apartamento. Era una casa modesta convertida en apartamentos, con slo cuatro vecinos, 
pero estaba limpia y era acogedora. 
       
       -Qu quieres? -pregunt Noreen. Estaba descalza y con ropa, de casa. Pareca como si acabara de salir de la cama. Pero no era posible; eran tan solo las 
nueve y media. , 
       
       -Donaldson me ha dicho que has hecho dos turnos seguidos. No lo saba. 
       
       Ella arque las cejas. -No veo qu importancia tiene eso. Parece que hacer suposiciones acerca de m es tu mayor entretenimiento. 
       
       -Est bien. No me gusta llamarte la atencin por... -se oy un ruido-. Qu es eso? 
       
       Ella mir aun lado y a otro del rellano. -:-Por favor, pasa. 
       
       El entr en el apartamento y ella cerr rpidamente la puerta. Vio al pequeo gato apare- cer por la cocina. Ella se inclin y lo recogi. 
       
       -No me permiten tener mascotas -le explic-. Pero no pude dejarlo ah fuera bajo la lluvia. 
       
       Es tan pequeo. 
       Fue entonces cuando l comenz a tener serias dudas acerca del comportamiento de No- reen en la muerte de Isadora. El no poda apartar la vista del animal 
en los brazos de No- reen. La consideraba culpable de una historia que no estaba muy clara. Pero era obvio que tena un gran corazn. Su ta sola protestar porque 
ella no dejaba de traer animales vaga bundos. Sus tos no queran mascotas en su casa por lo que nunca le permitieron quedarse con ninguno. 
       
       Aquello le daba a Ramn qu pensar. Si no era capaz de abandonar a su suerte a un gato, 
       
       cmo podra haber abandonado a su prima Isa- dora a la que tanto quera? 
       
       -A qu has venido? -pregunt Noreen-. Estoy cansada y quiero dormir. 
       , Se qued observndola. Tena el rostro plido y las mejillas coloradas. Respiraba con difi- cultad. Poda ver los descompasados latidos del  corazn de 
ella a travs de su ropa. Algo andaba  mal. 
       
       -Has ido al mdico? 
       
       -Por un simple virus? -dijo sonriendo-. Para qu molestar aun doctor con algo que se curar solo? 
       
       -Tengo mi maletn abajo en el coche. 
       
       El latir de su corazn se hizo ms irregular al  pensar que l iba a examinarla.  
       
       -Ya tengo mi propio mdico. Crees que acudira a ti si me estuviera muriendo? No s si podra confiar en ti si tuvieras un bistur en la mano. Podras sentirte 
tentado. 
       
       -Cmo te atreves? -pregunt l enojado. ~ Noreen estaba demasiado dbil para sentirse 
       intimidada por la oscura mirada de l.  -Estoy muy cansada -dijo dando un paso atrs-. Te importara marcharte y dejarme dormir? 
       
       l se qued dudando. Vea que algo no iba bien pero ella no confiaba lo suficiente en l como para contrselo. De repente se encontr menos seguro de s mismo. 
Se senta culpable.
       
       La mir con curiosidad y se percat de su mal aspecto y de sus ojeras. 
       
       -Ests enferma -dijo lentamente. 
       
       -Slo estoy cansada. Me he reincorporado al trabajo demasiado pronto y no he parado un momento. Estar mejor maana. No necesito que un doctor me diga eso. 
       
       Tena los pmulos marcados y una bonita boca. Su piel era suave y rosada. llevaba el pelo recogido en una coleta y, una vez ms, se pregunt cmo sera su 
melena. 
       
       ;Vete por favor -repiti ella nerviosa. 
       El no quera irse. Estaba realmente preocupor ella. 
       -Al menos hazte una revisin mdica. 
       -Lo har, pero no esta noche. Ahora podra irme a la cama? 
       -Si no te sientes mejor por la maana qudate en casa -dijo l y se dio la vuelta. 
       -No pretendas darme rdenes. Har lo que quiera. 
       Ramn la mir una vez ms. Era una mujer,  independiente, con carcter e inteligente. Isa- dora se haba replegado a la voluntad de l. Nunca fue inteligente 
ni supo enfrentarse a algo cara a cara. Era muy dada a enfermedades imaginarias para ganarse el inters de otras personas. Yo desde luego, nunca hubiese tomarlo 
un gato entre sus manos. 
       
       Se sorprendi ante sus propios pensamientos. Cmo poda faltar a la memoria de la nica mujer a la que haba amado? 
       -Buenas noches -dijo y se dirigi hacia la puerta-. Cierra con llave cuando salga. 
       
        Ella mir su espalda, cerr la puerta con fuerza y ech la llave. Se reclin contra la pared para recuperar la respiracin. Senta las piernas dbiles. Por 
qu haba ido a verla? Haba sido un sentimiento de culpabilidad lo que le haba hecho ir hasta all? No vea claro el motivo por el que l haba aparecido ante 
su puerta. La odiaba tanto que nunca imagin que pudiera visitarla en su casa. Nunca antes lo haba hecho. 
       De regreso a su casa, Ramn tambin se preguntaba acerca de los motivos que le haban he- cho ir. Repasaba una y otra vez en su mente el lugar en el que ella 
viva. Por lo que haba visto, era obvio que viva de su sueldo y que no reciba ninguna ayuda por parte de sus tos. 
       Sera por eleccin propia, o debido a que sus tos la evitaban desde la muerte de Isadora? 
       No poda olvidar que ellos la consideraban culpable, al igual que l, de la muerte de su esposa. 
       
       Le obsesionaba tanto aquello que la siguiente vez que vio a los Kensington, en una cena de negocios, les pregunt sin rodeos sobre el modo de vida de Noreen. 
       
       -Tiene un buen sueldo -le dijo Mary Kensington-. Y adems nosotros no debemos nada a Noreen. Es responsable de la muerte de Isadora. Por qu te preocupas 
de cmo vive? 
       
       Tiene un pequeo gato en su apartamento. -Noreen y esos animales pulgosos -dijo Mary 
       haciendo un gesto con la mano-. Se pasaba la vida trayndolos a casa. No puedo recordar la cantidad de veces que fuimos al veterinario. 
       
       -Siempre tuvo un gran corazn -dijo Hal Kensington-. Hered eso de mi hermano. 
       -Entonces, pensad una cosa, cmo podra una mujer con tan buenos sentimientos dejar morir a su prima a la que tanto quera? 
       Ambos parecan confundidos. 
       -Algo ms -prosigui Ramn- sera una gran enfermera como Noreen lo suficientemente insensible como para dejar morir a alguien? 
       El matrimonio se le qued mirando sin hablar. Dos aos despus del suceso, parecan estar entrando en razn. Tal vez tras la muerte de lsadora nunca lo haban 
hecho. 
       -La habis visto ltimamente? -les pregunt. 
       -La invitamos a tomar caf la semana del cumpleaos de mi marido -admiti Mary-. La gente comenzaba a murmurar. Por qu lo preguntas? 
       -Creo que est enferma. Tiene mal color y le cuesta respirar al menor esfuerzo. Sabis si va al mdico? 
       -Hace tiempo que no vive con nosotros, as que no sabemos nada de ella. 
       -Alguna vez se ha hecho una revisin completa? 
       Los Kensington se quedaron sin saber qu decir. 
       -Bueno, siempre estuvo bien. No fue necesaro -Contest Mary sintindose acusada. 
       
       Dej de hacerles preguntas. Decidi acudir a un amigo que trabajaba en la oficina de seguros del hospital para saber si Noreen se habia sometido a un reconocimiento 
mdico cuando fue aceptada como enfermera en el hospital. 
       
       -Supongo que lo hara -le dijo-, pero no consta aqu. Quiz est en otro sitio. 
       -
       No te preocupes. No creo que pase nada. 
       
       -En caso de que pasara algo, las nuevas leyes no nos permitiran expulsarla ya que existe una relacin contractual previa. 
       
       Le dio las gracias a su amigo. Se prometi as' mismo que llegara al fondo del asunto y descubrira si Noreen tena algn secreto sobre su salud. 
        l no poda examinarla, pero s observarla. ! Durante la siguiente semana pas ms tiempo 
       en el Hospital Q'Keefe. Adems tena varios pacientes all en recuperacin por lo que no le" vant sosopechas. 
       
       Se las arregl para estar cerca de Noreen mientras examinaba a la seora Creen. Poda ver los latidos descompasados en el cuello de ella y su respiracin 
pesada. Su palidez era ms que evidente, con grandes ojeras bajo los ojos,  su debilidad se manifestaba en su falta de nimo. 
       A pesar de que no tena otras intenciones, pronto se dio cuenta de que Noreen se senta ex- citada cuando le tena cerca. Recordaba que en alguna ocasin 
ella le haba dicho que su proximidad le aceleraba el pulso. Se lo haba tomado a broma. Pero era real. Aquella reaccin no tena que ver nada con la enfermedad 
que le estaba afectando. 
       
        Aquello le molestaba ya que se senta tan vulnerable como ella. Observaba la elegancia de sus finos y largos dedos, sus uas cuidadas, su boca  sensual, 
la suavidad de la piel de su rostro. Cuando Isadora viva, nunca se haba fIjado en ella pero ahora recordaba algunos detalles de Noreen, como cuando se ruborizaba 
ante l sin motivo aparente. En casa de sus tos ella le evitava y no se diriga a l salvo por motivos profesionales. Los sentimientos de ella la delataban pero 
l siempre la haba ignorado. Hasta ahora. 
       
       Se encontr con los ojos de ella. Tenan las pupilas dilatadas. Se la vea vulnerable y l sinti deseos de protegerla. Nunca sinti eso por su esposa. La 
haba amado, pero ella disfrutaba aparentando una forma de ser que no era la suya realmente. Despus de la boda, no dejaron de discutir acerca de la necesidad de 
compaa de Isadora, de acudir a fiestas ya otros eventos sociales. Se negaba incluso a hablar de hijos. Isadora no quera tener esa responsabilidad. Fruncio el 
ceo al recordar aquello. 
       
       -No me mires con esa cara -murmur Noreen mientras sostena los historiales-. No he ol- vidado ninguna otra medicacin. 
       
       -No era por eso -dijo sin poder apartar la vista de su chaqueta que se mova al ritmo de sus latidos. 
       
       Ella se sinti confundida y dio un paso atrs. Queras revisar algn otro informe? 
       
       El meti las manos en los bolsillos de su bata y la mir fIjamente. 
       
       -Quiero que veas a tu doctor y que te examine. Ests enferma y tratas de disimularlo. Pero no te ser posible. No debes seguir as. No supo que contestar. 
       -
       Yo... yo... ya he ido -dijo sorprendida por el inters que Ramn mostraba por su salud. 
        
       -Me dijo que necesitaba ms vitamina Bl2 y me recet unas pldoras. 
       
       -Pero eso no explica esto -dijo tocando suavemente su cuello para sentir su pulso. 
       
       -Doctor Cortero! -exclam ella dando un paso atrs-. No eres mi mdico y no tengo por qu comentar contigo mis problemas de salud. 
       
       -No, pero yo soy el mdico ahora mismo. Te ordeno que te sometas a un reconocimiento y quiero copia de l. Ests poniendo en peligro la vida de los pacientes 
y la tuya propia. 
       
       Se dio cuenta de que l no se estaba preocupando por su salud sino por la de sus pacientes. Qu estupida haba sido al pensar por un momento que Ramon se 
estaba interesando por ella. El nunca la mirara como haba mirado a Isadora, con aquella ternura y aquel cario. 
       -Est bien -dijo) ella mirando al suelo-. T ganas. 
       -La salud no es ningn juego. -Pedir hora a mi mdico. 
       -Me alegro de que seas razonable. 
       -No te preocupes -dijo mirndolo-. No pondr en peligro a tus pacientes. 
       -No es por eso... 
       -Perdname, tengo mucho que hacer antes de irme. 
       Se fue al mostrador de las enfermeras. Ramn se qued observndola. Estaba ms confundido que nunca. 
       
       Noreen no le vio irse de la unidad. Si l estaba preocupado por su salud era slo por la seguridad de sus pacientes. Deba recordarlo. Por otro lado, era 
cierto Que no se encontraba bien. Estaba retrasando 1o inevitable. Cuando lleg a su casa telefone a su cirujano y pidi cita para la operacin. Sera la siguiente 
semana.
       
       Noreen tom una taza de caf cargado de de sayuno. Tena que ir a trabajar, pero no saba si sera capaz de resistir otro da ms. Fue al cuarto de bao y 
se mir al espejo. Tena la cara plida e hinchada. Su corazn lata ms descompasado de lo habitual. Apenas poda respirar. Haba hecho bien pidiendo la cita para 
la operacin. Mir al gato y record que tena que buscar a alguien que se ocupara de l. Esa deba ser su primera preocupacin. Ya resolvera sus problemas econmicos. 
       
       El cirujano le haba asegurado que se trataba de una operacin sencilla y habitual, que no tendra ninguna complicacin dado que era una mujer fuerte y estaba 
en buen estado fisico. 
       
       Se inclin sobre el lavabo y se refresc la cara con agua. No poda concentrarse con aquel malestar. Estaba asustada. 
       
       Seguro que tena razn, pens tratando de animarse. En el fondo le gustara que fuera Ra- mn quien la operase. Pero l no estara dispuesto, dado lo mucho 
que la odiaba. ..Sali de su casa y, de repente, todo empez a ir mal. Su coche no arrancaba, y no era la primera vez. La batera estaba completamente descargada 
y record que el mecnico le haba aconsejado que la cambiara. Haba estado aho- rrando para la operacin, sin preocuparse del coche. 
       
       Mir el reloj y suspir. Tena que correr para tomar el autobs y no llegar tarde. Cerr el coche de un portazo, enfadada, y se dej las llaves y el bolso 
en el interior. Desde fuera miraba el bolso desesperada. Su cartera, sus tarjetas de crdito, las llaves del apartamento, todo se haba quedado all dentro. 
       
       Trat de serenarse. Despus de todo, aquel era un vecindario seguro. Ya se preocupara del coche ms tarde. 
       
       Llevaba puesta una gabardina, y en los bolsillos encontr las monedas suficientes para pagar el autobs. No necesitara las llaves hasta que volviera del 
hospital, y de todas formas, el dueo de la casa viva un piso ms abajo y ten a un juego de llaves para esos casos. 
       Era una fra y lluviosa maana. Camin hasta la parada y tom el autobs. Iba repleto de pasajeros. 
       
       Estaba tan preocupada por no llegar tarde al hospital que no se dio cuenta que cada vez le era ms costoso respirar. Sus latidos se volvieron diferentes, 
extraos. Se asust.  De repente, todo a su alrededor comenz a girar y se desmay. 
       
        Ramn estaba en el Hospital Saint mary,  cuando lleg a urgencias para ser operada. El no la reconoci ya que llevaba  una mscara de oxgeno y haba llegado 
sin identificacin alguna. uno de sus colegas le haba puesto un catter. El tena que ponerle una vlvula protsica y confiaba en que la operacin  no se complicaria 
ya que desconoca si la pa ciente haba estado tomando alguna medicacin, o cul era su estado fisico, a parte de los problemas que vea en su corazn. Era siempre 
arriesgado operar a un extrao, pero no haba otra opcin. 
       La piel de la mujer era rosada y suave, y sinti lstima por la gran cicatriz que quedara sobre su pecho. 
       
       La operacin dur casi cuatro horas. Ramn  estaba satisfecho. Haba sido muy preciso en la  incisin, as que la cicatriz sera pequea. Le recomendara 
un buen cirujano plstico, si es que  ella poda permitrselo. No saba nada sobre su  paciente. Poda ser incluso una vagabunda.  
       
        Lo nico que conoca de ella era su suave y bonita  piel. Tena un corazn fuerte y sus pulmones estaban bien. Slo tena una pequea bronquitis, pero todo 
lo dems pareca estar en buen estado. 
       
       Fue llevada ala unidad de cuidados intensvos, y l continu atendiendo a ms paciente sin prestar ms atencin a la mujer recin operada. 
       
       Horas ms tarde, vestido todava con la ropa del quirfano, fue a visitar a la joven mujer ala que haba operado. Todava estaba conectada a las mquinas 
habituales de respiracin asistida. Cuando se acerc a ella, se sorprendi. Sinti cmo se le helaba la sangre. Era Noreen. Haba tenido problemas de corazn y l 
no se haba percatado. Nadie se haba percatado. 
       
       Fuera de s, llam a la enfermera. 
       
       -Me dijeron que no saban el nombre de esta mujer. 
       
       -No llevaba ninguna identificacin -contest la enfermera. 
       
       -Es la prima de mi difunta esposa. Si yo hubiera sabido de quien se trataba, no la habra operado. 
       
       -Estoy segura de que si alguien lo hubie.ra sabido... -dijo asustada al percibir el enojo de Ramn. 
       
       -Es enfermera -la interrumpi-. Trabaja en la unidad de cuidados cardacos del Hospital O'Keefe. 
       Mientras hablaba recordaba lo injusto que haba sido con ella, y cmo ella haba intentado disimular sus problemas. Incluso poda haber muerto. 
       
       - y cmo lleg hasta aqu? y sin identificacin, no tena algn bolso o cartera? 
       
       -No lo s. 
       Se qued mirando la cara de Noreen, plida. De su mano partan los tubos del suero. Tena las uas cortas y redondas, y sus manos eran elegantes. Haba tenido 
mal el corazn debido aun problema con una de sus vlvulas, y no se lo haba dicho. Por qu? Tena miedo de que l la operase? Se senta muy mal slo de pensarlo. 
       
       -Tratar de saber cmo lleg hasta aqu -dijo la enfermera. 
       
       -No te preocupes. Yo mismo preguntar. In frmame si hay algn cambio en su estado. 
       seor.  Se detuvo para examinar a uno de sus pacientes y se fue a urgencias, no sin antes visitar a Noreen 
       . 
       Se enter de que Noreen se desmay en un autobs, y que una ambulancia la llev al hospi- tal, sin ningn tipo de identificacin. Probablemente alguien del 
autobs tom su bolso. 
       
       Decidi acercarse al apartamento de Noreen, para dejar la ropa que vesta cuando fue llevada al hospital. Como no tena llave, se la pidi al dueo de la 
casa- 
       
       -Se las dej dentro de su coche esta maana, incluso se olvid su bolso. La vi correr para tomar el autobs. 
       
       -No volver a casa hasta denlIo de unos das. Esta maana ha sido operada del corazn. El propietario se sorprendi. 
       
       -Es una joven encantadora. Siempre tiene una sonrisa y una palabra amable para todos no- sotros. La echaremos de menos. por favor, dgale que mi mujer y yo 
deseamos que se recupere pronto, y que cuidaremos de su apartamento en lo que vuelve. Viene a recoger algo de su casa? 
       
       -Ms tarde. Hablar con ella primero y ver que necesita. 
       
       No slo deba hacer eso; deba ocuparse del gato tambin. Adems Noreen no quera que lo descubriera el dueo del apartamento, ya que no estaba permitido 
tener mascotas. 
       
       -Estar por aqu si me necesita. Es usted familia de Noreen? -le pregunt el propietario. 
       
       -S -dijo Ramn sin querer dar ms explicaciones. 
       se marcho con la intencion de pasar por su casa para cenar. Pero no pudo y decidi regresar a hospital.  
       Todava segua inconsciente. Aunque no era extrao, Ramn se preocup. La examinaba con el fonendoscopio y escuch el ritmo estable de su corazn. La vlvula 
metlica le durara aos. No volvera a fatigarse y quedarse sin aliento al menor esfuerzo. 
       Frunci el ceo al preguntarse desde cuando lo haba sabido Noreen. Probablemente habra sentido alguna molestia, y habra visitado al mdico. Tal y como 
tena la vlvula, ella tena que haberse dado cuenta de que algo no andaba bien. Slo por su palidez, l se haba percatado de que tena algn problema de salud. 
       
       Senta curiosidad. Se sent en la cafetera para comer, con la mente fija en aquellos inte- rrogantes. Por qu no le haba contado a nadie sus problemas 
de salud? Saban sus tos que no  se encontraba bien? O es que acaso no les importaba? 
       
       Haba habido un cambio en el modo en que  los Kensington trataban a Noreen desde la muerte de Isadora. Al igual que l, la haban culpado de su muerte, sin 
darle la oportunidad de explicarse. Pero el estado actual de Noreen abra  nuevos interrogantes. , 
       
       Termin de comer y mir su reloj. Haca .ocho horas que haba operado a Noreen. 
       Regres ala unidad de cuidados intensivos y  entr en la habitacin de Noreen. Revis todos monitores a los que estaba conectada. Todo pareca ir bien. Pero 
por qu no se haba despertado todava? 
       
       inclin sobre ella. 
       -Noreen -dijo de pronto. . Derepente, ella abri los ojos.  
        El se sorprendi de su inesperada, pagradable respuesta. Miraba la cara de l con curiosidad, todava bajo los efectos de la anestesia.Examin sus pupilas 
y pidi un fonendoscopio a una de las enfermeras para escuchar su corazn. Lata con fuerza y sus pulmones parecan estar bien. 
       
       Ya sin el tubo de la respiracin, ella intent hablar. . 
       
       -Tengo la boca seca -dijo con voz dbil y temblorosa.  El le moj los labios con la ayuda de una gasa
       
       -Es la anestesia que usamos. Deja la boca seca, y con mal sabor. Se te pasar. ..' 
       
       Qu haces t aqu? . -Nadie saba quien eras cuando te llevaron alquirfano -le explic-. Fui yo quien te oper.  -Eso no ha sido tico -susurr ella frunciendo 
el ceo. 
       l se encogi de hombros. 
       
       S, pero no vi tu cara. No saba que eras t. 
       
       -El doctor Myers se llevar un disgusto -dijo tratando de mantener los ojos abiertos.  -Myers? 
       
       -En... Macon. Tena que... operarme la prxima semana. Se qued profundamente dormida. La enfermera le haba dado un calmante que l le haba recetado para 
los dolores. 
       
       Dej que durmiera y fue a ver a otro de sus pacientes.  
       Noreen durmi plcidamente el resto de .la noche. El se fue a su casa y busc el nmero de telfono del cardilogo Myers. Lo encontr sin mucha dificultad. 
Cuando el doctor Myers supo con quien estaba hablando, se qued de piedra. 
       
       -He odo hablar de usted. Es usted muy conocido. Quiere hablar de alguno de mis pacien- tes? 
       
       -S, se trata de Noreen Kensington -empez~ a decirle Ramn. , 
       
       -Norie? -pregunt-. Es una mujer muy testaruda. Hace dos aos estaba visitando a un viejo amigo en Atlanta, cuando un vecino se encontr una joven desmayada 
en las escaleras y me pidi ayuda. Mientras vena la ambulancia, la examin, y ms tarde la acompa al hospital local y habl con el mdico que la atendi. En las 
radiografias pudimos ver que algo no andaba bien. Le hicimos un electrocardiograma. Tena una vlvula deteriorada y yo recomend operarla, pero ella estaba consciente 
y se neg. Murmuraba algo acerca de volver junto a su prima. Decidimos tenerla unas horas en observacin, as que le dimos un sedante y pas la noche en el hospital. 
       
       Ramn cerr los ojos. Aquel era el motivo que tantas veces Noreen haba tratado de explicarles. 
       
       -fue un infarto? 
       
       Creo que pudo haber sido un pequeo ataque al corazn, aunque el electrocardiograma no lo reflej. Se recuper y no quiso saber nada de operarse, pero insist 
en que tena que cui- darse. Ha estado viniendo a mi consulta. Hace un mes, la situacin de la vlvula haba empeorado, e insist en que tena que operarse antes 
de que las cosas se complicaran. Estaba teniendo sntomas... -hizo una pausa y pens que el silencio de Ramn tena algn significado-. Le ha ocurrido Noreen.  
       
       -Perdi el conocimiento en un autobs esta maana. La trajeron a mi hospital y yo la oper de urgencia sin saber de quien se trataba. 
       
       -Es un alivio para m saber que ha estado en buenas manos. Se pondr bien, verdad?  
       -
       Tenemos que esperar hasta que se recupere, pero todo parece ir bien -dijo Ramn y suspiro 
       
       - Nunca supe que tema problemas de corazon. Nadie me lo dijo.' 
       
       -No se sienta mal. No se lo haba dicho a nadie. Es una joven independiente y no tiene familia
       
       -Tiene un to y una ta que la criaron cuando  sus padres murieron. si 
       
       -Me lo dijo. Pero ya sabe lo que ocurre en  esos casos. Siempre se hacen distinciones entre  los hijos propios y los de los dems. 
       Ramn continuaba tratando de recuperarse lde lo que acababa de saber. . -Le dijo algo acerca de sus tos? 
       
       -S. Tambin me dijo la ltima vez que vino a  verme que haba solicitado el pasaporte. 
       
       Estaba   pensando irse  una temporada a trabajar a un pas del tercer mundo. Gracias a Dios que esto ha pasado antes de que se fuera. 
       -Cierto -dijo Ramn todava sorprendido. ! -Me alegro de or que mi paciente se pondr 
       bien. Dgale por favor que me encantar verla cuando se recupere. 
       -Lo har. y gracias por todo lo que ha hecho , por ella. . 
       -Lo nico que consegu es que viniera a mi consulta. . 
       -Pero la mantuvo viva. La prxima vez que venga a la ciudad, venga a conocerme al Hospi- tal Saint Mary. 
       -Seguro. Puede hacer lo mismo cuando venga a Macon. 
        -
       Lo har, no lo dude. Buenas noches.  Colg el telfono y sonri incrdulo. Qu  poco haba sabido de Noreen,  Se preguntaba si los Kensington sabran algo 
acerca de sus pro  blemas de corazn. , 
       
       Tena que averiguarlo. Telefone, pero no estaban. El mensaje del contestador automtico deca que no estaban en la ciudad y que volveran la prxima semana. 
       
       Llam aun cerrajero para que abriera el coche. Tom el bolso de Noreen, sac la llave del apartamento y entr en l. El gato corri ala puerta. Lo levant, 
lo escondi en su chaqueta para que nadie pudiera verlo y se lo llev. 
       
       Par a comprar algunas cosas que nece:;itaba para el gato. Pareca estar bien educado. Cuando lleg a casa, se prepar un caf y se sent a tomarlo, leyendo 
la revista mdica que
        haba recibido ese da. El gato se tumb en su regazo y se durmi. 
       
       Antes de irse a la cama, telefone al hospital para ver cmo segua Noreen. El gato se aco- mod junto a su almohada, y se quedaron dormidos. 
       
       Ya era tarde cuando pudo hacer un hueco para ir a visitar a Noreen en la unidad de cuida- dos intensivos. Haba tenido una maana intensa, y todava le quedaba 
otra operacin. 
       
       Sin mediar palabra la examin y comprob ls monitores. 
       
       -Estoy bien. Cundo podr irme a casa? -No seas impaciente. 
       
       -No me dan nada para beber y esa enfermera rubia no contesta nada de lo que .le pre- gunto. 
       
       -Har que la cuelguen -brome Ramn-. Dejars hoy la unidad de cuidados intensivos y te llevarn a una habitacin. Har que una enfermera est contigo. 
       
       -No necesito que me ayudes. -Gracias, yo tambin te aprecio -dijo l sonriendo-. Veo que ests mejor. Volver ms tarde para ver cmo sigues. Ahora duerme. 
       Ella cerr los ojos obediente. Una vez fuera de la habitacin, llam a la en- fermera. 
       -Ya lo s -dijo la mujer-. La estoy torturando. Quiere beber cada cinco minutos. Y tengo otros pacientes que no estn ni la mitad de bien que ella y hay que 
preparar las diferentes medicinas
       
       de todos los pacientes. Adems nos ha fallado una enfermera y... 
       -Est bien, no siga. Tmese dos aspirinas y maana hablaremos. 
       Se fue y la dej hablando sola. 
       La ltima operacin no fue bien. El paciente se encontraba tan mal que Ramn no pudo ha- cer nada por l. Sali del quirfano para informar a los familiares. 
Vino un sacerdote y se ocup de la desolada familia. Era magnfico el apoyo que ofrecan los sacerdotes. 
       Fue una vez ms a la unidad de cuidados intensivos. Se detuvo para hablar con la enfer- mera. 
       -Hay algn paciente suyo que salga de la unidad de cuidados intensivos maana? -le pre- gunt ella. 
       -Ahora lo ver. Cree que hay alguno listo para salir de aqu? 
       -La seorita Kensington est mejorando por minutos. Esta noche cen y se lo comi todo. Tena,apetito -le inform ella. 
       El sonri contento. 
       -Me alegro. Algn cambio? 
       -Sus constantes vitales estn bien. -Muy bien. Gracias. 
       Se fue junto a la cama de Noreen. Estaba completamente despejada. 
       -T me operaste. 
       -Ya te lo dije, no saba que eras t. No llevabas ninguna identificacin. 
       -Me dej el bolso y las llaves dentro del coche,
       
       y tuve que tomar el autobs -tom aire y se toc el pecho-. Me duele. 
       -Te darn algo para el dolor. Recuerdas que sentiste antes de desmayarte? 
       -No sent nada. Vi que el suelo estaba cada vez ms cerca de m y luego todo se puso blanco. 
       -No te doli nada? 
       -No que yo recuerde -dijo observando la cara de l-. Pareces cansado. 
       -Ha sido un da duro. Perd a uno de mis pacientes. 
       -Lo siento. 
       -Uno nunca puede dejar de sentir la prdida i de un paciente. Volviendo a ti, tienes mejor as- pecto. 
        -Cundo puedo volver al trabajo? , -Cuando te pongas bien. 
       -Si no trabajo no tengo con qu vivir. 
       tienes. Tu seguro mdico lo cubre. ,Como lo sabes? ~ -Porque me inform. Por cierto, llam a tus tos, pero no estn en la ciudad. Noreen fij la vista en 
la ventana. ~ -No hay por qu molestarlos -dijo ensimismada-. No les gustan los hospitales.  -Pero eres su sobrina. Se preocupan por ti. , Ella no contest, no quera 
discutir con l. -Maana te darn una habitacin en el ala este -le inform l. 
       -Cardiologa. Slo hay habitaciones privadas all. Me tumbar y me morir sin que nadie se de cuenta. 
       -Claro que no, no digas tonteras. Controlan a los pacientes a travs de monitores. y siempre 
       hay alguien ocupndose de los pacientes del pabelln. Estars bien. Adems voy a conseguirte una enfermera. 
       
       -No puedo permitrmelo! No podr pagarla -Tranquilzate. Yo s puedo y soy familia tuya. 
       
       -No somos familia. 
       
       Ella le mir con resentimiento. Tena todo el derecho del mundo de sentirse as. Durante dos aos la haba estado culpando por algo que ella no haba hecho. 
Ella haba tratado de explicarse pero l no quiso escucharla. 
       
       Ramn meti las manos en sus bolsillos.  -Lo que t digas. Pero tendrs una enfermera;
       privada de cualquier forma. Te ver maana.  Ella deseaba decirle muchas cosas, pero l no : se quedara para escucharla. Se qued mirando 
       su ancha espalda hasta que desapareci. Senta  dolor en el pecho y solt un quejido.  
       
       -Necesita algo para el dolor? -pregunt la  enfermera. , 
       
       -S, por favor. No era broma lo de la enfermera privada,  como pudo comprobar al da siguiente. Despus de cenar lleg y se present como la seorita PolIy 
Plimm. Era una enfermera que trabajaba con Ramn en algunas ocasiones. El le haba dicho que tena unajoven paciente que necesitaba su ayuda. Ella estaba encantada 
de ofrecrsela, segn le dijo a Noreen nada ms llegar. Se haba retirado haca un ao. Cada rato daba algo de hielo a Noreen y examinaba sus constantes vitales.
       
       Brad hizo una visita a Noreen y se alegr de  encontrarla en tan buenas manos. Esa semana 
       tena el turno de da, as que la visitaba por las noches despus del trabajo. Vea como Noreen progresaba da tras da, pero estaba preocupado por lo qu 
pasara cuando fuera dada de alta y volviera a estar sola en su casa. Ella ya estaba haciendo planes para volver. Brad esperaba que el doctor no le diera el alta 
todava. 
       
       En su segundo da en cardiologa, Noreeh estaba ms recuperada y su primer pensamiento fue para el gato que haba dejado solo en el apartamento. Dio algunos 
pasos en compaa de la enfermera Plimm sin dejar de preguntarse qu habra sido del animal. 
       
       Ms tarde Brad fue a verla. -Mi gato -le dijo-. Est solo en casa desde hace das sin comida ni agua. Quizs haya muerto. 
       
       -No te preocupes. Est con el doctor Cortero. -Con Ramn? 
       
       -El mismo. Pensaba que no le gustaban los animales. 
       
       -Yo tambin lo pensaba. -Aunque no lo creas, no deja de hablar del gato. Le ha comprado un collar y todo tipo de juguetes. Incluso le deja dormir en su cama. 
       
       -Tienes razn, me cuesta creerlo. -Pregntale cuando venga por aqu. Noreen recordaba que Isadora le haba dicho una vez que a Ramn no le gustaban las mascotas. 
Tambin le dijo que l no quera tener hijos porque no le gustaban los nios y que prefera ir a fiestas que quedarse en casa. No era nada hogareo, haba aadido 
lsadora.
       
       Noreen no crey que todo aquello fuera cierto, pero tampoco le conoca bien. Desde la muerte de su esposa haba estado completamente solo y no haba salido 
con nadie. No era de extraar dada su obsesin por Isadora. 
       
       Tambin ella haba vivido toda la vida a la sombra de su prima mayor. En casa de los Ken- sington slo haba cario para Isadora y nada para Noreen. y segua 
siendo as a pesar de la muerte de lsadora. 
       
       La seorita Plimm baj a cenar a la cafetera. Noreen estaba tan concentrada en sus propios pensamientos que no oy a Ramn llegar. Cuando se dio cuenta de 
su presencia l estaba inclinado sobre ella con un fonendoscopio. Se movi bruscamente, asustada. 
       
       -Respira con normalidad -murmur l y desliz el fro metal bajo su pijama. 
       Era dificil tenindole tan cerca. Cerr los ojos para no tener que mirar su rostro. 
       
       -Estoy bien -le dijo ella. 
       
       -Lo s -dijo l y meti las manos en los bolsillos de su bata-. Qu tal tu apetito? 
       
       -Me como todo lo que me dan. 
       
       -No es cierto -replic l-. Te tomas la sopa y la gelatina y te dejas todo lo dems. As no puedes seguir. Tienes que tomar protenas. 
       
       -Estoy llena de gases. No tengo sitio para comida. 
       
       -Te dar algo para eso -dijo haciendo una anotacin en el informe-. Ser mejor que comas o tendremos que alimentarte va intravenosa. 
       
       -:Est bien. Por  cierto, cmo est mi gato? El sonri y sus ojos brillaron.
       
       -Come mucho. 
       
       -Gracias por cuidarlo. 
       
       -Encantado. No es ningn problema. 
       
       Cre que no te gustaban los animales. 
       
       El se encogi de hombros. Claro que le gustaban los animales, pero no tena ninguno porque no podra dedicarle el tiempo suficiente. 
       -Sigues teniendo dolores? -pregunt l -Estoy mejor. 
       Ella no le miraba, y tampoco pareca que tuviera muchas ganas de hablar. Tom la mano de Noreen para comprobar el estado de sus venas tras haber estado conectada 
a los diferentes tubos. l se estremeci. 
       
       -Cundo fue la ltima vez que te limpiaron esas cnulas? Meredith pone la fecha en los tu- bos para que no se usen ms de tres das. 
       
       -Creo que fue Annie quien lo hizo. Pero llevan, puestos un da. 
       El anot en el informe que deban ser retiradas. Una de ellas pareca taponada. Las cnulas estaban preparadas para que la enfermera en el caso de una urgencia 
no tuviera que llegar a la vena a travs de una aguja. Era esencial que se mantuvieran limpias en los enfermos recin operados. 
       
       Tom su otra mano. Tena la piel suave y cuidada. 
       
       -Tienes la piel increblemente suave -dijo Ramn acariciando la mano de ella. 
       
       Ella separ su mano de la de l, sin mirarlo. -Son manos de trabajadora, no de una modelo. 
       
       -Lo s Noreen. 
       
       No sola llamarla por su nombre. Es que acaso l no se daba cuenta de que se lo haca pa-
       sar mal? Cerr los ojos deseando que l se fuera y la dejara sola. Pens que le iba a gritar de un momento a otro que se fuera. 
       Despus de lo que haba pasado entre ellos en los ltimos aos, no poda esperar que fuese amable con l. Se senta molesto de que Noreen le rechazara. Record 
cmo se haba apartado de l en la cocina en su primer aniversario de boda. Aquello le haba molestado, a pesar de que estaba casado. 
       
       -Vendr a verte ms tarde. 
       
       -Gracias, pero no tienes por qu. La seorita Plimm es muy eficiente en su trabajo. 
       
       -Preferiras que viniera John? -pregunt, refirindose a uno de sus ayudantes. 
       
       -Si no te importa, creo que sera lo mejor. 
       
       Sin mediar palabra dej el historial en su sitio y se fue. 
       Noreen suspir aliviada. Slo seran unos das ms y entonces podra irse a casa. Cuando estuviera recuperada, buscara trabajo en un hospital de las afueras 
donde no pudiese ver a Ramn. Le deba la vida, pero no estaba dispuesta a seguir atormentndose ante l. Recordaba haber solicitado el pasaporte algunos meses atrs 
con la intencin de ofrecer sus conocimientos de enfermera en algn pas tercermundista para olvidar a Ramn. Ahora le pareca ridculo. 
       
       Se qued ensimismada mirando por la ven- tana, preguntndose si sus tos estaran real- mente fuera de la ciudad. Probablemente sera una excusa inventada 
por Ramn. Sus tos nunca la haban querido. La acogieron porque se sintieron obligados. La haban tratado como a una extraa, siempre dejndola al margen. Lo pas 
mal al principio, pero termin acostumbrndose a ser excluida de la familia ya tener asignadas numerosas tareas domsticas. Des.de que Isadora haba muerto, slo 
la haban invi- tado a su casa una vez y haba sido una situacin incmoda para todos. Con su invitacin, slo haban pretendido acal1ar rumores. 
       
       Suspir y cerr los ojos. Tena que comenzar una nueva vida. Tratara de olvidarse de Ramn y de la indiferencia de sus tos. Buscara un nuevo trabajo, un 
nuevo apartamento y una vida nueva en definitiva. Ahora que ya estaba bien planeara su futuro. Su vida iba a cambiar totalmente.  
       . 
       Ramn lleg a su casa furioso de que Noreen  no quisiera que l se ocupara de ella. Ni siquiera quera que la visitase. Haba salvado su vida o es que no 
se daba cuenta? 
       Se sirvi una copa y se sent en su silln. El gato se sent en su regazo. 
       
       -Al menos t te alegras de verme -murmur acaricindolo. 
       
       Disfrutaba de la compaa de aquel animal. Le haca recordar todo el tiempo que haba per- dido en su vida. 
       
       Cuando Isadora viva, su casa siempre estaba llena de gente y de ruido. Siempre haba alguna fiesta. Nunca poda disfrutar del silencio y del placer de leer 
tranquilamente las revistas mdicas que Isadora tanto odiaba. 
       Tal vez ella haba buscado  la compaa de otras personas para llenar el vaco de su vida con Ramn. A Isadora no le gustaban los animales y, menos an, los 
nios. Todava poda or su risa cuando hablaron de crear una familia. Deca que estropeara su figura y que se convertira en una esclava. 
       
       l amaba a Isadora, por lo que se olvid de sus sueos de crear una familia. Pero cuando vea a sus colegas con sus esposas y sus hijos planeando las vacaciones 
senta envidia. 
       
       Comenzaron a distanciarse a los pocos meses de la boda. En sus ltimos meses, Isadora beba demasiado. 
       
       Ella no era feliz. Quiso ir a Francia con l para estar junto a su amante, pero no se lo permiti porque estaba enferma y tambin porque senta celos. Pero 
Isadora no lo entenda. Ella le acus de estar enamorado de Noreen, y no era la primera vez que lo haca. Noreen nunca le querra porque se asustaba de los hombres, 
especialmente de l. Ella nunca le haba explicado el porqu, ya l tampoco le haba preocupado. Hasta ahora. 
       Continu tomando su bebida y recordando otros aspectos de su matrimonio que l e Isadora haban disimulado, pretendiendo ser el matrimonio perfecto. Ella 
odiaba el trabajo de l y su entrega hacia sus pacientes. Una vez, ella colg el telfono a la esposa histrica de uno de sus pacientes. Su marido haba tenido un 
ataque al corazn. Gracias a Dios otro doctor acudi en su ayuda. Aquello ocurri una semana antes de marcharse l a Pars. 
       
       Se march a Francia no sin antes pedir a No- reen que se quedara con Isadora, enferma de
       
       bronquitis, y que la cuidara. Noreen acept de buen agrado e incluso se tom unos das libres para ocuparse de su prima. 
       Todo el mundo pens que Noreen haba dejado morir a Isadora. Ahora Ramn saba la ver- dad. Haba sido un conjunto de trgicas circunstancias las que haban 
acabado con el infarto de Noreen. y ni l ni los Kensington le haban dado oportunidad de explicarse. Le echaron las culpas por algo de lo que no haba sido responsable. 
No era de extraar que tratase de evitar a Ramn y de ignorar su ayuda. 
       Suspir. Cmo haba podido juzgar a Noreen? Cmo haba pasado por alto su natural bondad y la haba considerado una asesina? El era el culpable. Haba dejado 
a Isadora porque no poda realizar un viaje en, su estado. Pero ahora l reconoca que no quiso que ella le  acompaar.  
       
       Su matrimonio de cuento de hadas no era tal.  En los ltimos das discutan mucho, en especial  el da en que l se fue. Fue su ausencia, junto  con la de 
Noreen, lo que haba conducido a la  muerte de Isadora. Pero no haba sido capaz de  admitir su culpabilidad y menos an que su matrimonio era un infierno. Ya era 
demasiado  tarde. Noreen no quera saber nada de l. Haba  tratado de evitarle durante los ltimos seis aos, 
       sobre todo despus de su boda con Isadora. Cmo haba podido acusarla? 
       
       Si pudiera resarcirla de alguna manera! No poda borrar los ltimos dos aos, pero haba una forma de ayudarla. Hablara con los Kensington. 
        Tenan que saber la verdad. Estaban equivocados respecto a Noreen. Ahora hara que se dieran cuenta y les abrira los ojos. Al menos eso esperaba. 
       
       Al da siguiente Brad ayud a Noreen a caminar por el pabelln. Se rea de sus traspis, pero no se detena. Haba otros pacientes caminando tambin. Todos 
ellos mejoraban y tenan buen aspecto. Estaba segura de que recibira el alta en pocos das. Su alegra se reflejaba en su cara. 
       Al menos as fue hasta que apareci Ramn en el pabelln. Dej de sonrer y fij su mirada en el suelo. Se agarr al brazo de Brad. 
       
       -Bien. Veo que vas caminando. Eso te ayudar a recuperarte. 
       
       -Es la tercera vez que pasea hoy -dijo Brad-. Est progresando. 
       
       -S ya veo. 
       
       -Sigamos -la anim Brad. 
       
       -Brad, te necesitan en la 310 -le dijo una de las enfermeras. 
       Brad no quera dejarla. 
       
       -Yo me ocupar de ella -dijo Ramn. -S, seor. 
       
       -No creo que te pase nada por tocarme. Venga, caminemos. 
       Ella se senta incmoda ante las miradas de curiosidad de los trabajadores que estaban por all. No era habitual que un cirujano perdiera el tiempo paseando 
con un paciente. 
       
       -Qu tal va el dolor? -le pregunt. -Estoy mejor. 
       
       Camin junto a ella de vuelta a su habitacin.
       La ayud a meterse en la cama, le quit las zapatillas y la bata, y le puso la mscara de oxgeno. Con el fonendoscopio escuch sus latidos, mientras ella 
trataba de disimular su reaccin ante la proximidad de l. 
       
       -Me duele el pecho. 
       
       -Har que te traigan algo para ello -dijo arropndola-. Tienes fro? 
       
       -No, estoy bien. 
       Sus ojos se encontraron. 
       -No me has preguntado por tu gato. -Est bien? 
       
       -Muy bien. Ya lo vers cuando vuelvas a casa. Me he acostumbrado a l. 
       
       -Hay muchos otros gatos sin dueo. -Espero que me dejes visitarlo. 
       
       -No creo que sea una buena idea. 
       
       -Es as como va a ser de ahora en adelante? -No s a qu te refieres. 
       
       -Claro que la sabes. Quiero que sepas que ya s la que ocurri la noche en que Isadora muri. Tuviste un infarto y por eso no pudiste estar a su lado. 
       
       -Trat de decrtelo y no quisiste escucharme. Ninguno de vosotros quiso escucharme. Me tratasteis como a una vulgar asesina y eso no se olvida con facilidad. 
       
       -Lo s, y deb darme cuenta antes -dijo mirndola a los ojos-. Me disculpara, pero ha pa- sado demasiado para que una simple disculpa borre todo lo que ha 
sucedido en estos ltimos dos aos. Lo siento de corazn. 
       Ella baj la vista. Se senta cansada. 
       
       -No lo sabes bien. Ni ellos tampoco. Pero
       
       que importa ya? -aadi-. Isadora est muerta!  y fue culpa ma! Cuando me llevaron al hospital, deb explicar mejor los motivos por los que deba volver. 
       Ramn sinti como aquellas palabras se le cla vaban en el corazn. 
       -Noreen! -exclam. 
       Se abri la puerta y apareci Brad. Se acerc a Noreen y se qued mirando a Ramn con ojos acusadores. 
       
       -Es que no puede dejar de herirla? Ya ha sufrido demasiado. 
       -Es cierto -dijo Ramn observando como rodaban lgrimas por las mejillas de Noreen-. Y no la he ayudado. 
       Se dio la vuelta y se dirigi hacia la puerta abierta. 
       -Pedir que te traigan algo para el dolor. Y no dejes de comer -dijo antes de salir de la habitacin. 
       
       Brad no dijo nada. Tom un pauelo de la mesa y se lo dio a Noreen para que secara sus l- grimas. Nunca la haba visto tan destrozada. 
       
       Ramn sali al pasillo. Haba visto llorar a Noreen en otras ocasiones, pero siempre haba sido cruel con ella. Ahora le dola haberla hecho llorar. No poda 
pretender hacerla olvidar tantos aos de indiferencia. Por primera vez se daba cuenta de lo dificil que iba a ser volver a ganarse la confianza de Noreen. 
       
       La seorita Plimm, la enfermera privada, se qued durante tres noches con Noreen. Con
       mucho tacto y educacin Noreen, le agradeci sus servicios y le dijo que ya no la necesitaba. Fue dada de alta el lunes siguiente. Las enfermeras le dieron 
indicaciones acerca de la medicacin. Tendra que acudir a revisiones rutinarias ala consulta de Ramn ya la del cardilogo. Esper a que trajeran una silla de ruedas 
y la enfermera la acompa para que tomara un taxi. Todo ira bien. Tal vez, el dueo del apartamento hiciera una excepcin y le dejara quedarse con el gato. Tanto 
su mjer como l eran buenas personas y lo entenderan. Fue toda una sorpresa encontrar a los Kensington al final del pabelln. Se qued sin habla, mirndolos. -Ramn 
nos dijo que hoy te daban de alta -comenz a decir su to Hal. -S, vuelvo a mi apartamento -contest sin sonrer-. Por qu estis aqu? -Tuviste una seria operacin. 
Estbamos de vacaciones. Si lo hubiramos sabido antes, habramos estado aqu. -Por qu os molestis? Ya habis hecho la visita de rigor. Ya nadie murmurar. Y 
ahora si me disculpis quiero irme a mi casa. No me encuentro bien y... -
       
       Puedes venir con nosotros y quedarte en tu antigua habitacin -la interrumpi Mary-. Lla- maremos a una enfermera, -Me voy a mi apartamento, ta Mary. -Pero 
estars sola. No puedes estar sola -dijo su to Hal. -Llevo aos sola -dijo Noreen con indiferen- cia-. Lo prefiero. De todos modos, gracias por  venir a verme -y 
le hizo un gesto a la enfermera para que se fuera hacia el ascensor. 
       
       Los Kensington se quedaron all parados y perplejos. Esperaban que Noreen agradeciera su preocupacin e inters, pero ya no era la pequea nia tmida que 
haban acogido en su casa aos atrs. 
       
       -Ramn dijo que Noreen no era la misma -coment Mary con su marido-. Era de esperar. La hemos tratado muy mal. 
       
       -Es cierto. Si hubisemos escuchado lo que trataba de decirnos... Me siento fatal. Estaba en- ferma y poda haber muerto, y ni siquiera lo sabamos. 
       
       -Haremos que cambie de opinin -dijo ella. -Crees que es posible? -pregunt incrdulo 
       Hal-. Vaymonos a comer. 
       Le tom del brazo y se dirigieron al ascensor. Noreen acababa de irse cuando vieron a Ramn elegantemente vestido. 
       -Dnde est? -pregunt a los Kensington. -Ha bajado a tomar un taxi. No quiere ni ha- 
       blar con nosotros- 
       - Un taxi? -se gir y entr corriendo en uno de los ascensores, cuyas puertas estaban cerrndose. 
       En el vestbulo, estaba Noreen. La enfermera la haba dejado esperando junto al mostrador mientras buscaba un taxi. 
       
       Ramn se acerc por detrs de la silla de ruedas y comenz a empujarla hacia la puerta, donde estaba su coche aparcado. 
       
       -Qu...? -comenz a decir Noreen cuando se dio cuenta de lo que l estaba haciendo.
       
       -Jack, breme la puerta. y dile a la enfermera que olvide el taxi. 
       
       -S, seor. 
       
       El joven le ayud a colocarla en el asiento 'del pasajero. Ramn puso la pequea maleta de ella en el maletero. 
       
       -Quiero tomar un taxi -protest ella cuando 
       l arranc el motor. 
       
       -Irs a donde yo te diga -dijo saliendo del hospital. 
       
       -No quiero ir contigo! 
       
       -Clmate. No te hars ningn bien perder los nervios. 
       
       Se senta agitada. Se acomod en el asiento con los ojos cerrados. Haba sido una maana muy movida. 
       
       -Fue idea tuya que Vinieran? 
       
       -Te refieres a los Kensington? Saba que volveran hoy, as que les llam para preguntarles si saban que estabas en el hospital. Les sorprendi mucho. 
       
       -Por qu? 
       
       -Porque estabas saludable cuando vivas con ellos. '-Nunca fue un hogar para m -dijo con la mirada fIja en el horizonte-. Me trataban como a un mueble. He 
vivido la mayor parte de mi vida siendo ignorada. Pero eso va a cambiar. Cuando est repuesta, quiz me vaya a trabajar fuera del pas. Voy a empezar una nueva vida 
desde cero. 
       
       El corazn de Ramn dio un vuelco. No quera que ella se fuera lejos de l. Era una sensa- cin sorprendente. La mir con sus ojos negros y brillantes.
       
       -No puedes hacer nada en tres meses. He trabajado muy duro para que salieras de sta y no estoy dispuesto a que lo estropees. 
       
       -Muy bien. Pero despus de esos tres meses har lo que quiera. 
       
       -Necesitas someterte a las revisiones, y seguir tomando tus medicinas. Hay que seguir cuidadosamente tu evolucin. 
       
       -Me asegurar de tener un buen doctor. Ramn no dijo nada. Unos minutos ms tarde 
       llegaron a la entrada del edificio donde viva l. Dej el coche en la puerta para que el portero se lo aparcase y tom a Noreen en sus brazos. Entr en el 
vestbulo. 
       
       -Qu ests haciendo? -Tranquila. 
       El sigui caminando, seguido del portero que llevaba la maleta. 
       
       -Mi prima acaba de salir del hospital y va a quedarse conmigo unos das hasta que se recupere. 
       
       -Bien pensado, seor -dijo el portero ya en el ascensor. 
       
       Noreen estaba apunto de llorar. Se dejaba llevar en los fuertes brazos de Ramn, y disfrutaba del aroma de su perfume. Trataba de disimular la sensacin que 
el simple roce con su piel le produca. 
       
       Noreen reflexionaba acerca de la actitud de Ramn. Seguramente se estaba haciendo cargo de ella para evitar habladuras. El mismo motivo por el que los Kensington 
haban acudido a verla al hospital. Todos ellos se preocupaban mucho de lo que otras personas pensaran. 
       
       Cuando llegaron ante la puerta del apartamento --No pretenda que creyeras que eras una molestia para m -dijo l acariciando su pelo. 
       
       -No quiero quedarme aqu -dijo ella golpeando el pecho de l. 
       Ram se senta atormentado. -Lo s. 
       -Por favor -susurr ella-. Brad puede ocuparse de m. 
       
       -No puedes quedarte sola. Brad tiene que trabajar. No podr ocuparse de ti. 
       
       -T tampoco podrs hacerlo. 
       
       -S, en cuanto llegue la enfermera. 
       
       La separ de l y la acomod sobre las almohadas. Tom un pauelo y suavemente le sec las lgrimas. Pareca tan vulnerable! Estaba demasiado delgada y muy 
plida. Tena mal as- pecto y eso no le gustaba. 
       
       -Traer algo para cenar -dijo Ramn-. Y te comers todo. No puedes seguir as. 
       -No quiero comer. 
       -Comers aunque yo mismo tenga que drtelo a cucharadas. 
       Ella le mir con los ojos enrojecidos. Ramn acarici su mejilla. 
       
       -Te cuidar. Ahora intenta dormir -dijo e inclinndose sobre ella la bes suavemente en los labios-. Estar de vuelta tan pronto pueda.
       
       Se puso de pie y la mir. Estaba sorprendida. -Necesitas algo antes de que me vaya? Noreen neg con la cabeza mientras acariciaba al gato. Se preguntaba 
cul sera el motivo del cambio de actitud de Ramn. 
       
       -Qudate en la cama. Ms tarde te ayudar a caminar -y mirndola fIjamente le pregunt-. No quieres saber por qu te he besado? 
       
       Ella se ruboriz. No poda mirarle a los ojos. Se senta incmoda y l se dio cuenta. No haba sido su intencin molestarla. Ya haba sufrido demasiado. 
       
       -Trata de dormir. 
       
       Ella asinti. l se acerc para acariciar al gato. -Le he llamado Mosquito. Pero puedes po- 
       nerle el nombre que t quieras. 
       
       Ella no contest. Desliz su mano hasta la de Noreen. 
       
       -No quiero que ests triste. Te ver ms tarde. Se dio media vuelta y se fue, dejando la puerta de la habitacin abierta. Le oy hablar por telfono. Estaba 
cansada y antes de que Ramn abandonara el apartamento, ella dorma plcidamente. 
       
       La enfermera Plimm lleg por la tarde. Ms despejada de lo que haba estado en el hospital, Noreen vio que se trataba de una mujer de unos cincuenta aos 
y que era amable, a pesar de que no paraba de dar rdenes. 
       
       Cuando Ramn volvi con la cena, la enfermera prepar la mesa. Se qued junto a Noreen hasta que empez a comer.
       -Est delicioso, verdad? Ahora tmeselo todo mientras voy por sus medicinas -dijo la en- fermera. 
       En cuanto la mujer sali, Noreen dej de comer y se qued mirando la deliciosa compota de fruta, los esprragos y el bizcocho que haba en la bandeja. No 
tena hambre. Cmo iba a poder comerse todo aquello? Se senta como una intrusa en el apartamento de Ramn. A pesar de que no era el mismo lugar donde l haba 
vivido con Isadora, seguramente su presencia all le traa dolorosos recuerdos. Quera irse a su apartamento, pero Ramn no la dejara. 
       
       -No comes? -pregunt l desde la puerta de la habitacin. 
       Se haba quitado la chaqueta y la corbata. Los primeros botones de su camisa blanca estaban desabrochados. Pero an as estaba elegante y atractivo. 
       
       -:-Lo estoy intentando -dijo mirando su plato. El entr en la habitacin y se sent junto a 
       ella en la cama. Tom un pedazo de fruta y lo acerc a los labios de Noreen. 
       -
       No! -protest ella. Acarici sus labios con la fruta, haciendo una suave presin. Era el hombre ms guapo, atractivo,Y sensual que Noreen haba conocido. 
       El se acerc mirando con deseo los labios de ella. 
       
       -Comtelo -susurr acercando de nuevo la fruta a su boca. 
       Ella la abri y mastic sin apenas saborearla. El baj su mirada hasta la cicatriz que aso- 
       maba bajo el suave camisn que la enfermera le haba ayudado a ponerse. Ella comenz a respirar entrecortadamente. 
       
       -Te duele menos? -pregunt l-. Tienes pastillas para el dolor. 
       
       -Me molesta un poco. 
       
       -Dnde? -dijo l deslizando su mano bajo el camisn. 
       
       Ella le detuvo, tomando su mano. l sonri. Acomod las almohadas bajo la cabeza de No- reen y tom otro pedazo de fruta. 
       
       -No puedes... -comenz a decir ella. -Claro que puedo. 
       Le dio de comer lenta y sensualmente, observando su boca. Ella aceptaba un trozo tras otro. Su proximidad aceleraba los latidos de su corazon. Era consciente 
de que l poda orlos y de que no poda hacer nada para disimular. 
       Ramn estaba encantado. No estaba seguro del porqu, pero disfrutaba viendo las reaccio- nes de ella ante l. La vulnerabilidad de Noreen alimentaba su orgullo. 
Haca tiempo que no se senta tan vivo. La llegada de la enfermera Plimm interrumpi sus pensamientos. 
       
       -Es hora de tomar la medicina -dijo sonriendo-. Es estupendo que su mdico se ocupe de usted personalmente, verdad? Y, tras dejar las pastillas se fue. 
       
       Ramn le acerc a Noreen un vaso de zumo y la ayud a incorporarse. En esa posicin, el camison se ahuec dejando entrever sus firmes y suaves pechos. Los 
ojos de Ramn se quedaron fijos en ellos. Ella se ruboriz y se cubri. . 
       
       -Recuerda que soy mdico. 
       Ella bebi el zumo y no dijo nada.
       
       -Termina de cenar -dijo l ponindose de pie-. Vendr a verte despus. Tengo que poner orden en mis papeles. 
       Ella asinti sin mirarlo. Su corazn lata acelerado y no era a causa de la vlvula artificial. Su resentimiento se lea en su cara, pero Ramn no supo qu 
decir. Pareca que ella se senta atrada por l desde antes de la operacin pero ahora toda su intencin era mantenerle alejado. 
       El record situaciones de pocas pasadas. Noreen mucho ms joven, ruborizndose cuan- do se encontraban sus miradas, escondindose de l, alejndose. Haba 
sido as desde la pri- mera vez que fue a casa de Isadora. Su esposa era preciosa. Su sola presencia le haba impedido advertir a la discreta Noreen. Nunca visit 
a su prima desde que se cas con Ramn. Le haba evitado incluso en el trabajo, arreglando sus turnos para que no coincidieran con los de l. 
       
       Se sinti frustrado. No le gustaba pensar en el pasado. Nunca prest demasiada atencin a Noreen y haba sido desagradable con ella. Haba estado aos ignorndola. 
       Decidi no pensar en todos aquellos recuerdos y dej a Noreen cenando. El resto de la tarde estuvo distraido y ausente. Volvi antes de acostarse para examinar 
a su paciente, pidi ala seorita Plimm que le diera las medicinas y se fue a la cama. 
       Le molest, ms de lo que estaba dispuesto a admitir, que el sbado apareciera Brad con un. ramo de flores. Le dej pasar y le condujo a la  habitacin de 
Noreen. ; 
       Fue evidente que ella se sinti complacida :; por su visita y sorprendida por las flores. Ramn le vio inclinarse para besar la plida mejilla de Noreen, 
quien le devolvi una sonrisa yeso le irrit. 
       
       Volvi a su estudio y cerr la puerta. La vida amorosa de ella no era asunto suyo, se dijo. Ella no le quera. No le haba dado ninguna razn para que Noreen 
le quisiera. Haba sido cruel con ella cuando estaba casado y la haba odiado desde la muerte de Isadora. 
       Fij su vista en el retrato de Isadora que colgaba en la pared. Ella insisti en que se lo reali- zara un famoso pintor justo despus de su boda. Sus ojos 
azules eran tan fros e insensibles como la pared. El artista haba captado perfectamente la esencia de Isadora. 
       Se sirvi una copa y se sent. Unos momentos ms tarde apareci el gato y se acomod sobre su regazo. Lo acarici. Al menos el gato disfrutaba de su compaa. 
       - La seorita Plimm entr en el estudio.  
       
       -Le digo a la cocinera que retrase la cena,  media hora? -le pregunt. 
       
       -Creo que ser lo mejor. Parece que tienen  mucho de que hablar -dijo l suspirando. 
       
       -Parece cansado seor. Quiere que le traiga algo? 
       
       -Estoy bien, gracias.  La enfermera se fue y l mir en direccin al  dormitorio de Noreen. 
       
       Era curioso que el hecho de que Isadora hubiese tenido un amante no lo molestara tanto como aquel amigo de Noreen. Se acomod en el silln y cerr los ojos. 
       Una hora ms tarde la seorita Plimm le despert. 
       
       :-Una llamada? -pregunt tratando de despejarse. 
       
       -No, seor. La cena est lista. El seor Donaldson se ha ido 
       
       -Bien. 
       Tena el ramo de flores en la mano. 
       -Voy a ponerlas en el saln -dijo la enfermera. 
       
       Entr en la habitacin y mir a su alrrededor. Noreen no estaba en la cama. Se oy la puerta del cuarto de bao y la vio salir. 
       
       -Podas haber pedido ayuda. 
       Antes de que pudiera contestar, la tom en sus brazos y la llev de vuelta a la cama. Se de- tuvo y la mir a los ojos. 
       
       -Ests asustada. Por qu? -:Djame. 
       El ignor su peticin. Pareca concentrado en sus pensamientos. 
       
       -Nunca llevas maquillaje, ni te preocupas de tu ropa. y siempre  tratas de evitarme, por qu? 
       
       -No es asunto tuyo. 
       
       Se sent en el borde de la cama con Noreen en su regazo. Hizo que se reclinara contra su hombro y puso la mano libre sobre el camisn de seda de ella, justo 
debajo de su pecho. 
       Ella trat de apartar su brazo pero no pudo. Los dedos de l comenzaron a acariciarla suavemente. Ella suspir cuando l roz su firme pezon. Se estremeci. 
Gimi y se dej llevar. 
       -Querida -susurr Ramn. A pesar de que la puerta estaba abierta, desliz el camisn dejando al descubierto sus senos y los bes suavemente. 
       
       -Ramn -dijo ella acariciando el oscuro pelo de l-. No sigas... 
       
       Pero a pesar de sus palabras, su cuerpo se arqueo buscando la calidez de su boca y el placer que le proporcionaba. 
       Senta sus manos sobre ella ansiosas, movindose con destreza. l poda sentir la respiracin de Noreen junto a sus labios y el frentico latir de su corazn. 
Su propio cuerpo estaba tenso y deseoso. 
       
       El sonido de unos platos llam la atencin de Ramn. Mir el suave y firme seno de ella que acababa de acariciar con los labios, su cicatriz, su bonita piel. 
Volvi a mirar su pecho, fascinado por la firmeza y la suavidad de sus curvas. 
       -La cena est lista en la mesa! -se oy decir a la seorita Plimm desde algn lugar de la casa. 
       
       Ramn respiraba entrecortadamente. Mir una vez ms la deseada desnudez de Noreen. Como pudo, la cubri y se qued de pie de espaldas a la cama, mirando por 
la ventana, tra- tando de controlar los deseos de su cuerpo. Haca aos... 
       Las pisadas se acercaban. 
       
       -Doctor? -dijo la enfermera. -Enseguida voy. 
       
       -S seor. Necesita algo seorita Kensington?
       -No, gracias -dijo con toda la naturalidad que le fue posible. 
       -Si necesita algo, llmeme. -De acuerdo, gracias. 
       Noreen temblaba de pies a cabeza. No se atreva a mirar a Ramn. Se senta avergonzada. Despus de un minuto l se acerc ala cama y la pasion reflejada en 
sus ojos, hizo que ella se estremeciera. Se la vea dolorida. 
       Sin mediar palabra, l tom el frasco de las pastillas y le dio dos. Le acerc un vaso de agua para que pudiera tragarlas. El dej el vaso nuevamente en la 
mesa y la arrop. Sus ojos se encontraron con los de ella. Se inclin y bes la frente de Noreen. Ella trat de hablar, pero l se lo impidi poniendo un dedo sobre 
su boca. 
       
       -Hay momentos preciosos en la vida -dijo l- que las palabras podran estropear. Duerme. 
       Cerr los ojos pensando en l. Su cuerpo experimentaba sensaciones y deseos que ella nnca haba conocido y que no saba como apla- car. Poco despus cay 
en un profundo sueo. 
       
       Noreen se comportaba como si nada hubiera pasado. Pero ahora Ramn comprenda a qu se haba debido el comportamiento de ella. Sus ropas viejas eran un camuflaje. 
Y el motivo no era el resultado de una mala experiencia en su infancia como l haba sospechado. Era su modo de disimular sus sentimientos hacia l, de no mostrar 
cun vulnerable era ante su presencia. En el preciso instante en que toc su cuerpo, ella se entreg a l. Ahora se daba cuenta.
       
       La miraba concierta arrogancia, como si ya la hubiera posedo y conociera cada centmetro de su piel. Eso la incomodaba y cada da se haca ms inaccesible. 
Adems tena fuertes dolores en el pecho y no poda dormir si no era con ayuda de la medicacin. Era reconfortante la ayuda de la enfermera Plimm, no slo porque 
saba qu hacer cuando Noreen se encontraba  mal, sino porque mantena a Ramn alejado. 
        A pesar de que estaba siendo atento y amable en  los ltimos das, ella no confiaba en l. 
       l estaba realmente arrepentido por no haber escuchado los motivos que la llevaron a de- jar sola a Isadora. Y adems de otros factores, I.a ausencia de Noreen 
haba sido la ltima causa de la muerte de Isadora. ; A Noreen no le caba duda alguna de que cuando se repusiera l volvera a comportarse con ella como siempre. 
Su situacin era peligrosa. Si Ramn se daba cuenta de lo mucho que l le atraa, quizs se aprovechara de esa situacin para vengar la muerte de Isadora.  
       
       Estos pensamientos y temores hacan que se mostrase distante cuando l estaba cerca. Y ~- Ramn pareca haberlo aceptado. - 
       
       Entre tanto Ramn se atormentaba pensando en Noreen. que estaba dbl y era una invitada en su casa. El no poda aprovecharse de esa situacin. El problema 
era que llevaba aos reprimiendo sus verdaderos sentimientos hacia ella y ahora tena que controlarse. No se haba percatado de lo que senta por ella hasta la operacin. 
Incluso ahora le era dificil admitirlo. 
       A los dos meses de la boda se dio cuenta de que haba cometido un error. Ante el mundo l profesaba un amor profundo por su esposa y demostraban ser una pareja 
perfecta. Pero detrs de las sonrisas y las mentiras haba un matrimonio de dos personas que no se comprendan. La belleza de Isadora no le haba dejado ver su verdadera 
personalidad. Lo contrario le haba ocu rrido con Noreen. 
       Se tom un caf durante un breve descanso entre operaciones. La muerte de Isadora le ha- ba hecho comprender lo absurdo que haba sido su matrimonio; Le 
remorda la conciencia haberla dejado sola con tanta frecuencia y encontro reconfortante acusar a Noreen de su muerte. Ahora vea lo cruel que haba sido con ella, 
quien estando enferma poda haber muerto esa misma noche. 
       
       Era obvio que los Kensington tambin se sentan culpables. Hall  haba dejado un mensaje en la consulta y todava no le haba llamado. Noreen no haba demostrado 
ningn inters en ver a sus tos desde que haba dejado el hospital y l tuvo que inventar excusas para evitar que la visitaran. Ellos, al igual que Ramn, queran 
empezar de nuevo. Pero estaba claro que ella no quera. 
       
       Acab de tomar el caf. Se preguntaba cules seran los sentimientos de Noreen por su amigo Brad, quien haba ido a visitarla. No le gustaba aquel hombre, 
aunque no tena razn para que as fuera. Tal vez estuviera celoso. Suspir y mir su reloj. Estaba feliz de poder ocupar su mente con el trabajo y olvidar as sus 
pensamientos.  
       
        Fue toda una sorpresa encontrar a los Kesington esperando en su consulta al terminar las visitas en el hospital. Haban pedido cita.  
       
       El to de Noreen fue el primero en hablar.  -Queremos saber qu podemos hacer por  ella.
       
        -Tiene que haber algo: la factura del hospital la rehabilitacin... -aadi Mary.  -No quiere hablar con nosotros -dijo Hall interrumpiendo a su esposa. 
       
       -Queremos ayudar. No nos hemos portado demasiado bien con ella. - 
       
       -Yo tampoco -intervino Ramn-. Todos nosotros nos precipitamos al acusarla. Tuvo un in-- farto aquella noche. La sedaron mientras ella trataba de explicar 
al mdico la situacin de lsadora. Noreen se siente culpable de ello y ninguno de nosotros se preocup de sus sentimientos. Ella tambin quera a Isadora. No se 
le permiti tomar parte en el funeral. La apartamos de la familia. 
       
       Mary se morda los labios tratando de evitar derramar lgrimas. Quera tanto a su hija que no prest atencin a su sobrina. La ignor. Era dificil volver 
la vista atrs y ver cmo todos ellos y, en especial Isadora, haban hecho con Noreen lo que haban querido sin preocuparse por ella. , 
       -Nunca supimos que tuviera problemas de corazn -dijo Mary-. Que yo sepa, nunca se hizo :ningn examen mdico salvo cuando tuvo que ir a la universidad. 
       
       -No nos preocupamos por ella -aadi Hal-. Nunca lo hicimos. Me regal por mi cumplea- os una cartera que debi costarle el sueldo de una semana y no supe 
apreciarlo. Me siento mal. Muy mal. NoS acus de haber ido a verla para evitar habladuras. Pero no lo hicimos por eso. QueremoS verla. Podras hablar con ella 
y tratar de convencerla? Al menos podramoS ayudarla econmicamente. 
       Ramn loS mir pensativamente. 
       
       -Dejad me que lo piense durante unos das. Ver lo que puedo hacer.
       
       No saba cmo tratar a Noreen. Desde que la bes, ella se haba cerrado en s misma. La seorita Plimm se haba percatado de que la presencia de Ramn la 
intimidaba y habl con l una noche. 
       
       -A su edad, aparte del dolor y la debilidad que sufre, debera estar sobreponindose mejor. Me he dado cuenta de que cuando usted est cerca se siente aturdida. 
       
       l se sent en el silln de cuero y se acomod. Estaba cansado por haber pasado tantas horas en el quirfano. 
       
       -Yo tambin lo he notado -dijo invitndola a sentarse frente a l-. Ya sabr que entre ella y yo ha habido malentendidos. 
       -S, algo de eso me ha contado. -Yo di por sentado que dej sola a mi esposa que estaba en estado crtico y que eso fue el motivo por el que muri. Ahora 
s que no fue culpa de ella. 
       
       He estado confundido respecto a ella durante aos. Y sus tos tambin. Pero Noreen se muestra distante. No sabemos qu hacer. No puedo culparla por actuar 
as. Pero queremos hacer las paces. Y no nos deja. 
       
       -Todava sufre dolores, y usted sabe bien que despus de una operacin como la suya, no es de extraar que est confusa -dijo la enfermera.
       Lo se.-
       
       Necesita tiempo, eso es todo, sea paciente.
       -La paciencia no es una de mis mejores virtudes- dijo l sonriendo.- pero lo intentar.
       Ella se puso de pie.
       -Por cierto, le he pedido al sr. Donalson que no traiga mas flores. No es recomendable despus de una operacin. Debera saberlo.
       -Ha vuelto a visitarla?- pregunt sorprendido
       -Viene todas las tardes, pense que lo saba, seor-dijo y sali de la habitacin
       
       No, no haba sabido nada acerca de las visitas de Brad. Le molestaba que hubiera seguido visitandola. Era l el que se estaba ocupando de Noreen y no Donaldson. 
Se las arreglara para estar en casa la prxima vez  que viniera.
       
       En ningun momento  Ramn se di cuenta de lo poco razonable que estaba  siendo. El viernes siguiente, l mismo le abri la puerta a Donaldson y le inform 
de que Noree no estaba preparada para visitas todava.
       -Por que?
       Ramn se qued mirandole, sin saber que decir, ya que no supo darle un buen motivo para evitar sus visitas.
       -Procuro no cansarla- continu Brad- se que est debil.
       Ramn se apoy en el marco de la puerta.
       No se est recuperando tan rpido como yo esperaba- dijo despus de unos momentos-
       No duerme por las noches, a pesar de que toma la medicacin y est cansada.
       -Quizs sea el ambiente en el que se encuentra
       -dijo Brad-. A pesar de que trate de disimular su hostilidad hacia ella. Eso hace que est tensa todo el tiempo. 
       
       Haba sido duro con Noreen durante tanto tiempo que todo el mundo a su alrededor se ha- ba percatado: Ahora, l la haba llevado a su casa y haba confiado 
en que se mostrara amable con l. De hecho estaba molesto de que no hubiera sido as. Tambin era cierto que ella se haba entregado en sus brazos. Probablemente 
ella crea que l se estaba aprovechando de su vulnerabilidad. Y eso la haba herido. No volvera a hacerlo, pero eso ella no lo saba. l era el principal obstculo 
en la recuperacin de Noreen. Y haba sido un extrao el que le haba hecho percatarse de ello. 
       
       -Habla con ella -dijo inesperadamente-. Tal vez prefiera volver a Su apartamento. La seo- rita Plimm puede irse con ella y as tendr ayuda. 
       
       -Es muy amable por su parte -dijo Brad. Ramn arque las cejas. 
       
       -Le he sorprendido Donaldson? -Todo el mundo sabe lo mucho que le desagrada  Noreen. 
       Le hizo un gesto para que pasara y regres a su estudio. Cerr la puerta, pero estaba dema- siado enojado para trabajar. 
       
       Brad sonri a Noreen desde la puerta, quien se emocion al verlo. Se acerc y se sent en la camajunto a ella. 
       -El doctor Cortero me acaba de decir que si quieres puedes volver a tu apartamento. La se- orita Plimm se ir contigo para ayudarte. 
       
       Ella suspir aliviada. Estar con Ramn era una tortura. 
       
       -Cundo? 
       
       -Tan pronto como quieras. Me ha pedido que te lo diga -dijo l acariciando el cabello de Noreen-. No te gusta estar aqu, verdad? 
       -Se ha portado muy bien conmigo, pero prefiero irme a mi casa. Estoy segura que soy una molestia a pesar de que no lo demuestre. Nadie ha venido a verlo desde 
que estoy aqu. 
       
       -A qu te refieres con nadie? 
       
       -Me refiero a mujeres -susurr. 
       
       -Nunca he odo que saliera con alguien. Supongo que todava recuerda a su esposa. 
       
       -S. Senta adoracin por su Isadora. Tuvieron que separarle del fretro en el funeral. 
       
       -Debi amarla mucho. 
       
       -Ms que a su vida. Por eso me odia tanto. Aunque ltimamente no ha sido tan desagrada- ble conmigo -dijo apunto de llorar-. Yo tambin la quera. Era muy 
cariosa cuando quera. Pero tena una forma de ser un tanto especial. Todo el mundo la adoraba y la mimaba, incluso yo, porque era preciosa. 
       
       -Una cosa es la belleza externa, que no tiene nada que ver con la interna -y cambiando de tema, aadi- en cuanto est libre te llevar a tu casa. 
       
       -Gracias -dijo ella sonriendo. 
       
       -T tampoco sales con nadie -recalc l-. Ests enamorada de alguien que no te corres- ponde?
       
       Ella no quiso contestar. Ramn estaba deseando que se fuera de su casa, obviamente cansado de su presencia. Seguramente le recordaba la ausencia de Isadora, 
lo que deba ser una tortura para l. 
       
       -Pregntale cundo me puedo ir. 
       Ramn no se sorprendi cuando Brad le informo de que Noreen quera irse. 
       
       -Har los arreglos que sean necesarios -dijo Ramn acompandole a la puerta-. Dgaselo. 
       
       Cuanto antes mejor. 
       
       -Creo que le vendr bien volver a su ambiente. 
       
       Se despidieron y Ramn cerr la puerta. Fue a la habitacin de Noreen y la encontr sentada sobre la cama. La enfermera Plimm haba salido para hacer unas 
compras. 
       -Puedes irte por la maana si quieres -le dijo sin ms prembulo-. Hablar con la seorita Plimm cuando vuelva. Una cosa ms. No puedes llevarte a Mosquito. 
       
       -Lo s. Ella se haba acostumbrado a la compaa del gato. Pero no poda llevrselo si el dueo y su es- posa la visitaban continuamente, lo que era de esperar 
dado que eran muy amables y atentos. 
       
       -Yo lo cuidar. Ella asinti. 
       
       -Por qu no quieres quedarte aqu? Tienes todo lo que necesitas al alcance de la mano. y Donaldson te visita casi a diario. Por qu quieres volver a tu 
apartamento?
       
       -Porque es mo. Es todo lo que tengo. -Qu quieres decir? 
       
       -Que me gusta vivir sola. No me encuentro cmoda con la gente. 
       -Conmigo quieres decir. -S. 
       
       l se acerc a la cama. Ella apart la mirada. Su corazn comenz a latir ms rpidamente. 
       -Hblame -dijo l. 
       
       Ramn se meti las manos en los bolsillos para evitar tocarla. Ella despertaba en l fuertes emociones. 
       
       -No es que no aprecie todo lo que has hecho por m. Te lo agradezco. Me salvaste la vida. y no era necesario que te sacrificaras para preservar tu intimidad. 
       
       -Mi intimidad, como t dices, es muy solitaria. No soy divertido, cre que ya lo sabas. 
       
       -Solas serlo -dijo Noreen. 
       
       -Cuando Isadora viva. A ella le gustaban las fiestas. Le encantaba estar rodeada de gente y de msica. Yo pasaba largas horas en mi estudio porque nunca 
tena la tranquilidad suficiente para revisar mis papeles. Ella odiaba mi trabajo casi desde el momento en que nos casamos. Sabas que quera que lo dejara? 
       Ella neg con la cabeza. 
       
       -Habra sido una lstima si lo hubieras hecho. Eres el mejor en tu campo. No saba lsadora la cantidad de vidas que salvabas? 
       
       -No le importaba. La nica preocupacin de Isadora era Isadora. Eso es lo que pasa con los nios mimados. Cuando crecen no tiene compasin por los dems, 
slo se preocupan por ellos mismos. Entonces se casan y tienen hijos, pero no estn preparados y su mundo se rompe en pedazos como le pas a Isadora. 
       
       -Se la vea feliz -coment Noreen-. Ya ti tambin. 
       
       -Uno siempre disimula sus errores ante los dems. Eramos la pareja perfecta no? Pero tras eso estaban los celos de Isadora y cada vez necesitaba ms de las 
fiestas y del alcohol para sobrellevar los das y las noches solitarias -le confi. 
       
       Nunca l le haba hablado con tanta franqueza. Ella le miraba tan sorprendida que no era capaz de interrumpirlo. 
       
       -Para Isadora no era suficiente amar. Ella quera controlarlo todo. Pero no tena senti- mientos. No tena nada que dar salvo su belleza -suspir mirando 
a Noreen-. En la cama era la persona ms fra que he conocido nunca. No habamos hecho ms que empezar y ya quera terminar. Adems estaba obsesionada con los anticonceptivos. 
       
       -Pero ella deca que t no queras tener hijos. -Claro que s quera tenerlos. 
       Saba a lo que l se refera pero nunca antes le haba hablado de ello. 
       
       -Siento haber perdido el control contigo. La novedad de tener una mujer aqu fue demasiado para m. Isadora estaba enamorada de mi fama, de mi dinero, de 
mi nombre. Pero no de m. 
       -Ella te adoraba. -Adoraba mi dinero -dijo sonriendo con irona-. Y todo lo que con eso se poda comprar. Sabas que tena un amante antes de conocerme? 
y despus de casarnos sigui vindole hasta que ella muri. Quera venir a Pars conmigo porque saba que l estara all. Me amenazo con que hara algo si la dejaba. 
       
        Y lo hizo. Muri y me dej con este remordimiento. 
       
       -T me acusaste a m. -Me acus a m mismo. Y todava lo hago. Acusarte a ti era la nica manera de poder vivir con ello. Como si t pudieras dejar a alguien 
morir con esa ternura... 
       
       Me siento fatal por todas las acusaciones y todo lo que te dije en el pasado. Lo nico que hicist.e fue mostrarme como era lsadora en realidad. 
       
       -No entiendo. -No me conoces. Nunca dej que me conocieras, porque era un riesgo para ambos si lo haciamos. 
       
       Ella le miraba perpleja. -No te das cuenta? -No -contest ella. 
       
       Se acerc a la cama. Con su mano acarici los labios de ella mirndola fijamente hasta que hizo que su respiracin se acelerara. 
       -Ahora lo entiendes? -pregunt en un susurro-. Escucha. 
       
       Tom la mano de Noreen y la llevo a su pecho. El corazn de Ramn lata acelerado, como el de ella. Al mirar en sus ojos oscuros, 1o nico que vio fue el 
deseo que por ella senta. 
       
       Ella deseaba. Pero no era un deseo fruto del amor, sino de una necesidad fisica. Slo eso. 
       
       -Entiendo -dijo ella. 
       
       --Creo que no -replic l-. No te atreves a reconocerlo. S que me deseas, Noreen, y que tratas de evitarlo. Durante estos aos te he dado suficientes motivos 
para odiarme. 
       
       Aquello era divertido, pero no se ri. Ramn no tena la menor idea de lo que senta por l. 
       
       El crea que ella slo le deseaba. Baj la mirada y se refugi en las almohadas.  El. interpret su gesto como de temor y se  puso de pie. 
       
       -Est bien. No dir nada ms. Todo el mundo parece creer que yo soy el motivo por el que no te recuperas. Si quieres irte a tu casa, yo mismo te llevar. 
y pdeme todo lo que necesites para estar ms cmoda. Todo menos a Mosquito -dijo mirando al gato. 
       Deba ser doloroso para l no haber tenido los hijos que tanto deseaba y que lsadora no ha-  ba querido. 
        -
       Te doy lstima? 
       
       -:;Un poco -contest ella en espaol. El se acerc ala cama. 
       -Tu pronunciacin es muy buena. Lo entiendes tan bien como lo hablas? 
       -A veces -admiti ella-. Pero depende de la  persona con la que est hablando. Entiendo bien el acento cubano porque mi profesor de espaol era de La Habana. 
       -As que me entiendes cuando habl en espaol. Si te quedas aqu conmigo hasta que te en- cuentres mejor, podra leerte a Baroja por las noches. 
       
       -lsadora te regal un libro suyo -record ella. -Que t elegiste por ella. lsadora no hablaba 
       una palabra de espaol. Deca que le pareca un idioma aburrido y no senta ningn inters por la literatura. 
       -Baroja es uno de mis escritores favoritos. Conoca el interior de las personas y lo que era sufrir. 
       
       -Fue mdico adems de escritor. Te gusta Zotrilla? 
       
       -S, escribi Don Juan Tenorio -dijo ella. 
       
       -Es una magnfica historia. A diferencia del Donjuan de la versin de Tirso de Molina, que fue rechazado, el Donjuan de Zorrilla consigui el amor de una 
buena mujer. 
       
       -Es un buen libro. 
       Noreen se recost sobre los almohadones suspirando. Se llev la mano a la cicatriz. 
       
       -Tan slo te quedar una pequea cicatriz. Estoy orgulloso del trabajo que hice. 
       
       -Lo haces muy bien -y mirndole, aadi-. Has sido muy amable conmigo. 
       
       -Y crees que esa amabilidad puede hacerte olvidar el modo en que me he comportado con- tigo? 
       
       -No te creas que no lo he pensado. 
       
       -Disfruto cuidndote -dijo mirndola ala cara-. Me he acostumbrado atenerte aqu. No creo que de verdad quieras volver a tu apartamento aunque la seorita 
Plimm te acompane. 
       
       -Crees que tu compaa es indispensable? -pregunt ella irritada. 
       
       -Quizs s. Creo que no te das cuenta de lo importante que te has hecho para m. 
       
       El corazn de ella se aceler de nuevo. -Qudate, por favor -suplic Ramn. Estaba aturdida no poda pensar con claridad
       
       -Soy una molestia -consigui decir-. Adems  viene a verme Brad y l no te gusta.  -Puedo soportar a tu amigo y no eres ninguna molestia. 
       
       Ella dud. No quera quedarse pero tampoco quera irse. Era un riesgo estar junto a l. ~ Todava no saba lo que ella senta por l pero  si se quedaba se 
dara cuenta. Por otro lado, haba sufrido una importante operacin de la  que tena q.ue reponerse. Era reconfortante tener a Ramon cerca, tanto por motivos profesionales 
como personales. Adems la habitacin era cmoda y no tena que preocuparse  de cocinar.  
       
       -Qudate!  repiti l-. Te leer todas las noches. 
       
       -A Baroja? 
       
       -S, o lo que t quieras. Se imaginaba su suave voz leyendo poesa en espaol y se estremeci. 
       
       -Si realmente no soy una molestia...  Mosquito entr en la habitacin y se subi al 
       regazo de Noreen. Comenz a Jugar con ella. Su  moo comenz a deshacerse ante los movimientos incansables del gato.  
       
       -Necesitas lavarte el pelo. La seorita Plimm te ayudar maana, si t quieres. Alguna vez lo llevas suelto? -pregunt l. ~ 
       
       -Pocas veces. Llevarlo suelto es incmodo en  el trabajo. Pens cortrmelo, pero me gusta el  pelo largo.  
       
       -A m tambin -confes l, imaginndose suavidad de los cabellos de Noreen entre sus ma- nos, sobre su pecho desnudo... 
       
       -Le dir a la seorita Plimm que ya no es necesario que recoja tus cosas. 
       
       Haba muchas cosas que ella quera preguntarle y decirle, pero en aquel momento nada im- portaba. Cerr los ojos. Era curioso lo rpido que se haba acostumbrado 
a vivir con Ramn. En el fondo no quera irse. Y no saba por qu motivo, l pareca querer que se quedara. Slo el tiempo dira si su decisin haba sido la correcta. 
       
       -Hay algo ms -dijo l desde la puerta. -Dime. 
       
       -A tus tos les gustara venir a verte. A su manera lo sienten y quieren hacer las paces. 
       
       Ella, con gesto serio, record todos aquellos aos sin cario ni afecto. 
       Ramn volvi a su lado y tom su mano. -Perdonar nunca es fcil. Pero es necesario 
       para terminar las luchas. Debemos olvidar el pasado y comenzar una nueva vida -dijo, y busc los ojos de Noreen-. Comencemos de nuevo. Me perdonas? 
       
       Sinti la presin de la mano de Ramn sobre la suya y no fue capaz de mirarle a los ojos. 
       
       -Claro que s. Entiendo que te sintieras as y me odiaras. 
       l neg con la cabeza. 
       
       -Era lo que intentaba, pero nunca pude odiarte: Sabes el refrn que dice que no hay mal que por bien no venga? Quizs sea as para ti a partir de ahora. 
Eso espero. Me gustara que fueras feliz. Ya tus tos tambin. -Lo intentar -dijo ella tras unos segundos de silencio. 
       Ramn tom su mano y la bes suavemente. Noreen se sonroj. , 
       
       -Tengo que leer unos informes y hacer algunas visitas. Si te parece, maana por la noche te leer algo. 
       Ella se senta fascinada slo de pensarlo. 
       
       -Me encantara -dijo devolvindole una son- risa. 
       l se puso de pie y la observ. 
       
       -A m tambin. Vendr a verte ms tarde. Noreen le vio salir de la habitacin. Pareca 
       que su vida haba dado un giro. Su preguntaba cules seran los motivos para que Ramn hubiera dado ese cambio. Saba que l senta lstima por ella. Pero 
haba algo ms. Y era el esmero y dedicacin que pona en cuidarla. Nunca, ni en las primeras semanas de su matri- monio, le haba visto tan pendiente de Isadora. 
Todo aquello era un rompecabezas que Noreen no saba resolver. 
       
       Antes de que l se fuera a la cama, fue a verla a su habitacin. 
       
       -Volvers al trabajo cuando ests bien? -Desde luego -contest ella, asombrada de la 
       pregunta-. Disfruto con mi trabajo. 
       
       -Lo s. Pero si tuvieras otras cosas de las que ocuparte... 
       
       -No entiendo la que me quieres decir -dijo ella. 
       l suspir. 
       
       -Olvdalo. Es demasiado pronto todava. Hasta maana. Descansa.
       
       -T tambin. No parece que descanses lo suficiente. 
       
       -Nunca me ha preocupado. Mi trabajo ha sido mi consuelo durante estos aos. 
       
       -Debiste pasarlo mal cuando llegaste a este pas, verdad? 
       
       -Cierto. Pero t tambin sabes lo que es la pobreza y lo mal que se pasa, no? 
       
       -S, mis padres eran muy pobres. Nunca haba dinero. 
       
       -Algunas personas nunca parecen tener suficiente -dijo l amargamente-. Isadora tena mu- chsimo dinero, pero nunca estaba contenta con lo que tena. No 
le gustaba tratar con pobres. Ahora recuerdo aquel da que estuvimos sirviendo comida a las personas sin hogar. Hay tanta gente hambrienta y pasando fro... y tanta 
otra gente que no le importa nada. 
       
       -Lo s. Yo s de eso mucho ms que t -aadi Noreen-. Has curado a muchas personas que no han podido pagarte porque no tenan ni dinero ni seguro mdico. 
       
       -Mi destreza es un don de Dios. Un regalo. y uno aprende con el tiempo que hay que com- partirlo con los menos afortunados. Le estoy tremendamente agradecido 
a Dios por ese don. y ahora mucho ms. Podas haber muerto. 
       
       -Parece que no era mi hora. -No sabes la sensacin que me invadi cuando vi tu cara sin la mscara de oxgeno -dijo apoyndose en la puerta-. Te hicimos un 
dao terrible en el funeral de Isadora. Nunca podr olvidar todo lo que te dije. Espero que algun da puedas perdonarme. Me dej llevar por mis remordimientos. Cuando 
me fui y la dej, no pareca estar tan mal. 
       
       -Y no lo estaba -le interrumpi ella-. Pero estuvo bajo la lluvia durante horas. Por eso empeor. La sirvienta tuvo que irse y yo no me senta bien. Deba 
haber telefoneado a alguien. 
       
       -Y por qu no me lo dijiste? -No queras escucharme. Adems ella no pareca saber lo serio que poda llegar a ser una infeccin pulmonar. Hubo un corte en 
el suministro elctrico y a tientas intent llegar alas escaleras para encontrar ayuda para Isadora. Lo ltimo que recuerdo es que trataba de no perder el equilibrio... 
       
       -Por Dios, Noreen -la interrumpi Ramn. 
       Abri la puerta y se fue. 
       
       -Lo siento -dijo Noreen, pero l ya se haba ido. 
       Tal vez, despus de todo, no cambiara nada el hecho de que l supiera la verdad.
       
       Al da siguiente por la tarde, la seorita Plimm ayud a Noreen a ducharse. Tena unas cuantas incisiones: una por la que haba sido insertado el catter, 
dos para los tubos de drenaje, y otra en el centro del pecho. Por ello tena que lavarse con cuidado ya que no poda mojar las cicatrices. 
       
       Ramn tena una gran baera de hidromasaje en su dormitorio. Noreen ya la haba visto en alguno de sus paseos por el apartamento y deseaba sumergirse en ella, 
pero todava no poda. Al menos ahora que poda mantenerse en pie sin ayuda, poda ducharse.  
       
       Volvi a la cama y se puso uno de sus bonitos camisones. La seorita Plimm le estaba se- cando la melena con el secador cuando entr Ramn. 
       
       -Yo har eso -dijo Ramn tomando el secador-.. Dgale, por favor, a la cocinera que haga algo mejicano para cenar, si todos estamos de acuerdo. 
       Noreen asinti. 
       
       -A m me parece bien -dijo la enfermera son riendo-. Ir a decrselo y aprovechar para acercarme un momento antes de cenar a la tienda a comprar algunas 
cosas que necesitamos. 
       El sac su cartera. 
       
       -Compre unas gomas para el pelo -dijo Ramn dndole dinero a la seorita Plimm-. O un lazo. Algo para sujetar el pelo. -Est bien -dijo la enfermera y sali 
cerrando la puerta tras de s. -Te encuentras bien? -pregunt Noreen, preocupada por su reaccin .acerca de-lo que le haba contado. -Estoy bien. Me hubiera gustado 
haberlo sabido antes. Ya no slo por lsadora, si no por ti tambin. No me extraa que estuvieras tan triste. -Es cierto que lo estaba. Pero como dijiste, no podemos 
vivir anclados en el pasado. Isadora est muerta. Nada har que eso cambie. -Lo s. Nuestro matrimonio fue un error desde el principio, pero la pasin nos cegaba 
-dijo l buscando su mirada-. Adems t te mantenas alejada. -Isadora se pona insoportable cuando alguien se fijaba en m, especialmente si era algn hombre. Aunque 
lo cierto es que nadie me prestaba atencin. Y t me odiabas. -No! Nunca te diste cuenta de la verdad. Isadora s lo hizo. Sabas que me acus de estar obsesionado 
contigo? 
       
       -Cmo dices? -pregunt ella sorprendida. -No lo entiendes? -dijo l riendo-. Trataba de ignorarte porque lo que senta era demasiado fuerte. Y todava lo 
es. -Todava me odias? -pregunt ella tratando de comprender lo que l le estaba diciendo. Por Dios Noreen! El volvi a sentarse en la cama junto a ella y encendi 
el secador. Con una mano sostena el secador y con la otra la acariciaba la melena.
       
       Estaban muy cerca. l vesta camisa blanca y los primeros botones estaban desabrochados. Ola a colonia y su suave y bronceada piel era una tentacin para 
ella. Deseaba besarlo. 
       Ramn busc con sus ojos negros los de Noreen. Estaban tan cerca que ella senta como su cuerpo se estremeca. Sus labios se encontraron. El secador continuaba 
en funcionamiento. Ramn lo not y lo apag. Respiraba jadeante. Recorri con sus manos la larga melena lentamente. 
       
       -Siempre so con acariciar tu pelo -murmuro-. Me alegro de que lo llevaras recogido en un moo porque la tentacin de tocarlo era demasiado fuerte en m. 
       La mir a los ojos y continu hablando. 
       
       -Te he deseado siempre, no te habas dado cuenta? 
       
       -No -respondi ella sorprendida. 
       
       Ramn suspir y tom de nuevo el secador. -No poda decrtelo -dijo tras un largo silencio 
       -. Por eso me volv tan hurao despus de mi matrimonio. La nica manera que tena para no acercarme a ti era siendo desagradable contigo. Parece que en los 
ltimos seis aos me he dedicado a atormentarte. 
       Ella le miraba con curiosidad. 
       
       -Tenerme aqu no ser tu modo de hacer penitencia verdad? 
       El se encogi de hombros. 
       
       -Tal vez esa fue la intencin en un principio -dijo recorriendo con su mirada el cuerpo de Noreen-. Pero desde que ests aqu, me gusta volver a casa y encontrarte. 
       
       -Slo soy tu paciente.
       
       -No slo eres mi paciente; eres mi tesoro. Me gustara guardarte bajo llave y no compartirte con nadie. 
       
       Noreen lo mir. Esta vez Ramn no estaba bromeando. Sus negros ojos brillantes le estaban poniendo nerviosa porque todava no confiaba plenamente en l. El 
sonri advirtiendo el re- celo de Noreen. 
       
       -Est bien. No te atosigar. Pero en cuanto te recuperes, ser mejor que ests preparada. No voy a renunciar a ti tan fcilmente. 
       Ella frunci el ceo, curiosa. 
       
       -Lista para ver a tus tos? -pregunt Ramn. -Supongo. 
       
       -Ya vers el cambio que han dado -dijo recorriendo con su mirada la cara de ella-. No sabes lo bonita que ests. Pero no olvidar que todava ests muy dbil. 
       -Qu quieres decir? -pregunt ella inocente. -Que me gustara recostarte sobre las almo- 
       hadas y acariciar tu cuerpo. 
       -Ramn! -exclam Noreen sonrojada. -Ambos sabemos que todava no ests lista. 
       Slo te estoy avisando de lo que suceder. -Es eso una amenaza? 
       -
       No! Es una bonita promesa. Mientras tanto puedes ir pensando que tipo de anillo te gustara. 
       Ella frunci el ceo. Tal vez tuviera fiebre. Se toc la frente, pero estaba fra. 
       
       -No suelo llevar anillos. 
       l tom la mano izquierda de Noreen y mir sus largos dedos. 
       
       -Te gusta el oro blanco? Con rubes estara bien.
       
       -y para qu quieres regalarme un anillo? -pregunt ella. 
       
       -Quiero que formes parte de mi vida. No tienes a nadie ms, excepto a Donalson. y creo que no ests enamorada de l. 
       
       -Me gusta mucho. 
       
       -A m tambin me parece un, buen hombre. Pero no es amor lo que sientes. El no te hace estremecer. 
       
       -y qu importancia tiene eso? 
       
       -Es el efecto que te producira si estuvieses enamorada de l-contest Ramn- La sola pre- sencia de un amante ha de hacerte estremecer. Has de anhelar su 
presencia. Deberas sentir placer tan slo con verlo. No reaccionas as cuando l est contigo-y aadi, no sin antes advertir el temblor de las manos de Noreen-. 
Ante m muestras todos esos sntomas. 
       
       Ella se estremeci y lo mir. 
       
       -Tengo fro -dijo tratando de cambiar la con- versacin-. Creo que incluso tengo fiebre. 
       
       -Es fiebre por m. Yo siento lo mismo por ti, adems de respeto, admiracin, afecto, deseo... 
       
       -No me voy a acostar contigo -dijo ella tajante. 
       
       -Por supuesto que no. No creo que fuera posible en tu estado. 
       -Nunca lo har. 
       
       -Nunca es demasiado tiempo y yo soy muy perseverante. 
       
       -Me ir hoy mismo! 
       
       -No! -dijo l sonriendo al verla enojada-. Necesitas descansar. Cuando vuelva la seorita Plimm comeremos y despus tus tos vendrn a hacerte una breve 
visita. Ms tarde te leer algo de Baroja. , 
       
       Ella dese salir corriendo. El pudo advertir su mirada temerosa. Comprenda cmo se senta. 
       -
       Nunca te har dao otra vez -le asegur Ramn. 
       
       -Qu es lo que quieres de m? 
       
       Le era dificil hablar con l tenindole tan cerca. Poda oler el perfume de su piel. 
       
       -No te das cuenta? -susurr l. 
       
       Se inclin sobre ella y la bes. No fue un beso apasionado, sino una suave y deliciosa caricia. Cuando l sali de la habitacin, Noreen se qued dudando 
si todo aquello haba sido real o sencillamente un sueo. 
       
       Sus tos llegaron justo cuando la seorita Plimm retiraba la bandeja con una taza de caldo vaca. Fue un encuentro agradable, aunque algo extrao. 
       
       -Queramos haber venido antes, pero Ramn nos pidi que espersemos a que estuvieras algo ms fuerte -comenz a decir su to- Ests bien? Tienes todo lo 
que necesitas? 
       
       -Oh, s. Ramn me est cuidando muy bien. Soy su paciente -aadi rpidamente para evitar que pensarn que estaba ocupando el puesto de Isadora. 
       Mary Kensington se vea envejecida y menos segura de s misma. 
       
       -Isadora est muerta -dijo Mary en voz queda-. La convertimos en una santa slo por- que muri inesperadamente. Pero no era ninguna santa. Sabemos lo que 
pasaba entre ella y Ramn, as que no pienses que ests faltando a su memoria por estar aqu -y sonriendo con tristeza, aadi-. Lamento mucho no haber sabido que 
tu salud era delicada. Nos duele recordar la manera en que nos comportamos contigo despus de la muerte de lsadora. Espero que puedas perdonarnos. 
       
       -Queremos resarcirte de alguna manera -aadi su to-. Lo que sea. No es fcil para no- sotros admitir lo estpidos que hemos sido. 
       Ambos parecan muy desdichados. Noreen sinti.lstima por ellos. 
       
       -Tal vez podra haber sido ms insistente para que me escucharais -dijo Noreen tras un largo silencio-. Yo tambin tuve mi parte de culpa. 
       
       -lsadora muri porque Dios lo quiso -dijo Mary~. Hemos cambiado en los dos ltimos aos. El motivo por el que te invitamos al cumpleaos de Hal no fue para 
acallar los cotilleos, sino porque queramos hacer las paces. 
       Su to estaba tan avergonzado que no era capaz de mirarla. 
       
       -Aunque admito que no nos esforzamos demasiado -dijo Hal-. Queremos que vengas a visi- tarnos cundo quieras. Estamos muy solos. 
       
       -Yo tabin lo estoy -admiti Noreen-. Me gustar ir a visitaros cuando me haya recupe- rado. 
       
       -Podramos ir al Caribe -sugiri Mary-. Te vendra bien relajarte al sol. Tu trabajo debe ser muy duro. 
       
       -Lo es, pero me gusta. -Pero no podrs trabajar al menos en un parde meses. No creo que haya ningn problema en tomarte unas vacaciones ahora. 
       
       Ella dudaba, no porque no quisiera ir sino porque se daba cuenta de que antes o despus tendra que separase de Ramn. 
       -Pinsatelo. No tienes que decidirlo ahora -dijo Mary. 
       -Lo har, gracias. Todava seguan algo nerviosos cuando se fueron, pero haba sido una visita agradable. Con el tiempo su relacin mejorara, pens Noreen. 
       
       Ramn fue a verla cuando los Kensington se fueron. Tena un fonendoscopio y estaba acompaado por la seorita Plimm. 
       
       -Quiero examinarte. Noreen encontr extrao que lo hiciera con la enfermera, pero quiz fuera para evitar: que ella dudara de sus intenciones. De esa manera 
tena un testigo que poda asegurar que no la haba tocado ms que por motivos profesionales. 
       
       -Esa vlvula parece que est bien. Tenemos que seguir su evolucin durante las primeras semanas. 
       -Mis tos quieren llevarme de vacaciones al Caribe. 
       
       l frunci el ceo. -Por ahora no. Quieero que ests cerca del hospital. No es que espere que haya complicaciones -aadi al ver la expresin de la cara de 
ella-. Es que no es aconsejable irse de viaje a los pocos das de una operacin tan importante. 
       
       -Entiendo. -Te ver ms tarde. Nada de viajes. Al menos hasta que te recuperes totalmente y calculo que no ser antes de tres meses. 
       Se dio media vuelta y se fue. Pareca enfadado y ella no saba el porqu. 
        
       -Ramn no volvi hasta la hora de acostarse. Estuvo trabajando y el cansancio se reflejaba en su cara. 
       -He tenicdo que realizar una operacin de urgencia -explic sentndose en una silla junto a la cama-. Pero el paciente no pudo resistir y muri. Tuve que 
comunicrselo a su esposa embarazada. Llevaba aos con problemas de corazn, pero se negaba a ir al mdico. Perdi el conocimiento en su oficina y cuando le llevaron 
al hospital su corazn haba dejado prcticamente de latir. No pude hacer nada por l. 
       
       Noreen le tendi los brazos. 
       
       En un primer momento l no poda creer lo que estaba viendo. Lentamente se acerc a ella y trat de no presionar su pecho al hundir su cabeza en l. Ella 
pudo sentir el rostro hmedo de Ramn y sonri con ternura. Era una de las cosas que tanto le gustaba de l: que no esconda sus emociones. - 
       
       -Tranquilo -susurr ella-. S que hiciste lo que pudiste. Pero Dios tiene la ltima palabra. 
       
       Ni el mejor cirujano puede hacer cambiar eso.-No es culpa tuya, Ramn. 
       
       Su voz era reconfortante y le gustaba el modo  en que ella le hablaba. --~ 
       -
       Tu familia era catlica verdad? -pregunt  l acariciando su cabello.
       
       -S, pero con mis tos iba a la iglesia Presbiteriana. Todava voy cuando puedo. 
       El levant la cabeza y busc sus ojos. 
       
       -Yo no asisto a misa tanto como debiera. Pero tengo una fe profunda. Yen momentos como ste, me aferro a ella. 
       Noreen acarici el rostro de Ramn. Era un / hombre muy atractivo. 
       
       -S lo mucho que duele perder aun paciente. Tienes que tratar de pensar en todas las vidas que has salvado -y sonriendo aadi-. A m tambin me entristece 
ver morir aun paciente. A pesar de que en nuestro trabajo intentemos mantener la distancia, es imposible evitar encariarse con algunas personas. 
       
       -Es cierto -dijo l jugueteando con el pelo de Noreen. 
       
       Ella disfrutaba acaricindolo. Sus ojos delataban una ternura que no poda esconder. 
       -Te gustan los nios, verdad? Recuerdo haberte visto en pediatra en Navidad jugando con los nios enfermos de cncer que all estaban. 
       
       Ella tambin lo record. Tuvo que salir al pasillo porque comenz a llorar. Ramn la vio y se detuvo a hablar con ella en el pasillo hasta que la consol. 
       
       -Eran tan pequeos -dijo ella. 
       
       -Algn da habr cura para el cncer. -Eso espero. Te sientes mejor? -S, mucho mejor. 
       
       -Has comido algo? 
       -No tena hambre -dijo l negando con la cabeza-. Pero creo que comer algo. T has to- mado algo?
       
       -S, tom una deeliciosa crema de patata y brcol. 
       
       -Pues la probar. Quieres que te traiga algo? -No, gracias. Por cierto, dnde est Mos- 
       quito? -pregunt ella. 
       
       -Est en la cocina comiendo. Has visto lo bien que nos entendemos t y yo? Has sido mi consuelo. 
       
       Tom la mano de Noreen y la bes. 
       
       -Hubiera hecho lo mismo por... -comenz a decir ella. 
       
       -Por cualquiera? Lo s, pero no creo que hubiera sido igual -se inclin y la bes-.. Quie- res que leamos algo de Baroja despus de cenar? 
       
       Se puso de pie y la mir con deseo. Nunca se haba sentido tan reconfortado. Al poco tiempo de casarse perdi un paciente y su tristeza slo sirvi para irritar 
a Isadora. Ella se estaba preparando para una fiesta y no le prest atencin. No supo comprender el dolor que senta por no haber sido capaz de salvar la vida de 
aquel hombre. 
       
       -Ests bien? -pregunt Noreen. 
       
       -S, estoy bien -dijo sonriendo-. Volver despus de cenar. 
       
       Volvi. Le ley el primer captulo del libro de Baroja, detenindose a cada rato para asegu- rarse de que ella lo estuviera entendiendo. Slo encontraba alguna 
dificultad en la conjugacin de los verbos y en algunas palabras. 
       
       -Me gusta la parte en que la feminista asegura
       que Shakespeare era una mujer -coment Noreen. 
       
       Ambos rompieron en carcajadas. 
       
       -S, es un libro estupendo. Era un gran escritor. -Me encanta escucharte leer en castellano. 
       Podra estar hacindolo toda la noche, pero necesitas descansar. 
       
       -T tambin -dijo l cerrando el libro-. Todava te duele? 
       
       -S, especialmente donde estaban los puntos. Me pican. 
       
       -No son puntos, son grapas. -Sea lo que sea, me pica. 
       -
       Eso es que est cicatrizando. Necesitas algo para dormir? -pregunt Ramn. 
       
       -Un par de pastillas no me vendran mal. No crearn adiccin? 
       
       -No te dejara -dijo dndole las pastillas y un vaso de zumo. 
       
       -Cundo podr salir de casa? 
       
       -La semana que viene, si el tiempo lo permite. Ya hablaremos de eso. No quisiera que te resfriaras. Tienes algn abrigo en tu apartamento? 
       
       -Una chaqueta. 
       
       El no dijo nada ms. Le dio las buenas noches y se fue. 
       
       Una semana ms tarde, en un da soleado, Ramon ayud a Noreen a ponerse su nuevo abrigo de terciopelo rojo. Ella protest al principio, pero l le dijo que 
lo compr porque tena muy buen precio.
       
       Ella tom el brazo de Ramn para dirigirse al ascensor, y despus a la puerta principal del edificio. El portero los miraba sonriente. Todas personas que 
conocan a Ramn haban admitido el empeo y la dedicacin con la que se taba ocupando de la recuperacin de su prima poltica. Era una alegra ver lo recuperada 
estaba Noreen tras una operacin tan delica Ramn la acompa a la calle donde fue embestida Por un peatn, con aspecto de hombre negocios. 
       
       -Tenga cuidado. Esta joven acaba de ser o rada del corazn -dijo Ramn furioso. 
       
       El hombre mir a Noreen y se sonroj al con qu esfuerzo caminaba. 
       
       -Lo siento -murmur y sigui caminando. -El tpico hombre de negocios -dijo Ram 
       El dinero no se puede comparar con la salud Apuesto a que tiene la tensin alta y no deja comer todas esas comidas basura. 
       
       -ests algo extrao -dijo Noreen cansada. Ella sujet con ms fuerza. -Poda haberte hecho dao. Le gustaba el comportamiento protector Ramn, especialmente 
ahora que se senta de bil, frgil y vulnerable. Sus ojos se humedecieron. 
       
       -No empieces otra vez -dijo l. -Estaba pensando en lo mucho que te preocupas por m. Y eso me asusta un poco -explic  ella-. Estar bien mientras ests 
a mi lado. 
       
        Es una delicia estar al aire libre! Ella estaba radiante v su belleza le perturbaba estas muy guapa -Es que el abrigo es precioso y me sienta muy bien -dijo 
Noreen sonrojndose. 
       
       -Eres encantadora. Me gustara que nuestra hija tuviera tus ojos y tu dulce sonrisa. Ella sinti que se desvaneca y se sujet con fuerza al brazo de Ramn. 
       
       Es demasiado pronto para esto -dijo l preocupado-. No deb dejar que caminaras tanto. 
       -Estoy bien -protest ella y se apoy sobre l-. No es por el paseo. Cre que dijiste... No im- porta, creo que todava estoy algo aturdida. 
       
       -Dije que quiero tener una hija contigo -dijo Ramn mirndola a los ojos-. Soy consciente de que es demasiado pronto para estar hablando de esas cosas, pero 
ya que hemos hablado de anillos, me parece natural hablar de bebs. 
       
       -Anillos? Te referas a anillos de boda? -En qu pensabas t? -pregunt l sorprendido. 
       
       -:Pensaba que era un regalo de Navidad. El suspir. 
       
       -Es cierto. No puedo esperar que confies plenamente en m tan pronto, y mucho menos ha- blar de matrimonio. 
       
       Ella asinti. Estaba convencida de que estaba perdiendo la razn. Le miraba con ojos perplejos. 
       
       -La vida de un cirujano es muy sacrificada -dijo mirndola a la cara en medio de la multi- tud-. Pero como ves tengo tiempo para dedicrtelo a ti y a una 
futura familia.
       
       -Slo sientes lstima por m... 
       
       -Pero no es por eso por lo que te propongo que te cases conmigo -dijo sonriendo-. Lo pasa- mos bien juntos, o es que todava no te has dado cuenta? Eres 
feliz conmigo, no? 
       
       Noreen estaba preocupada. Apret con fuerza el abrigo de Ramn. 
       
       -S. Pero es demasiado pronto. Quiero estar completamente repuesta antes de que noso- tros... -y levantando la mirada aadi-. Puedo tener bebs con una 
vlvula artificial? No me refiero a ahora mismo, sino ms adelante. 
       
       -Claro que s -contest sonrojndose. 
       
       -Me gustan los nios -dijo Noreen acercndose a l. 
       
       -Lo s. A m tambin. -Pero mis tos... 
       
       -Estarn encantados -le asegur l-. A ellos tambin les gustan los nios. Su gran sueo es ser abuelos. Nunca lo habran sido con Isadora. 
       
       Ella lo mir y estudi su rostro. Le gustaba verle como su protector, y era obvio que l dis- frutaba cuidndola. Pero no era amor. Yella no poda casarse 
sin amor. Adems, su religin, no permita el divorcio. 
       
       -Pinsatelo -dijo Ramn advirtiendo su indecisin. 
       
       -Lo har. 
       -y ahora -dijo l con expresin traviesa- qu te parece si hacemos detener el trfico? 
       Ella le tom del brazo. -Muy bien. 
       
       Se acercaron a la esquina para cruzar la calle y se detuvieron para que Noreen recuperara el
       aliento. Instintivamente l tom su mano y comprob su pulso. Era fuerte y regular, como l confiaba que fuera. 
       
       -Ya vers que pronto estos paseos te costarn menos esfuerzo. 
       
         Y as fue. Pasearon juntos todos los das ecepto aquellos en los que l tena alguna urgen- cia, Ella recobr su fuerza, su alegra, y el dolor en el pecho 
desapareci. Todas las noches l segua leyndole con su suave y clida voz. Ramn la haca partcipe de todas sus preocupaciones. Eso le reconfortaba. Pero fisicamente 
mantena las distancias. Noreen se preguntaba si acaso se haba arrepentido de la proposicin que le hizo el primer da que salieron a caminar. El ya haba pasado 
por un matrimonio. y no haba ido bien. Tal vez no quisiera pasar por un segundo. 
       
       Ramn no cesaba de ocuparse de ella. Se aseguraba de que acudiera a las citas con el cardilogo, le tomaba la tensin, le daba su medicina. Noreen ya no necesitaba 
la ayuda de la enfermera por lo que prescindieron de la seorita Plimm. 
       
       Por fin, el cardilogo dijo que ya poda volver a trabajar. Aquello enoj a Ramn, quien trat de contenerse. Pero cuando llegaron al apartamento no pudo 
ms y explot. Estaba furioso y hablaba a gritos en espaol e ingls.  Ella trat de hacerle entrar en razn.  -No es que no te est agradecida por todo lo que has 
hecho por m, pero no puedes pagar todos mis gastos. Quiero seguir trabajando y tengo 
       mi propio sueldo. Tengo mi propio apartamento y... 
       
       -Pero no puedes irte a vivir sola tan pronto. -Llevo aqu tres meses! -exclam Noreen-. y estoy preparada para volver al trabajo. Por qu me lo pones tan 
dificil? 
       Ramn murmur algo en espaol acerca de hablar con las paredes. 
       
       -Yo no soy una pared -dijo ella cruzando los brazos. 
       
       A pesar de lo enfadado que estaba, no pudo evitar sonrer. Haba estado muy dbil, y haba estado preocupado incluso dejndola con la seorita Plimm.. Pero 
ahora tena buen aspecto, su corazn funcionaba perfectamente, y era cierto que poda volver a trabajar. Buscaba alguna excusa para retenerla all. No saba cmo 
iba a poder enfrentarse a volver a estar solo en el apartamento. 
       
       -No puedes llevarte a Mosquito -dijo l finalmente como excusa para evitar que ella se mar- chara-. Le echar de menos. 
       
       Ella tambin estara triste no slo por el gato, sino por tener que dejarle. Pero era la mejor manera de asegurarse de que lo que Ramn senta por ella no 
era lstima. 
       
       -No sers feliz viviendo sola -volvi a decir l con expresin triste. 
       Ella no poda negar que aquello era cierto. -Te has enterado de cosas del psado que no sabas -comenz a explicar ella-. Era inevitable que te sintieras 
culpable por ello. y como t mismo dijiste, nunca has tenido que preocuparte de nadie. 
       
       -En otras palabras, crees que tenerte tan cerca me confunde. 
       Ella asinti. 
       
       -Entiendo -dijo l suspirando. 
       
       -No encuentro palabras para agradecerte lo bien que te has portado conmigo. Pero ambos sabemos que hubieras hecho lo mismo por cualquier otra persona. 
       
       -No es cierto. No te das cuenta de lo mucho que significas para m. Te lo he hecho pasar mal. 
       -Eso ya es agua pasada -dijo ella-. La ta Mar y  el to Hal se estn portando tambin maravillosamente conmigo. Me gusta visitarlos. 
       
       -No dejes que te lleven al extranjero. Es demasiado pronto. 
       
       -El cardilogo dijo que no haba ningn problema. 
       
       -Por qu le haces caso a l? Yo fui quien te oper. 
       
       Los ojos de Ramn brillaban furiosos. Ella le miraba fascinada. Le gustaba verle as. 
       -
        Habr que verte cuando tus hijos sean lo suficientemente mayores para irse de casa! -con- test Noreen.. 
       
       -Y cmo voy a tener hijos si eres t la que te vas de casa? 
       
       -Dale tiempo al tiempo. Todo ir bien. -Quin estar aqu cuando necesite hablar? 
       
       -dijo Ramn mesndose los cabellos-. Quin me consolar cuando pierda a algn paciente? 
       
       Era dificil mantener su decisin, pero Noreen deba hacerlo. 
       
       -Puedes llamarme cuando quieras -le asegur ella-. Ahora somos amigos, y los amigos ha- blan  y se cuentan todo. El se qued en silencio. Acarici el rostro 
de Noreen y la bes. 
       
       -As que slo quieres ser mi amiga? Entonces pgame un tiro. 
       
       -No seas absurdo. Nunca podra hacerte dao. 
       
       -Ah, no? Entonces cmo llamas t al hecho de salir de mi vida? 
       La abraz con fuerza en el silencio del apartamento. Ella ya haba tomado una decisin res- pecto a l. Deseaba tenerle cerca, pero estaba segura de que haca 
lo correcto alejndose de l. 
       
       Ramn no pudo evitar acercar sus labios a los de Noreen y tomarlos en un suave beso que fue volvindose ms profundo y apasionado. Noreen sinti la lengua 
de l acariciar sus labios y despus penetrar en su boca. No pudo resistirse. Pas sus brazos alrededor del cuello de Ramn y le devolvi el beso con la misma intensidad. 
       
       l respiraba jadeante. Ella se separ tan slo unos centmetros y le mir a los ojos. 
       -Si no me importaras tanto -dijo l-, te llevara a mi cama y te hara el amor hasta que lo nico que quisieras fuera quedarte conmigo. Pero todava eres 
virgen, verdad? 
       -S -contest ella. Ramn apoy su cabeza sobre el hombro de Noreen. De pronto la tom en sus brazos. 
       -Necesito ser amado, deseado, me has enseado lo maravilloso que es vivir contigo y ahora pretendes abandonarme y cambiarme por tu trabajo. 
       
       -No, no es por eso -dijo ella acariciando la boca de l-. Te quiero. 
       
       iQuerida! -dijo l en espaol y la bes apasionadamente movido por aquellas palabras que 
       nunca pense que podra orselas decir despus de todo el dao que le haba ocasionado. 
       
       -Tienes que dejar que me vaya -susurr ella. -Pero, por qu? -pregunt Ramn. 
       
       -Para que te des cuenta de lo que sientes realmente por m. 
       
       El se qued callado unos instantes. Por fin levant la cabeza y la mir a los ojos. 
       
       -De lo que siento? -pregunt. Ella asinti. 
       
       -Es que no lo sabes? Isadora lo saba, ya te lo he dicho. 
       
       -Me dijiste que te acus de estar obsesionado conmigo. Fsicamente. 
       
       -Fsicamente -dijo recorriendo con su mirada el cuerpo de Noreen-. Hay una cancin, no recuerdo su ttulo, pero la letra dice que cuando un hombre ama a 
una mujer, la ama de verdad, y puede llegar a ver a sus hijos no nacidos en los OjoS de ella. 
       
       -S -susurr ella movida no slo por aque- llas palabras sino por el modo en que l las dijo. 
       
       -Yo vi a mis hijos reflejados en tus ojos el mismo da en que te conoc en la cocina de la casa de tus tos. Pero estaba casado. No sabes lo mal que lo pas. 
Pero pagu por ello, ya ti tambin te lo hice pasar mal. 
       
       Se miraron a los ojos. Estaba siendo totalmente sincero. 
       
       -Quieres casarte conmigo porque me amas? -pregunt ella con tono inseguro. 
       -S -contest l-. Te amar siempre. Con todo mi corazn, con todo el alma durante toda mi vida. 
       
       Noreen sinti la primera lgrima deslizndose por su mejilla. Ya continuacin hubo otra, y otra,... 
       -No! -susurr Ramn-. No llores. Si tanto deseas irte, no te lo impedir. Pero al menos de- bemos seguir vindonos. 
       
       Noreen le abrazaba con tanta fuerza que l temi que se hiciera dao. Ella no cesaba de llo- rar, entregada por completo a sus emociones. 
       
       -Cario -dijo besndola por toda la cara-. No llores. No puedo verte llorar as. 
       
       -Cre que me odiabas. 
       
       -S, tena que darte esa impresin. No poda admitir mis sentimientos porque estaba casado. En mi religin, el matrimonio es para siempre. 
       
       -Lo s. Por eso me iba a ir. No quera que confundieras tus sentimientos slo porque te daba lstima. 
       
       -Te quiero. Quiero pasar el resto de mi vida contigo. Quiero tener hijos tuyos. 
       
       -Yo tambin quiero tener hijos tuyos -confes ella. 
       
       -Creo que deberamos casarnos cuanto antes -dijo mirndola a los ojos. 
       
       -Lo dices en serio? Ramn asinti. 
       
       -Tal vez si te casas conmigo sea la nica manera de que olvides esa estpida mana de querer huir, y decidas quedarte en esta casa conmigo. Noreen acariciaba 
su cabello. 
       
       -Me gustara seguir trabajando -murmur. -Hasta que nazca el primer beb? 
       -
       Y tambin despus. Me gusta mucho mi trabajo. 
       
       -Lo haces muy bien. 
       
       -Antes no pensabas lo mismo -le record ella. 
       
       -No revivas viejos fantasmas. 
       
       -Lo siento -se disculp Noreen. 
       -
       -Ah, no. No perdono tan fcilmente -dijo l sonriendo-. Tendrs que convencerme. 
       
       -As? -y lo bes, entregada por completo al placer de hacerlo. 
       El le devolvi el beso con la misma intensidad, hasta que ambos comenzaron a temblar. 
       
       -Cario, estos besos son peligrosos. Nos casaremos en la iglesia. Y llevars un vestido blanco y un velo. Y despus disfrutaremos de nuestra noche de bodas. 
       Ella se sonroj. 
       
       -Por lo que me ha dicho Brad, todo el mundo piensa que ya hemos estado juntos. 
       
       -Ha vuelto a visitarte? 
       
       -Hace tan solo un rato. Yantes de que te equivoques, deja que te diga que est enamorado de alguien del hospital, no de m. Slo somos amigos. 
       
       -Pues de ahora en adelante mantened las distancias. 
       
       -Ests celoso. 
       
       -Mucho. Y tambin estoy cansado -dijo ponindola en el suelo otra vez-. Aunque no peses mucho. Te prometo que el da de nuestra boda entrars en mis brazos 
a nuestra casa. 
       
         Ramon acaricio el rostro de Noreen. 
       
        -Llevo mucho tiempo deseando abrazarte en la intimidad. 
       
       Ella escondi su cara contra el pecho de l, avergonzada. 
       -
       Ests asustada? -No -dijo ella cerrando los ojos-. Te quiero -Yo tambin te quiero. ; 
       La boda fue anunciada. La mayor sorpresa fue la alegra que se llevaron los tos de Noreen. Mary enseguida se ocup de los preparativos y  de las invitaciones 
y, al final de la semana, ya lo tena todo listo. !. 
       
        Noreen no pudo volver al trabajo durante  aquellos das; tena que ocuparse de buscar el  traje de novia y enviar las invitaciones. Las relaciones con su 
ta se estrecharon ya que Ramn insisti en que se fuera a vivir con sus tos ahora que estaban comprometidos. No quera que nada enturbiara su relacin. 
       
       l se negaba a tocarla hasta que estuvieran casados. Era ms respetuoso con sus creencias de 1o que pareca. En el hospital Brad Donaldson se mostraba distante 
desde que supo que Noreen y Ramn se haban comprometido. Eso sorprendi a Ramn, pero prefera que fuera as. 
        Ya no la visitaba. A pesar de que Ramn era un hombre permisivo, prefera que las amistades de Noreen fueran femeninas de ahora en adelante. ~ 
       
       La noche anterior a la boda salieron a cenar.  Al volver a casa de sus tos, l la rode con sus  brazos 
        -Pareces nerviosa. Dime por qu. -Nunca he estado con un hombre -confes-. 
       
       Me deseas y no s si estar a las altura de las circunstancias. Quiero que todo salga bien. 
       
       -Claro que s. Pero te confieso que yo tambin estoy nervioso por lo mismo. O es que acaso crees que he estado con muchas mujeres? 
       
       -Tenas ms de treinta aos cuando te casaste con Isadora. 
       
       -Fui fiel a mi esposa. Despus de su muerte. no hubo nadie ms. Y ahora t estars conmigo para siempre. 
       
       Ella se abraz a l. 
       
       -Seremos felices para siempre.  -Eso es un cuento. Para que un matrimonio funcione hay que esforzarse. 
       
       -Pero el nuestro ser para siempre. 
       
       -El asinti. -Tienes razn. 
       
       Noreen le bes con ternura, y l se separ. Ya no te gusta besarme? -pregunt ella. 
       
       -Me gusta mucho. Maana por la noche  disfrutaremos de besos y de mucho ms. 
       
       -Lo estoy deseando. 
       
       Yo tambin. Y ahora, buenas noches. 
       
       -Buenas noches
       
       La boda fue todo un acontecimiento social. Ramn y Noreen estuvieron acompaados por los tos de ella y por sus compaeros del hospital. Tras la ceremonia, 
hubo una recepcin en casa de los Kensington. 
       
       Noreen fue a la que haba sido su habitacin para ponerse un traje ms comodo con el que viajar con Ramn a Charleston, en Carolina del Sur para una breve 
luna de miel. Se mir al espejo. Estaba radiante de felicidad. 
       
       Se acordaba de Isadora. La pobre nunca fue feliz. Siempre se sentira un poco culpable de su muerte. Si tan slo hubiera hecho entender al mdico que la atendi 
lo necesario que era que volvierajunto a su prima... Pero ya nada poda cambiar el pasado. Tena que enterrar aquello en el fondo de su memoria para poder comenzar 
su nueva vida junto a Ramn. 
       La puerta se abri y apareci Mary, vestida con un bonito traje de seda azul. Mir a su so- brilla sonriente. 
       
       -Te ayudo? 
       
       Noreen neg con la cabeza. 
       -Estaba pensando en Isadora. 
       
       
       
       .Por un momento los ojos de su ta se humedecieron. 
       
       -Noreen, ninguno de nosotros puede cambiar el pasado. Las cosas pasan porque tienen que pasar. Todos extraamos a Isadora. Tu to y yo no debimos nunca dejar 
que la cuidaras t sola. Ni tampoco Ramn. Podas haber muerto aquella misma noche. Pero ninguno de nosotros sabamos lo enferma que estabas. Quiero que sepas que 
nadie te culpa por lo que pas. Tu to y yo sentimos lo mal que nos portamos contigo en el funeral de Isadora. 
       
       -Pero no lo sabais. 
       
       -No saba muchas cosas -dijo Mary sonriendo con tristeza-. Nos aprovechamos de ti durante muchos aos. Debiste hacerme ver lo egosta que estaba siendo. 
       
       -Nunca me import hacer todo lo que pude por ti. Me disteis un hogar cuando mis padres murieron. y no tenais por qu. Poda haber ido a un orfanato. 
       
       -Eso nunca. La familia es la familia -susurr Mary. 
       
       -Tampoco lo pas tan mal. 
       
       -Pero nunca fuiste feliz aqu. Espero que de ahora en adelante lo seas con Ramn. 
       
       Noreen se acerc a su ta y la bes. -Gracias. 
       Mary la abraz. 
       
       -Ahora eres la nica hija que tenemos. Espero que de vez en cuando vengas a vernos, so- bre todo cuando tengis hijos. 
       
       -Nos gustara tener unos cuantos.
       
       -Ser mejor que volvamos o tu marido se pondr impaciente. 
       
       El viaje por carretera a Charleston fue largo, pero tuvieron la privacidad que no hubieran podido tener de hacerlo en avin. De vez en cuando se detenan 
para descansar y estirar las piernas. 
       Mientras tomaban un caf Ramn la mir enamorado. La pasin de sus ojos hizo que el co- razn de Noreen comenzara a latir acelerado. El se dio cuenta y sonri. 
       
       -Ahora me perteneces -dijo l-. Hoy es el da ms feliz de mi vida. 
       
       -Para m tambin. Te quiero. -Yo tambin te quiero. 
       
       -Por cierto, espero que Mosquito no arae los muebles de la ta Mary -dijo Noreen sonriente. 
       -Estar bien. Creo que a tus tos les ha gus- tado. 
       
       Ella le mir fascinada. 
       
       -Todava no puedo crermelo. Es un sueo hecho realidad. Tal vez est soando. 
       
       -Espera a que lleguemos a nuestro destino y te demostrar que no ests soando. 
       
       .Ella tom la mano de Ramn y le mir a los Ojos. 
       
       -Quiero sentirte todo lo cerca que pueda -dijo ella. 
       -
       Yo tambin lo estoy deseando. 
       
       Por fin llegaron al lujoso hotel de Charleston. Ninguno de los dos habl demasiado en el coche debido a la tensin que sentan. Tan pronto cerraron la puerta 
de la habitacin, Ramn la tom en sus brazos y se dirigi con ella a la gran cama. Ni siquiera se detuvo para retirar la colcha, desesperado por saborearla y sentir 
su piel. 
       
       -Voy muy rpido? Ests cansada? Noreen le envolvi con sus piernas y con su boca le respondi. El nerviosismo que senta en un principio haba desaparecido, 
y haba dejado paso a una pasin irrefrenable. . 
       
       Fue una explosin para los dos. Ambos estaban excitados y deseosos. Un minuto ms tarde estaban desnudos y tan juntos, que ella poda sentirle en cada clula 
de su cuerpo. Ramn saboreo  la clida y suave desnudez de Noreen con los ojos, las manos, la boca. 
       
       Ella le acariciaba disfrutando de su cuerpo moreno. Ella miraba con ojos hambrientos. En- tonces las caricias se volvieron ms ntimas y profundas. Con su 
boca, l la hizo experimentar sensaciones que antes no haba podido ni imaginar. Ella gema al sentir la presin de los labios de Ramn contra sus senos turgentes 
y cmo su lengua jugueteaba con sus pezones. 
       
       Ella estaba lista para entregarse y no pudo prolongar por ms tiempo el deseo que senta. El se acomod sobre ella y no apart su mirada mientras la penetraba. 
Queria ver la expresin de placer en el rostro de Noreen al unir sus cuerpos. 
       
       -Era as como te lo imaginabas? -pregunt l, presionando sus caderas contra las de ella-. 
       
       Te duele? 
       
       Noreen senta la fuerza y el empuje de Ramon. -Es una sensacin extraa.  -S, pero se te pasar enseguida -dijo l. Ambos respiraban entrecortadamente
        Ella acariciaba anticipndose a lo que estaba por llegar. Sonri y se arque, entregando su cuerpo al  placer que l le proporcionaba. 
       -As -susurr l-. Toda la tensin y el deseo  acumulado hace que tu cuerpo me desee tanto que no sientas dolor. "
       
       Noreen se aferraba a l. Gema sin cesar. Deseaba que l la penetrara profundamente y que'  sus caricias no cesaran nunca. Ella se mova al  mismo ritmo que 
l, atrayndolo.  
       
       No poda describir aquella sensacin, a pesar  de todos los libros que haba leido. Su cuerpo se acoplaba a los movimientos de el a la perfeccion. y de repente, 
l fue totalmente parte de ella. Noreen le atrajo haca s y sus cuerpos se movieron  desesperadamente como si de uno slo se tratara. Ella se abri totalmente a 
Ramn y l se hundi en las profundidades del placer. 
       
       -Ha sido increble -dijo Ramn jadeando. -S. 
       
       -Podras repetirlo?  -Claro que s -dijo ella entrecortadamente~- 
       .Claro que si  - dijo ella entrecortadamente- estoy bien
       
       :Nunca me he sentido as. Nunca!  El se apoy contra su pecho y escuch los latidos de su corazn. Sonri y la bes. Se miraron  a los ojos y ella se sent 
sobre l. Comenz a moverse frenticamente disfrutando de todo el placer que reciba de l, hasta que se sinti extenuada. 
       
       Ramn acarici su melena.
        
       -No podra parar -le confes ella-. Eres tan atractivo. 
       
       -T tambin. 
       
       -Para ser mi primera vez, no ha estado nada mal. 
       
       -Ya somos marido y mujer. Un solo cuerpo y una sola alma. 
       
       Noreen acariciaba la boca de Ramn con los dedos. 
       
       -Te quiero tanto. Ests seguro de...? 
       
       -Cmo puedes dudar de mis sentimientos ahora? O es que acaso crees que todas las pare- jas hacen el amor como nosotros? 
       
       -Ah no? 
       
       -Claro que no. Nosotros nos amamos. Recorri con su mano el cuerpo de ella hacindola estremecerse. 
       
       -Esto es lo que se siente al estar casado y ser parte de otra persona. No es slo el acto fsico, a pesar de que es delicioso. Es una unin de corazon, de 
cabeza y de espritu. Nunca haba sentido lo que he sentido contigo. 
       Ella suspir, sintiendo el deseo de nuevo. -Te quiero -dijo Noreen. 
       
       -Yo tambin te quiero -murmur y la bes, sintiendo la calidez de su cuerpo bajo el suyo-. 
       
       Pero ahora debes descansar. No quiero que te agotes. 
       
       Se tumb junto a ella y se cubrieron con las sbanas. 
       
       -Duerme un rato. Y cuando hayas descansado, empezaremos de nuevo -dijo poniendo la mano sobre el corazn de Noreen-. Y pensar que tu corazn estaba tan mal! 
-Ahora late con fuerz por ti. -Como debe ser. Nos espera un maravilloso futuro en comn, Noreen. y si Dios quiere; una casa repleta de nios. 
       
       Ella se abraz a l y cerr los ojos. Todos los malos recuerdos se borraron ante la perspectiva de los aos venideros. 
       
       -Nunca so que pudiera existir tanta felicidad -susurr ella. 
       
       -Yo tampoco -dijo abrazndola-. Ahora trata de dormir. Tenemos todo el tiempo del mundo para descubrir nuevos placeres. Ests cansada y tengo que cuidarte. 
       
       -Y cuando t la necesites, yo te cuidar -dijo ella sonriendo-. Va a ser una estupenda Navidad. 
       
       -Te pondr junto al rbol con un lazo y t sers mi mejor regalo. 
       
       -Te quiero. Fuera, comenzaba a llover. Para Noreen nada poda haber nada ms placentero que tener a Ramn entre sus brazos. Por fin, su corazn estaba sano.
       
       
        
       
       
       
       
       
       
  fin
       
       
       
       
       
       
       
       
       
